25 años de la muestra universal

Los actos de la Expo’92 resarcen en Sevilla a un rey Juan Carlos en horas bajas

Un conmovido monarca emérito, que se emocionó ante un vídeo de recuerdo, proclama que “España estuvo sin duda a la altura del desafío” y se lleva palmas y vítores

Foto: Los Reyes eméritos presiden el acto conmemorativo del 25 aniversario de la Expo 92.
Los Reyes eméritos presiden el acto conmemorativo del 25 aniversario de la Expo 92.

“España estuvo, sin duda, a la altura del desafío”. El rey Juan Carlos, acompañado por la reina Sofía, ha presidido los actos de homenaje a la Exposición Universal de Sevilla 1992 en una modesta ceremonia, comparada con los fastos de hace 25 años, que ha acogido el salón de los tapices del Real Alcázar de Sevilla.

Un conmovido monarca, que no ha disimulado su emoción tras visionar un vídeo recuerdo de aquellos seis meses en los que Sevilla se convirtió en la capital del mundo, se ha desquitado de las horas bajas que atraviesa su figura tras las filtraciones que desnudan parte de su vida privada y sus infidelidades justo en aquellos años de oro. Se ha llevado sentidos aplausos del público presente, aproximadamente un centenar de personas.

Los actos de la Expo’92 resarcen en Sevilla a un rey Juan Carlos en horas bajas

Al final, el Rey emérito ha roto el protocolo para saludar a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y alguien no ha podido ahogar un “Viva el rey” que don Juan Carlos ha recibido dando las gracias. El Rey, según organizadores del acto, pidió expresamente tomar la palabra para cerrar el mismo, pese a que cada vez se prodiga en menos actos públicos. Con una declaración de “inmenso orgullo y gran emoción”, puso el broche final.

La huella del tiempo

Las imágenes de aquel 1992 dejaban clara la huella del tiempo en todos los presentes. Aquel rey Juan Carlos que fue sentidamente homenajeado en los discursos nada tiene que ver con el emérito casi octogenario que tomó la palabra y que no se separó de su bastón. En su discurso estrechó lazos con Sevilla y celebró una muestra universal que, según defendió, “constituyó verdaderamente el punto de partida de un nuevo concepto de encuentros internacionales”. Su agradecimiento fue para el equipo de Manuel Olivencia, Emilio Cassinello y “nuestro recordado y querido” Jacinto Pellón, una acotación que improvisó sobre el discurso en papel y que también arrancó un aplauso rápidamente silenciado.

La discusión política reside ahora en qué pasó después y si Andalucía supo aprovechar aquella oportunidad

La discusión sobre la Expo 92 no reside ya, un cuarto de siglo más tarde, en la fuerza transformadora que tuvo para Sevilla, Andalucía y España, sino más bien en qué pasó después y si se ha sabido aprovechar ese legado. El menos complaciente curiosamente fue el expresidente Felipe González, que también recibió grandes muestras de cariño de los presentes. “Es fácil quedar atrapados en el recuerdo y siempre trato de escapar de eso”, arrancó como un aviso. Sí reconoció que aquel año supuso “un antes y un después” y que fue gracias a “grandes servidores públicos y mucha iniciativa privada”.

El "espíritu sevillano" de Felipe González

González dijo que no olvidará ese “espíritu sevillano” que negó hasta el último momento que la Expo fuera posible. “Hoy están convencidos de que hubo una exposición universal, pero han tardado tiempo en convencerse. Forma parte de nuestra manera de ser. De nuestra personalidad”, ironizó el socialista de cuna sevillana dejando su dardo político. Su llamada fue a seguir “pedaleando siempre”, reivindicando “el trabajo de una bicicleta pero no eléctrica”. Desde el “respeto” y la “identidad”, exigió “seguir esforzándose” y dejar aparte la resignación.

“España saltó a la modernidad. Fue importante ese proyecto internacionalmente. No todo estuvo bien hecho. Hubo fallos. No me resigno porque nunca es ni será suficiente. Hay que seguir trabajando desde un espíritu de servicio público y de concordia”, añadió González. “Sevilla es producto de eso, pero el cambio no debe parar”, advirtió, insistiendo: “Ni resignación ni rencor, tenemos que fortalecer la convivencia, superar el sectarismo para no volver atrás”.

Los actos de la Expo’92 resarcen en Sevilla a un rey Juan Carlos en horas bajas

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, sí que se esmeraron en defender el Parque Científico y Tecnológico Cartuja como un legado muy bien aprovechado de aquella muestra universal. Díaz rememoró que ella alcanzó la mayoría de edad “al tiempo que Andalucía en la modernidad con la Expo’92”, y ensalzó “una apuesta arriesgada y justa de Felipe González, que cambió el destino que estaba escrito para Andalucía”. “De los récord batidos, hay que valorar el uso que han hecho Sevilla y Andalucía de aquella exposición”, reivindicó en una afirmación categórica que se contrapone a lo que opina una parte de la ciudad y de la comunidad autónoma.

También el alcalde Juan Espadas insistió en el rosario de agradecimientos y consideró ese parque científico como “el mejor escaparate”, con más de 16.000 trabajadores y 400 empresas. “Traer de vuelta aquellos años es imposible, pero sí podemos aprovechar el modelo para los nuevos retos que Sevilla tiene por delante”, proclamó el regidor hispalense. El ministro de Interior y exalcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, celebró “un feliz acontecimiento que no solo transformó Sevilla sino que supuso un hito para Andalucía y para España”. Pero el día quedó claro que era del rey Juan Carlos y Felipe González, que hace un cuarto de siglo se creyeron lo que muchos no se creían.

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