CAEN LAS VENTAS Y FALTAN JORNALEROS

El campo, en cuadro: "Estamos soltando lechales y cabritos en masa"

Tormenta perfecta en el agro. Los ganaderos no encuentran dónde colocar sus reses y los agricultores necesitan un ejército de jornaleros en dos semanas

Foto: Un agricultor hace trizas su cultivo. (EFE)
Un agricultor hace trizas su cultivo. (EFE)
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La crisis del coronavirus está golpeando a todos los sectores económicos, pero pocos viven con tanta incertidumbre estos días como el campo. La cosecha de verduras y frutas de verano (sandías, melocotones, cerezas) comienza a mediados de abril y, en este momento, los agricultores apenas cuentan con la mitad de la mano de obra necesaria para la recogida. El problema está en que, según los cálculos del sector, apenas el 50% de los jornaleros que cada año entran en España, procedentes de Marruecos, Argelia, Bulgaria o Rumanía, están en el país. Y es difícil que la situación mejore con las fronteras cerradas por todo el mundo.

A estas alturas del año, debería haber en torno a 16.000 temporeros marroquíes en Huelva para recoger fresas y frutos rojos, pero habían entrado menos de 8.000 el 13 de marzo, día en que Marruecos cerró sus fronteras. Si nada cambia, el país magrebí permanecerá confinado hasta el próximo 20 de abril. Se da la circunstancia agravante de que, por la situación de confinamiento que se vive en toda Europa, el consumo de alimentos de primera necesidad, como las frutas y las verduras, ha repuntado entre un 18% y un 40% estos días.

Tendrán que ponerse los trabajadores españoles a recolectar, las consecuencias de esta crisis van a ser brutales

No solo Andalucía se nutre de estos trabajadores eventuales. El terremoto del virus llega hasta el campo madrileño, un importante productor de lechugas, tomates, pimientos y acelgas a nivel nacional. "En Madrid la recogida se hará dentro de un mes, pero tenemos en todas las previsiones que nos va a faltar mano de obra", dice Alfredo Berrocal, presidente de Ugama (Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid). "En estos momentos podemos llevar el trabajo adelante con el personal fijo, pero la recogida implica un pico de trabajo que tiene que ser cubierto con temporales, y este año todo indica que no los vamos a tener".

Para Berrocal, y advierte que es una opinión personal, la única solución pasa por implicar al trabajador español en las tareas más duras del campo. "Si no pueden entrar los temporeros, alguien tendrá que hacer el trabajo... Que por otra parte no es demasiado especializado, puede hacerlo cualquiera que tenga ganas y un cierto nivel físico, porque es bastante duro... Pero tendremos que echar una mano todos, porque las consecuencias económicas de esta crisis van a ser brutales".

En la misma línea opina Pedro Barato, presidente de Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores): "Si todo sigue así, vamos a tener graves problemas de recogida y, en consecuencia, de desabastecimiento de determinados productos que ahora están de campaña, como los espárragos, los frutos rojos o los cítricos", dice. "El ministerio de Trabajo tiene que coordinarse con Agricultura y poner a trabajar a los parados de larga duración, como se está haciendo en Francia o en Portugal. Se tienen que eliminar trabas burocráticas como que un parado pueda trabajar eventualmente en la cosecha sin que pierda dinero de la prestación, es muy urgente".

"Estamos en cuadro. En Huelva hay 6.000 trabajadoras marroquíes que se quedaron atrapadas por el cierre de fronteras, pero nada más, el resto de regiones están desabastecidas de mano de obra", continúan desde Asaja.

Málaga es uno de los pocos lugares del mundo donde se cultiva el lúculo. (EFE)
Málaga es uno de los pocos lugares del mundo donde se cultiva el lúculo. (EFE)

Pese a que el ministro de Agricultura, Luis Planas, reconoció públicamente que el cierre de fronteras complicará la producción agrícola, y que ayer el Gobierno calificó a agricultores y ganadores como trabajadores esenciales para el funcionamiento del país, no se les ha presentado ningún tipo de escudo o medida para protegerlos. "Es importante que los productores no malvendamos o tiremos la producción, porque lo que hoy tiene poco valor, mañana puede ser un alimento necesario", dice Berrocal.

Si esto sigue así, vamos a tener graves problemas de abastecimiento

El fenómeno se está produciendo en todo el mundo. Informa 'The Guardian' que en Kenia, proveedor de judías verdes y guisantes de Europa, la mitad de los trabajadores han sido enviados a casa por mandato gubernamental, lo que les imposibilita para hacer frente a la demanda. "Las existencias de este producto, en Europa, se están agotando todos los días", dice Okisegere Ojepat, portavoz de un grupo que engloba a 200 agricultores y exportadores kenianos. Tampoco ayuda el transporte. Cada vez hay más aerolíneas que se ven obligadas a dejar sus naves en tierra, lo que ha triplicado el precio del kilo transportado durante las últimas dos semanas.

En Alemania, cuyo sector agroalimentario precisa de 286.000 temporeros cada año, el Gobierno ha llegado a un acuerdo con Lufthansa para que transporte a eslovacos, rumanos y polacos siempre que puedan demostrar no estar infectados por coronavirus, una estrategia semejante a la de Reino Unido. En Francia, Didier Guillaume, ministro de Agricultura, ha pedido a todos los parados que se incorporen a la recogida en cuanto les sea posible, lo que calificó como "el ejército francés en la sombra".

Corderos, en una explotación ganadera de Córdoba. (EFE)
Corderos, en una explotación ganadera de Córdoba. (EFE)

"Están soltando lechales y corderos en masa"

Pero si en la agricultura hay tensión, en la ganadería la situación no es mejor. La caída de las ventas en el Canal Horeca, el que provee a hoteles, restaurantes y bares de alimentos. Muchos ganaderos se encuentran con cientos de cabezas de ganado listas para ser sacrificadas, pero la hostelería no se las compra. Viven una situación especialmente difícil el lechal, el cabrito y el cordero, alimentos que habitualmente se relacionan más con los restaurantes que con la comida en casa. "Ayer mismo un ganadero me dijo que había soltado un montón de lechales y cabritos al campo. Los tenía listos para vender, pero no encontraba a quién, así que los ha soltado. Se está soltando ganado en masa en Madrid", explica Berrocal, de Ugama.

Fuentes del sector denuncian que las principales empresas cárnicas de España comenzaron ayer a informar a los ganaderos de que algunos pagarés, incluso los firmados en enero y diciembre del año pasado, no iban a poder ser abonados dentro del plazo. Alegan falta de liquidez. "Pedimos una intervención del Gobierno, como sucedió con la crisis de las vacas locas", continúa Berrocal. "Ahora mismo, el mercado está lleno de carroñeros, porque no puedo llamarlos de otra forma, que se ofrecen a comprarte la producción sin precio, para congelarla y darle salida después. Esto es totalmente contrario a la ley de cadena alimentaria".

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