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Ojo, es tiempo de 'tocomochos': cómo no caer en el timo de la época de sorteos y loterías
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Ojo, es tiempo de 'tocomochos': cómo no caer en el timo de la época de sorteos y loterías

Se trata de una estafa clásica, que se puede llevar a cabo a lo largo del año aunque es más frecuente cerca de fechas de sorteos importantes, como la Lotería de Navidad o la del Niño

Foto: Material incautado en una operación con detenidos especializados en clásicos timos del tocomocho y la estampita en 2014 (EFE)
Material incautado en una operación con detenidos especializados en clásicos timos del tocomocho y la estampita en 2014 (EFE)

Cuando se acerca la Navidad todo es esperanza y alegría, pero hay quien se aprovecha, y mucho, también en esta época del año. Con la Lotería de Navidad en el recuerdo más cercano y a punto de celebrarse la Lotería del Niño, será frecuente ver cómo decenas de personas, cientos, miles en el mejor de los casos, se acercan a sus entidades bancarias a cobrar los premios que les hayan tocado en los grandes sorteos del año, o a las administraciones de Lotería a hacerlo en cantidades más pequeñas: una pedrea, algún que otro reintegro, una de las muchas extracciones de menos de cinco cifras de la Lotería del Niño...

Todos los premios inferiores a los 2.000 euros se pueden cobrar en las propias administraciones —hasta un máximo de 1.000 euros en efectivo, hasta 2.000 a través de la 'app' de Bizum—, y es aquí donde existen muchas vulnerabilidades. Existe una estafa, una de las más clásicas, que se repite una y otra vez en estas fechas: suele tener lugar en zonas céntricas de las grandes ciudades, áreas por las que haya una gran cantidad de gente: una persona aborda a su víctima asegurando que tiene un décimo de la Lotería que está premiado y que, por alguna razón, no puede cobrar. Esta táctica es extensamente reconocida como 'tocomocho'.

El estafador, agobiado, trata de negociar con su víctima para venderle el décimo por menos dinero del que recibiría si cobrara el premio, haciendo hincapié en la razón, elaborada y convicente, que explica por qué esa persona no puede cobrar su premio. ¿Cuáles son algunos de esos argumentos? Pueden ir desde estar en situación irregular hasta tener que salir de viaje urgentemente y no tener tiempo para hacerlo. En estos casos suele haber un segundo estafador, el 'gancho', que se suma a la conversación para garantizar la autenticidad del premio: o bien tiene una lista con los premios en un periódico, o se lo muestra a través de su propio teléfono.

Foto: La Policía Nacional da algunos consejos para comprar Lotería de forma segura

Si los estafadores lo consiguen, ya no hay marcha atrás: cuando la víctima se acerca a la administración de Lotería más cercana para cobrar su décimo, en ventanilla comprueba que o bien el billete es falso, o que sieno auténtico... no tiene ningún premio. Hace apenas unos días, la Policía Nacional detuvo en Granada a un hombre de 51 años y a una mujer de 47 como presuntos miembros de un clan familiar dedicado a la estafa de personas vulnreables: en este caso, sus víctimas fueron tres mujeres de edad avanzada a las que consiguieron robar 2.300 euros en efectivo y joyas valoradas en más de 7.200 euros mediante este timo, el 'tocomocho'.

La primera de las denuncias no seguía exactamente este esquema, común en tiempos próximos a los grandes sorteos del año, la Lotería de Navidad y el Sorteo del Niño. La segunda, aunque no estuvo directamente relacionada con las loterías navideñas, sí siguió esta metodología: en octubre, el ahora detenido se aproximó a una señora de 77 años fingiendo buscar una administración de Lotería por un premio que tenía que cobrar. Justo en ese momento se acercó la mujer que hacía de 'gancho', la cual muy amablemente consultó el número en su teléfono móvil, certificando que era un boleto premiado, al tiempo que se ofreció para acercarlo en su vehículo.

En ese momento le pidió a la perjudicada que le acompañase para no viajar sola con el varón en su coche, a lo que accedió. Ya dentro del vehículo, el varón ofreció compartir el premio con las dos mujeres y que fuese la víctima quien lo cobrase, pero antes, para poder fiarse de ella, le pidió dinero como fianza. Como la señora no llevaba dinero en efectivo, la llevaron hasta su domicilio donde cogió varias joyas que seguidamente les entregó. Ya con las alhajas en su poder y de camino a la administración de Lotería, el estafador fingió sentirse indispuesto, por lo que le pidieron que le comprase algo en una tienda de alimentación cercana. Cuando se bajaba del vehículo, le dijeron que darían vueltas a la manzana esperándola, pero no volvió a verlos más.

En noviembre se denunció la tercera estafa, siendo la víctima también una mujer de la misma edad que las anteriores. Con ella también contactó un varón con idénticas intenciones y utilizando el mismo 'modus operandi', consiguiendo que la mujer les entregase los 2.000 euros que retiró de su banco, hasta cuyas inmediaciones la acompañaron. Estas personas son conocedores de que los reconocimientos de las víctimas se suelen utilizar contra ellos, por lo que tratan de modificar su aspecto físico, lo que, unido a la avanzada edad de las víctimas, dificulta el resultado de las investigaciones. Además, en ocasiones no denuncian por los sentimientos que les genera esta clase de timo.

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