un informe apunta a los pequeños comercios

El antídoto contra la xenofobia se crea en Vallecas: la clave está en el bar de la esquina

"Vienen personas de todas las nacionalidades. Vienen para comprar, pero luego se enganchan y vuelven... Hablamos, me cuentan sus vidas...", relata Yolanda Franco, dueña de una librería

Foto: Vecinos de Vallecas pasean por el barrio. (J. Bocanegra)
Vecinos de Vallecas pasean por el barrio. (J. Bocanegra)

En un momento en que múltiples líderes mundiales construyen su discurso sobre una base xenófoba, hay quienes centran sus esfuerzos en averiguar cómo combatir estos comportamientos, dónde nacen y qué elementos pueden frenarlos. Vallecas ha sido el territorio escogido por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) para analizar los discursos relativos a la inmigración y comprender estos fenómenos para, así, evitar que se desarrollen comportamientos xenófobos. La búsqueda de ese antídoto se plasma en un informe de más de 70 páginas, al que ha tenido acceso El Confidencial antes de ser publicado el próximo otoño. Este retrata distintos perfiles de la sociedad y su relación y opinión sobre la inmigración. El documento se titula 'Percepciones, discursos y actitudes hacia las personas inmigrantes en un barrio de Madrid', y entre las conclusiones del mismo, resalta una: para impedir que se generen los discursos xenófobos, se necesitan más pequeños comercios.

Pero ¿cómo puede un local de barrio poner barreras a la expansión de la xenofobia? La coautora del informe Begoña Pernas explica que las ideas antiinmigración tienen un caladero claro entre la población: 'los aislados', es decir, personas que no mantienen relaciones con la comunidad pese a llevar tiempo en el barrio y que desarrollan una hostilidad hacia los inmigrantes. En su mayoría son hombres. Ante estos comportamientos, los pequeños comercios como bares, librerías o tiendas de barrio se presentan como un elemento fundamental para la creación de un tejido social. Ese sentimiento de comunidad y pertenencia al barrio es, según recoge Pernas, la base para impedir que las personas se aíslen y caigan en las fauces de estos discursos.

Terraza de La Vegana Vallekana. (J. B.)
Terraza de La Vegana Vallekana. (J. B.)

La plaza Vieja de Vallecas (de Puerto Rubio) es un crisol de nacionalidades. Sus entornos están repletos de comercios de productos extranjeros y locutorios y en su parque corretean niños de origen latino, asiático, subsahariano y español mientras sus padres los observan desde el banco. Los pequeños, que no dejan de jugar ni cuando el termómetro marca 38 grados, se acercan a los bares en busca de agua fría. “Aquí vienen siempre. Dicen que somos los que más fresquita la tenemos”, cuenta Noelia del Potro, que lleva una taberna —La Vegana Vallekana— y lleva en el barrio 25 años. Patricia Pineda, dominicana que llegó hace 19 años a España, abrió una taberna en la plaza en 2017. “Aquí hay de todo. Hay familias de todas partes".

El Distrito de Puente de Vallecas tiene un 17,9% de población inmigrante, aunque alcanza el 28,9% en el barrio de San Diego. Mientras, en el conjunto de la ciudad de Madrid, la proporción baja hasta el 14,2%, según los datos del ayuntamiento a enero de 2019. A nivel económico, la renta neta media por hogar vallecano es de 24.688 euros al año; la media madrileña, 38.534, según datos municipales de 2015.

Noelia del Potro, en la barra de la taberna. (J. B.)
Noelia del Potro, en la barra de la taberna. (J. B.)

Las investigadoras tienen claro dónde está la debilidad. “El problema es que con ese aislamiento hiperconectado por redes sociales, no es que estés solo, es que no 'perteneces' al barrio o a un aspecto de clase sociológicamente. Se sienten individuos de un mundo que no reconoce su valor”, apunta la experta de la consultora Gea21, que trabaja para el Oberaxe. Pernas incide en que es en estos ‘aislados’ en los que aparece lo que ella llama “delirios de ruina”. “En estas personas escuchamos estos delirios, de 'Vallecas se acaba, España se acaba' y que los extranjeros son la encarnación de ese cambio social”, indica Pernas en conversación con El Confidencial.

Las autoras del informe de Oberaxe (Begoña Pernas y Marta Román) narran cómo estos 'aislados' muestran su rechazo a los inmigrantes entendidos como grupo, como comunidad conectada. Sin embargo, estos sujetos entran en contradicción cuando se les pone sobre la mesa el caso de una persona que conocen, porque no son capaces de identificar en ella esos males de los que hablan.

Para combatir el aislamiento, las investigadoras proponen fomentar el pequeño comercio en los barrios por su efecto en la sociedad: favorece el encuentro entre las personas de la comunidad, es regentado —generalmente— por personas de esos lugares y “genera vida en las calles”. De este modo, apuestan por que la Administración defienda a estos comerciantes con apoyo fiscal o cediendo espacios.

Vallecanos pasan la mañana en la plaza Vieja. (J. B.)
Vallecanos pasan la mañana en la plaza Vieja. (J. B.)

