isabel CASADO e isabel LÓPEZ

Dos jefas del Samur: "¿Cómo vas a volver a casa en un día así?"

“No pasé miedo. No por nada, sino porque no era consciente de lo que realmente estaba pasando”. Isabel López trabajó en su Unidad de Urgencias.

Foto: Dos jefas del Samur: ¿Cómo vas a volver a casa en un día así?

“No pasé miedo. No por nada, sino porque no era consciente de lo que realmente estaba pasando”. Isabel López trabajó en su Unidad de Urgencias, como todos los días, también ese 11 de marzo de 2004 que se convirtió en “el 11M”.

A las 7.42 de la mañana recibió las primeras alertas de explosiones. Y, al llegar a Atocha, tuvo que encararse a "un río de gente" que salía corriendo de la estación. "Pero era gente que gritaba y corría: estaban bien, asustados, pero bien. Nosotros teníamos que bajar".

Casi a la misma hora, su compañera Isabel Casado, jefa del Departamento de Calidad del Samur de Madrid, se dirigía a El Pozo sin saber exactamente el porqué. "Estábamos informados con toda seguridad de una explosión en Atocha y de una en Santa Eugenia", recuerda. Unos minutos después se encontraba ante el escenario más cruento del mayor atentado de la historia de España.

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López, a cambio, tuvo el tiempo de preguntarse si lo que estaba viendo era real fue solo al bajar a la planta inferior de la estación de Atocha. No volvió a mirar el reloj hasta las cinco de la tarde, cuando acabó de trabajar. "Teníamos el ansia de atender a más personas posibles. Llegué a pelearme con un policía, ya que nos decían que podía explotar otra bomba, que nos íbamos a morir todos. Me daba igual: no tenía miedo", recuerda.

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Horas después salió de Atocha. "En realidad no acabé: nos dijeron de irnos a casa, pero… dónde vas ir, ¿cómo vas a ir a casa en un día así?".

No pudo irse tampoco su compañera en El Pozo. "La policía nos dijo hasta tres veces de dejar de atender y alejarnos: había riesgo de nuevas explosiones". A la tercera, Isabel no consiguió dejar sola a la persona que estaba atendiendo en las vías: "sé que lo hice mal, hay que respetar la seguridad para que las cosas no empeoren".

Ambas recuerdan un detalle con emoción. La colaboración de los vecinos, de quienes salían del tren y de los transeuntes fue inmediata, obediente, ordenada y fundamental: "Fue un ejercicio de madurez ciudadana que nunca se me olvidará", afirma Casado.  

 
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