el padrón crece un 80% en el pueblo denunciado

Bronca por el censo en Maderuelo: "Hay 70 vecinos fantasma para las elecciones"

La Oficina del Censo investiga el aumento de población de 70 vecinos en este pueblo de Segovia. El alcalde y la oposición admiten que tiran de empadronamientos para ganar

Foto: Maderuelo, en Segovia, ha visto crecer su censo electoral un 60% el último año. (R. M.)
Maderuelo, en Segovia, ha visto crecer su censo electoral un 60% el último año. (R. M.)

Al llegar a Maderuelo un cartel ajado avisa de que uno está entrando en "uno de los pueblos más bonitos de España". Este enclave segoviano tiene algo de postal románica: muralla con arco, una iglesia cuyos frescos están en el museo del Prado, un pantano del que en tiempos se asoma un puente romano... Bajo la estampa se libra una batalla invisible: la del censo electoral. Desde hace un año, partidarios del alcalde, del PP y en el cargo desde 1974, y de la oposición, están empadronando vecinos para decantar las municipales de mayo. El centro del pueblo ha pasado de 90 electores en febrero de 2018 a 162 un año más tarde y la Oficina del Censo Electoral ha abierto una investigación.

Maderuelo es un cóctel curioso. Su alcalde, Santiago Bayo Martín, es el segundo de España que más tiempo lleva en el cargo. "Ricardo es anterior y otro lleva tanto como yo", explica este empresario de 76 años que no aparenta. "Yo juré por el honor y la gloria, no cobro nada, ¿eh?", aclara. Santiago está sentado a las afueras del pueblo en el que es su último gran proyecto: un restaurante municipal a orillas del pantano con servicio todos los días de la semana. Horno de leña, aparcamiento, terraza junto al pantano... está cuidado y es apetecible.

"Desde siempre aposté por el turismo: restauré la iglesia mayor y los lienzos, hice las normas urbanísticas...", cuenta. Pero alega que faltaba un restaurante a diario, no solo los fines de semana, cuando los turistas de Madrid llegan a comer cordero y cochinillo. "Cerró el mellizo, cerraron las jabatas. Necesitábamos un bar con tienda que dé servicio. Si no, los pueblos se mueren", explica el alcalde, un torrente hablando que enlaza una idea con otra y que apenas hace pausas para preguntar si el interlocutor le sigue.

La iglesia de la Vera Cruz junto al pantano. (R. M.)
La iglesia de la Vera Cruz junto al pantano. (R. M.)

El restaurante le llevó a ser detenido en noviembre tras una denuncia del PSOE que le acusaba de malversación. Eso hizo que dejara el PP "para no darles problemas" y que ahora se presente como independiente. El restaurante se levantó gracias a un préstamo de 300.000 euros del Ministerio de Industria que iba a ser para construir un aula de la naturaleza. El alcalde señala que el aula llegará, que es lo próximo y que el ministerio no ha puesto pegas. Pero la oposición le acusa de despilfarrar dinero y de llevar unas cuentas poco claras.

"Nos estuvieron fastidiando para que no abriera, cortaron los caminos, nos denunciaron por todo y nos obligaron a mover la carretera por un metro", explica el alcalde mientras enseña fotos con las balas de paja con pintadas que ponían corrupción que dificultaban la entrada al restaurante. No deja claro quiénes son ellos pero se deduce que una mezcla de la oposición socialista y los dueños de otros restaurantes que, comprensiblemente, no ven con buenos ojos la competencia municipal en la restauración. En uno de esos negocios, hoy abierto y casi vacío, el camarero se lamenta de la competencia desleal. "Aquí se trabaja en fin de semana sobre todo, pero entre semana dábamos cinco mesas que nos daban la vida. Ahora se van al del Ayuntamiento". Un gran torrezno en la barra da fe de la especialidad de la casa.

El restaurante municipal junto al pantano ha generado una polvareda. (R. M.)
El restaurante municipal junto al pantano ha generado una polvareda. (R. M.)

A unos meses de las elecciones municipales y con el pueblo enconado por este tema, el censo electoral empezó a crecer. En 2015, el PP obtuvo cuatro de los cinco concejales y el PSOE uno. Pero los candidatos del PP obtuvieron de media 54 votos y los del PSOE, 36. Un puñado de vecinos pueden cambiar el resultado en estos pueblos de la España vacía. Las elecciones del 26 de mayo son cuestión de vida o muerte en Maderuelo.

Alberto Hernando, candidato del PSOE, que tiene 1.500 ovejas y unas 100 hectáreas de cereal, explica que en otras elecciones ha habido sospechas pero no tanto como en esta ocasión. "Hace ocho años denunciamos que habían empadronado a unos 15 búlgaros o rumanos en la antigua estación de tren, pero se archivó". La estación está abandonada, en un estado lamentable, con pintadas y paredes rotas.

"Hace ocho años denunciamos que habían empadronado a unos 15 búlgaros o rumanos en la antigua estación de tren, pero se archivó"

En 2011 y 2015 hubo leves aumentos de población pero la subida del último año es de una dimensión mucho mayor. "La gente se ha cansado del alcalde y se empadrona para quitarlo pero él también está empadronando gente. Es una pelea que no sabemos quién va a ganar", reconoce Hernando. Los candidatos cuentan que los que se empadronan son gente con relación con el pueblo pero que vive en Madrid o Segovia, aunque nadie sabe a ciencia cierta si no estarán entrando también personas sin vínculos con Maderuelo.

Como en 2018 la población bajó de 100 vecinos, este año el pueblo solo elegirá a tres concejales frente a los cinco que tiene actualmente. "La gente se ha hartado y me llama diciendo que se va a empadronar. ¿Qué quieres que les diga?", se alza de hombros Hernando en su casa. "Santiago no ha hecho nada por el pueblo. Se sale el agua de las tuberías, la fosa séptica nos va a dar un problema. El pueblo es bonito pero está destrozado", detalla paseando entre las casas de piedra.

El socialista Alberto Hernando, ante la estación en la que denuncia que el alcalde empadronó a gente hace años. (R. M.)
El socialista Alberto Hernando, ante la estación en la que denuncia que el alcalde empadronó a gente hace años. (R. M.)

Nadie sabe cuántos de los nuevos empadronados son de un bando y cuántos de otro. La estimación mayoritaria es que deben de andar parejos. Los partidos llaman a amigos y familiares y se empadronan en cualquier casa. "Hay 70 vecinos fantasma", ironiza uno. La subida del 80% en unos meses ha llamado tanto la atención que la Oficina del Censo Electoral ha abierto una investigación y ha llevado el caso a la Junta Electoral Central. En estos casos, frecuentes en época electoral en pueblos con fuerte competencia con la alcaldía, el INE abre investigaciones cuando hay demasiadas altas. El censo le ha pedido al alcalde que aclare si realmente los vecinos viven ahí o si hay algo que explique ese incremento anómalo.

Santiago, el alcalde, explica que cree que casi la mejor solución sería volver al censo de 2018, que él no quiere empezar a cribar quiénes tienen derecho y quiénes no a figurar como empadronados en Maderuelo. Cuenta que si el censo quita a unos de los nuevos vecinos y a otros no la convivencia va a empeorar. Él quiere repetir para terminar el aula de la naturaleza, que siga creciendo el número de visitantes y que el restaurante municipal abandone las pérdidas. Pero la oposición cree que ha llegado su momento... si el censo no lo impide.

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