En Vallecas, hay locales especialmente veteranos. Uno de ellos es la librería La Verde, que lleva en el barrio 56 años. Yolanda Franco, su actual dueña, se reconoce en esa labor de constructora del tejido social que el informe identifica en los pequeños comercios. “Claro que lo somos. Aquí vienen personas de todas las nacionalidades. Vienen para comprar, pero luego se enganchan y vuelven... Hablamos, me cuentan sus vidas... Yo soy muy cotilla”, relata. Durante la conversación, una clienta entra en la papelería. Viene a imprimir unos documentos, pero termina contándole a Yolanda que “por fin” ha encontrado una residencia para su madre. Dos minutos después entra Miguel, un cliente recurrente, jubilado. "¿Qué tal llevas la lectura?", pregunta la librera para iniciar una conversación que se extiende más de 20 minutos. Miguel lleva desde pequeño viviendo en Vallecas. “La Verde es una pequeña ancla en el barrio”, dice.

La dueña de esta librería advierte de lo difícil que es mantener un pequeño comercio: “Esto da de comer a una sola persona. Mi hijo tiene que buscarse la vida porque sabe que con esto no tenemos”. Ella cree que los incentivos fiscales o la cesión de locales serían buenas fórmulas para fomentar el pequeño comercio frente a las grandes cadenas. “Yo soy exótica, cada vez somos menos. Esto es la resistencia. Nos están ahogando”, afirma.

Yolanda Franco atiende a una clienta en su librería de Vallecas. (J. B.)
Yolanda Franco atiende a una clienta en su librería de Vallecas. (J. B.)

Las coautoras del informe de Oberaxe abogan por que los dueños y trabajadores de estos negocios participen activamente en proyectos de integración de inmigrantes en los barrios, a modo de mediadores, para facilitar los procesos y tumbar los prejuicios: “Por ejemplo, enseñando a los refugiados el barrio, dándoles un papel directo”. Pernas avanza que están estudiando la implantación de una iniciativa en esta línea.

La especialista comenta que, en base al análisis realizado en Vallecas, han comprendido que el auge de la hostilidad contra el inmigrante no está necesariamente provocado por la presión migratoria o por el contacto con esta, aunque esto sí que pueda llegar a generar tensiones. “El conflicto es la clave para la paz social”, apunta la coautora del documento, que incide en que cuando hay discusiones sobre temas concretos de la cotidianidad, las personas abandonan otros miedos más abstractos, lejanos y que son difícilmente combatibles. “Dejan de fantasear cuando tienen conflictos concretos. Este tipo de discursos nace del aislamiento, no del contacto”.

Unos niños se acercan curiosos a ver los libros de La Verde. (J. B.)
Unos niños se acercan curiosos a ver los libros de La Verde. (J. B.)

"Es fundamental que se ponga freno al aislamiento, que las personas no abandonen la esfera pública, que no la abandone la clase obrera en ascenso, que la gente no esté aislada”, advierte Pernas, que llama a poner el foco en los perfiles que siguen estando en el tejido social antes que en los 'aislados', “que son más difíciles de encontrar por definición”. “Si eso [el aislamiento] se alía con un contexto social como la crisis económica y si hay un discurso político que lo aglutine... De esos complejos, salen monstruos”, alerta la experta.

El informe incide en que las crisis y la falta de una estrategia pública en esta línea erosionan ese tejido social que sirve de “resorte” en momentos de conflicto. Pernas explica la importancia del buen mantenimiento de los espacios públicos, especialmente para las 'clases obreras en crisis' en las que "autóctonos e inmigrantes" conviven en casi todos los ámbitos y ven de cerca el riesgo de pobreza.

Local cerrado en uno de los accesos a la plaza Vieja de Vallecas. (J. B.)
Local cerrado en uno de los accesos a la plaza Vieja de Vallecas. (J. B.)

Dentro del análisis que realiza el observatorio, existe un perfil clave para que la red comunitaria no se desmorone. Esas son las 'tejedoras'. Este perfil —uno de los que retrata el informe— está conformado por personas de clase trabajadora y media que han aprendido a golpe de crisis. "Se adaptan", "se reinventan". El documento apunta que la asfixia y las caídas provocadas por la crisis les han llevado a valorar la relevancia de su comunidad como garante de la seguridad en sus vidas. "Solo el apoyo de la familia, los vecinos, la esfera pública, ha sostenido las vidas en momentos difíciles. Fortalecer esas esferas es la ética de ese grupo, de ahí el nombre de 'tejedoras'. (...) No temen caer porque ya han caído", reza el texto, que recoge que no ven la inmigración como un riesgo.

La consultora y Oberaxe eligieron Vallecas por ser “el espejo de muchos barrios obreros en transformación de grandes ciudades, en España y en Europa”."No hay nada como Vallecas, pero sí que hay otros barrios similares”, explica Pernas, quien añade que este distrito madrileño acoge uno de los cuatro centros de Acogida a Refugiados (CAR) que hay en España, de titularidad pública. La coautora del informe incide en que al hacer el análisis en un solo barrio, “entiendes mucho mejor a los grupos cuando están en un mismo territorio”. Ella considera que los comportamientos y perfiles estudiados en Vallecas son extrapolables a otras zonas urbanas, con la excepción de grupos muy característicos, como los herederos de la contracultura vallecana.

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