podría afectar a la convivencia pacífica en la zona

Vox y los musulmanes de Ceuta y Melilla chocan ya a cuatro meses de las municipales

La probable entrada en los gobiernos locales, en coalición con el PP, de un partido tachado de islamófobo preocupa. Está en peligro la frágil convivencia pacífica en las ciudades autónomas

Foto: Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, visita la frontera de Ceuta. (Vox)
Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, visita la frontera de Ceuta. (Vox)

Faltan solo cuatro meses para las elecciones municipales y autonómicas y ya han surgido las primeras escaramuzas entre Vox y los partidos musulmanes de Ceuta y Melilla. Estos se convertirán probablemente, a finales de mayo, en las formaciones más votadas y en la principal fuerza de oposición a unos gobiernos locales de coalición centroderechista en los que tiene visos de entrar el partido de Santiago Abascal. Quizá llegue incluso a liderarlos porque logre empatar o dar el sorpaso al Partido Popular, que ahora goza de mayoría absoluta.

En Melilla (86.000 habitantes) una corta mayoría de la población es musulmana y en Ceuta (84.500 habitantes) ese porcentaje se acerca al 50%. Que Vox, un partido tachado de islamófobo, pueda obtener consejerías preocupa, porque corre el riesgo de poner en peligro la frágil convivencia pacífica que el PP, que gobierna desde hace décadas, ha logrado preservar pese a contar en sus filas con muy pocos musulmanes.

Desde que se celebraron, el 2 de diciembre, las elecciones autonómicas en Andalucía, la tensión verbal ha ido subiendo en ambas ciudades entre los seguidores de Santiago Abascal, por un lado, y los políticos y el mundo asociativo musulmán, por otro. Mohamed Ali Lemague, líder de Caballas, el partido mayoritariamente musulmán de Ceuta, y su álter ego melillense, Mustafa Aberchán, que encabeza Coalición por Melilla, se explayaron el jueves con motivo de una visita a Madrid para reunirse con parlamentarios de la formación nacionalista valenciana Compromís.

Encuesta realizada por SyM Consulting para Melilla y publicada el 11 de enero.
Encuesta realizada por SyM Consulting para Melilla y publicada el 11 de enero.

Vox es “un atentado contra la Constitución”, sentenció Aberchán. “Vox ha irrumpido con un discurso claramente xenófobo, racista, anticonstitucional, y me quedo corto”, añadió Ali Lemague. Ambos afirmaron al unísono que “pone en peligro la convivencia pacífica en sus ciudades”. “Estupefacto al ver a @caballasceuta de la mano de los separatistas valencianos (…)”, les respondía en Twitter Juan Sergio Redondo, líder ceutí de Vox. “A lo mejor es que (…) el futuro pasa por integrarse en los Països Catalans”, ironizaba.

El portavoz local de Vox, Carlos Verdejo, proponía ese día, en la misma red social, reprimir la agresión a unos bomberos por jóvenes del conflictivo barrio musulmán de El Príncipe con “gas pimienta”: “(…) si no se soluciona, aplicamos mano más dura”, advertía. Acusó también a Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad (PP), de ser un “cobarde”, de “no tener lo que hay que tener para limpiar el vandalismo de las calles”.

Buena parte de las medidas propuestas por Vox están destinadas a ser puestas en práctica en Ceuta y Melilla, como la construcción de un infranqueable muro de hormigón que sustituya a la actual valla o “exigir a Marruecos que se haga cargo de sus menores no acompañados”. En Melilla rondan el millar y, según reivindica Verdejo, hay que “encerrarlos mientras se tramita su devolución”, algo que contraviene la legislación vigente y los convenios firmados por España. Es cierto que la mayoría de los 'sin papeles' entraron saltando las vallas, pero 1.488 lo hicieron por mar.

Otras medidas, menos conocidas, también están pensadas para ambas ciudades. Consisten, por ejemplo, en “acabar con los empadronamientos fraudulentos [de marroquíes] que colapsan los servicios de la ciudad” y perseguir penalmente a los que se apuntan al padrón engañando, explicaba Redondo en octubre al diario 'El Pueblo de Ceuta'. Se trata de intentar frenar así la “marroquinización” de la ciudad donde residen 9.508 marroquíes, según el INE. Redondo también preconiza “dejar de vincular el futuro económico de la ciudad a Marruecos”, es decir, acabar con el contrabando, uno de los motores de la economía de Ceuta.

