Planchar en la madrugada: el titular que reventó la tarifa eléctrica del Gobierno
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La lavadora de la discordia

Planchar en la madrugada: el titular que reventó la tarifa eléctrica del Gobierno

Cómo un titular cambiante de 'El País' erosionó el relato oficial sobre transición energética y ahorro de la nueva factura por tramos horarios

placeholder Foto: Protesta contra la tarifa eléctrica en Valencia. (EFE)
Protesta contra la tarifa eléctrica en Valencia. (EFE)

Este titular debería estudiarse en las facultades para entender la trascendencia de los titulares y sus efectos sociales: "Planchar de madrugada puede ahorrarle 38 euros al año: las claves de la nueva factura de la luz". Lo publicó 'El País' en su 'home' el 25 de mayo. Si entrabas en la noticia, había otro titular: "Las claves de la nueva factura de la luz que entra en vigor el 1 de junio". La edición impresa, por su parte, llevo un titular más amable con el Gobierno: "La nueva tarifa eléctrica permitirá rebajar el recibo de la luz a 19 millones de hogares"; con un ladillo de apoyo titulado: "Planchar en hora valle: 38 euros menos".

La versión digital de la noticia de 'El País' empezó a recibir comentarios a las 7 de la mañana. Casi todos se fijaban en el titular: 1) Alfonso Aguirre, 07:04: "Preveo una avalancha de gente levantándose de madrugada para planchar y ahorrar esos 38 € a fin de año". 2) María Antonia Marti, 07:07: "Cuánta palabra bonita para que los pobres tengan (tengamos), después de trabajar, comprar, cuidar de los hij@s y ancian@s... pasarnos las noches y los fines de semana poniendo lavadoras, planchando y cocinando, para no dejarnos el sueldo (ERTE/paro)... Qué afortunados que somos". 3) Juan José Susmozas, 07:15: "Qué suerte poder levantarnos a las 2 de la madrugada para poner el aire acondicionado y por el día a sudar". 4) Leo Barrio, 08:20: "Qué bien vamos a dormir con las lavadoras de toda la comunidad centrifugando a las 3 de la mañana". 5) Miguel Cruz, 08:29: "Viva la vida sana. Con los 38 € seguro que se puede comprar algún que otro ansiolítico para combatir los trastornos del sueño, o quizás un estimulante para planchar más rápido y terminar antes".

El titular también desencadenó una oleada de críticas en Twitter.

Tras una mañana de nervios y llamadas, el titular cambió en la 'home' de 'El País'. El nuevo era más positivo con la nueva tarifa eléctrica del Gobierno: "Evitar el uso simultáneo de electrodomésticos puede ahorrarle 300 euros al año: las claves de la nueva factura de la luz". Esa tarde, el titular volvió a cambiar: "A qué hora usar los electrodomésticos para ahorrar con la nueva factura de la luz".

Pese a todos estos cambios, diez días después, la tormenta no ha amainado. ¿Qué ha pasado?

No es raro que la misma información lleve un titular para el papel y otro (más chispeante) para internet. Es habitual que un redactor web coja una parte llamativa del texto para titular. Pasa en todos los periódicos.

El autor de la noticia de 'El País' había publicado un tema parecido el 5 de mayo: "Los consumidores pagarán la luz según la hora del día en que realicen el consumo". No hubo mayor revuelo. Otros medios informaron en abril sobre la nueva tarifa eléctrica por tramos; tampoco hubo polémica.

¿Qué pasó el 25 de mayo que no hubiera pasado antes? Un titular costumbrista.

La ola costumbrista

El titular siempre ha sido la parte más importante de una noticia, especialmente ahora que vuelan por internet con poco tiempo para leer la noticia. En cuanto la atención del público se fijó en el detalle de planchar de madrugada, se armó el quilombo.

Que las polémicas costumbristas no son fáciles de detener lo ha comprobado estos días el Gobierno. Cuando todo el foco está puesto en planchar o poner la lavadora de madrugada, no es fácil salir del enredo. Tras el consejo de ministros, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, dijo que la nueva tarifa eléctrica era "bastante equilibrada", pero la atención se fijó en otra frase: "No recomendaría a mi madre levantarse a planchar a las dos de la madrugada para bajar la factura de la luz". El comentario fue tachado de "sexista" por 'La Razón'. Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se metió en un jardín al afirmar que el "temazo" no era a qué hora se plancha, sino quién plancha, en un intento de neutralizar la polémica con un enfoque feminista (¿oportunista?), que avivó otra vez el fuego, al reforzar el marco plancha.

"Qué bien vamos a dormir con las lavadoras de toda la comunidad centrifugando a las 3 de la mañana"

El Gobierno, en definitiva, no ha logrado hablar de lo que pretendía cuando lanzó la nueva tarifa eléctrica: de transición energética y de ahorro. En efecto, la cosa sonaba muy racional sobre el papel. Desde el 1 de junio, habría tres tipos de facturación por horas entre semana: alta (de 10 a 14 y de 18 a 22), media (de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24) y baja (de 00:00 a 08:00). La idea del Gobierno es desplazar el consumo a momentos cubiertos por energías renovables (eólica o fotovoltaica), evitando los picos que requieren de otras energías (ciclos combinados de gas) que encarecen los recibos. Meta final deseable: ahorro energético y menos contaminación. Pero no contaron ni con el titular costumbrista ni con el tradicional cabrero ciudadano con el recibo de la luz.

El funcionamiento de la tarifa eléctrica en España es extremadamente engorroso. Tan difícil de entender como de criticar, pues cualquier propuesta alternativa se enfanga en una descomunal maraña regulatoria. Es decir, si yo le digo a usted que "las comercializadoras de luz que compran electricidad en el 'pool' eléctrico solicitan una cantidad de energía para cubrir la demanda estimada por horas que habrá al día siguiente", obviamente usted no entenderá nada, pero si le digo que la factura es tan cara que debe usted plancharse los pololos de madrugada, lógicamente se liará parda, y haremos chistes hasta el fin de los días...

"España ha inventado el recibo de la puñetera luz más caro de toda Europa… Nadie quiere poner lavadoras a las tres de la mañana", dijo El Gran Wyoming en 'El Intermedio'.

En otras palabras: el 'planchagate' ha abierto una crisis al Gobierno por el flanco izquierdo, y no solo por el titular de 'El País', sino porque llovía sobre mojado: el recibo de la luz registró en abril la mayor subida de todos los tiempos, un 46%, según Facua (en mayo subió un 45% respecto al mismo mes del año anterior). Los ánimos ya estaban calientes.

El contexto histórico tampoco ayuda: la creencia popular es que pasan los gobiernos, la factura siempre sube, nadie logra echarle el lazo al 'lobby' eléctrico y las puertas giratorias entre partidos y energéticas nunca se detienen.

En efecto, si bien el gobierno ha tenido un 'planchazo' de comunicación, los críticos del "tarifazo" (ayer hubo protestas en varias ciudades) creen que el problema de fondo (electricidad cara) no se soluciona ni con "pedagogía", como pedía el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ni con tarifas racionales por tramos.

O el titular sobre planchar de madrugada como chispa que enciende la pradera.

Factura de la luz Gran Wyoming
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