percibían unos 900 euros al mes

Detenidos por yihadismo se radicalizaron mientras vivían de ayudas en el País Vasco

El último detenido en Vitoria, un marroquí de 41 años, había logrado ahorrar 9.000 euros para poder volver a Siria. Según el juez Velasco, "el detenido vive de ayudas públicas"

Foto: Detención del reclutador Saib Lachhab, detenido en Vitoria en febrero de 2017. (EFE)
Detención del reclutador Saib Lachhab, detenido en Vitoria en febrero de 2017. (EFE)

Varios de los últimos detenidos por las fuerzas de seguridad en el País Vasco por su presunta relación con el terrorismo yihadista se han radicalizado mientras cobraban ayudas sociales del Gobierno y de las instituciones vascas, entre ellos el marroquí detenido esta semana en Vitoria y un beneficiario que continuó recibiendo subsidios tras fallecer en marzo de 2014 en Siria, han informado a Europa Press fuentes policiales.

Este mismo viernes, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco decretó la prisión provisional, comunicada y sin fianza para el último detenido en el País Vasco, el marroquí de 41 años retornado a España desde Siria y que fue detenido este miércoles en Vitoria.

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En su auto el magistrado justifica su decisión debido al riesgo de reiteración delictiva y el escaso arraigo de Saib Lachhab en el País Vasco a pesar de que, dice textualmente Velasco, "el detenido vive de ayudas públicas". El juez constata su experiencia en las guerras chechenas, sus conocimientos para falsificar tarjetas y que disponía de 9.000 euros para irse a Siria.

Saib Lachhab cobraba, según fuentes policiales, 625 euros de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en vigor en el País Vasco y 250 euros por complemento de vivienda. Entre agosto y diciembre cobró 900 euros mensuales de Fremap por una baja laboral.

Las citadas fuentes han explicado a Europa Press que hay al menos cinco casos contabilizados en los últimos años de detenidos por yihadismo en el País Vasco que vivían en gran parte gracias al sustento de la Renta de Garantía de Ingresos y de otras ayudas en concepto de apoyo al alquiler. Samir Mahdjoub es un argelino de 44 años que fue detenido por la Guardia Civil en Bilbao el pasado 14 de febrero acusado de enaltecimiento, autoadoctrinamiento, captación y difusión de propaganda de Daesh. Las citadas fuentes han precisado que cobró 650 euros de la RGI y 250 de ayudas para la vivienda entre 2011 y 2013.

Hay al menos cinco casos en los últimos años de detenidos por yihadismo en el País Vasco que vivían en gran parte gracias a estas ayudas

Un caso paradigmático es el del marroquí de 26 años Redouan Bensbih. Murió en Siria en marzo de 2014 y cobró ayudas sociales desde septiembre de 2009, concretamente 836 euros de la RGI, una cifra que siguió recibiendo cuando comenzó a realizar continuas idas y venidas a esta comunidad autónoma a partir de 2013.

Redouan Bensbih continuó cobrando el subsidio para las personas con escasos recursos una vez que falleció en Siria aprovechando que el sistema del Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) no recibió ninguna notificación de su fallecimiento.

Unos 900 euros mensuales de media

Amigo de este último es Ahmed Bourguerba, argelino de 31 años afincado en Bilbao y detenido por la Ertzaintza el 22 de julio de 2015. Ha sido condenado recientemente a tres años y medio de cárcel por autoadoctrinarse en terrorismo yihadista, momento en el que se interrumpió la percepción de la ayuda en concepto de RGI. Bouguerba recibió hasta entonces 625 euros más otros 250 euros complementarios para el alquiler de una vivienda en una ayuda que disfrutó desde 2011, cuando tenía 26 años.

Otro caso notorio fue el de Mehdi Kacem, detenido por la Policía Nacional el pasado 16 de enero. La ayuda en este caso la canalizaba a través de la ONG Kolore Guztiak, una asociación subvencionada para tal fin por la Diputación de Guipúzcoa, llegando a percibir casi 800 euros.

Redouan Bensbih continuó cobrando el subsidio una vez que falleció en Siria porque el Lanbide no recibió ninguna notificación del fallecimiento

Este marroquí contó su testimonio en un reportaje para 'Noticias de Gipuzkoa' el 12 de marzo de 2015. Por entonces tenía 24 años y había pasado de dormir en las calles a pelear por el título de campeón de boxeo en esta provincia. También hacía prácticas en una fontanería en Errenteria. "Estoy muy ocupado y el boxeo me sirve para relajarme, es una gran ayuda", decía este joven arrestado en el barrio de Polloe de San Sebastián gracias a una operación de la Policía, con información del CNI y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) de Marruecos.

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