Lo que más preocupa a los dirigentes musulmanes locales es el empeño de Vox de luchar contra la propagación del islam radical y contra la financiación extranjera de las mezquitas, en unas ciudades donde casi todas reciben ayudas de Rabat. También les inquieta su pretensión de acabar con la enseñanza del islam en la educación pública.

“Combatir el radicalismo es tarea de las Fuerzas de Seguridad del Estado, no del ayuntamiento ni de su policía municipal”, insiste al teléfono Mohamed Ali. “Suprimir las clases de religión islámica en una ciudad en que la mayoría del alumnado de primaria es musulmán, mientras se mantendrían las de religión católica, es una ataque discriminatorio a esa comunidad”, sostiene. La educación no es una competencia transferida a las ciudades autónomas y se ejerce desde Madrid.

No todos anticipan, sin embargo, que si Vox llega al poder arremeterá contra el colectivo musulmán. “No creo que se atrevan los de Vox a crear problemas” con la mitad de la población, vaticina el letrado José Alonso Sánchez, que encabeza la Asociación pro Derechos Humanos de Melilla, nada sospechosa de simpatías hacia la ultraderecha. “Se van a centrar mucho en la inmigración”, añade, y eso no inquieta a los musulmanes ya residentes en la ciudad excepto si se les dificulta contraer matrimonios mixtos con marroquíes.

El propio Mohamed Ali reconoce apesadumbrado que en Ceuta “ahora mucha gente pregona que es de Vox”. El portavoz ultraderechista coincide en esto con su adversario musulmán. “¿Habéis leído el acuerdo de gobierno por Andalucía entre @PPopular y y @Vox:es? Ahora imaginadlo para Ceuta, pero con Vox por delante”, escribió Carlos Verdejo en Twitter.

Su hipótesis no es del todo descabellada. El Centro de Investigaciones Sociológicas pronosticaba este mes un empate entre Vox y el PP en las legislativas, y un sondeo de Sigma 2, publicado por 'El Mundo', atribuía a la formación ultraderechista el escaño ceutí en el Congreso de los Diputados. En Melilla, una encuesta de SyM sobre intención de voto en las municipales también empataba en escaños, no del todo en votos, al PP (20,9% de los sufragios) con Vox (18,56%). Los musulmanes de CPM se convertirían en el primer partido (36% de los sufragios), pero el hundimiento del PSOE (9,28%) les impediría gobernar en coalición. Si se confirmasen estos pronósticos, la coalición de gobierno se gestaría en torno al PP y Vox.

“Va a estar difícil otra mayoría absoluta”, reconocía el sábado Vivas, el presidente ceutí, en una entrevista con el digital 'Ceuta al Día'. Expresaba de paso su preocupación repartiendo palos a su derecha y a su izquierda, en la que coloca a los musulmanes. “Alguien puede pensar que hablando de 'racistas' va a sacar votos de una parte del electorado; que diciendo que con una parte de Ceuta 'no se puede vivir'…”, declaraba recordando los argumentos de unos y otros. “No hagamos eso”. “No juguemos con fuego”, pedía encarecidamente.

Desde que ha irrumpido Vox, el PP, el partido de Vivas, no se mantiene, sin embargo, a caballo entre sus rivales sino que ha optado por emular a los que se sitúan a su derecha. “Vox parece ser que sí, que está dispuesto, pero el PP no sé si está también por la labor de libanizar ambas ciudades”, se pregunta Ali Lemague aludiendo a la historia de Líbano, un país sacudido por largas guerras civiles entre musulmanes y cristianos.

A su paso, a principios de año, por Melilla y después por Ceuta, Pablo Casado, el líder del PP, anunció la presentación en el Congreso de dos proposiciones no de ley (PNL). La primera consiste en considerar a parte de los 12.500 menores extranjeros no acompañados (MENA), tutelados por la comunidad autónoma, como “migrantes económicos” y poder así expulsarles. La segunda propugna establecer en el Código Civil una salvedad para Ceuta y Melilla y dificultar así la obtención de la nacionalidad española a los niños extranjeros nacidos allí, casi todos ellos marroquíes, y de paso también a sus progenitores.

Este seguidismo de los populares con Vox disgusta no solo a los musulmanes sino a 'El Faro de Ceuta', el diario histórico de Ceuta, una publicación conservadora, cuya directora, Carmen Echarri, firmó el domingo un editorial titulado “El PP debe serenarse”. El partido está activando “su particular altavoz de asustaviejas jugando con falsos mensajes”, se lamenta. “Pero nos sueltan esas perlas para calmar al sector de 'hoolingans' evitando que se fuguen a otros partidos”. “Es un juego peligroso”, advierte.

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