Documentación en peligro

Un tesoro de la emigración se pudre en el archivo de la embajada en Cuba

Miles de documentos sobre españoles y sus propiedades permanecen sin clasificar en un sucio almacén de La Habana plagado de roedores

Foto: Vista exterior de la embajada de España en La Habana. (EFE)
Vista exterior de la embajada de España en La Habana. (EFE)

Nadie sabe a ciencia cierta qué hay allí abajo, en uno de los sótanos del elegante edificio que sirve de sede a la Embajada y al Consulado de España en La Habana. La teoría dice que están los registros de los españoles que emigraron al país a finales del siglo XIX y principios del XX, de los exiliados durante la dictadura que fueron repatriados por España o incluso de las propiedades de españoles que fueron nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución. Imposible saberlo, porque toda esa documentación, o parte de ella, se pudre sin clasificar en un archivo que no reúne las condiciones mínimas para su mantenimiento.

Pese a la importancia histórica del archivo, miles de documentos permanecen abandonados en un almacén húmedo y plagado de roedores, según acredita personal que ha formado parte del Consulado, del que depende. Ni este organismo ni la Embajada facilitan el acceso a las personas interesadas en consultar esa documentación, con trabas administrativas que imposibilitan en la práctica la tarea. El personal que ha trabajado en el archivo reconoce no solo la dificultad de encontrar documentos en medio de tantos papeles desorganizados, sino algo mucho más peligroso: el riesgo real de que esa información se pierda para siempre si no se lleva a cabo un plan para su recuperación.

Lo más parecido a un proyecto de puesta en valor del archivo fue el encargo, hace unos años, de su organización a dos becarios, un trabajo que no se pudo culminar. "El Consulado no contaba con el material necesario para ejecutar la actividad. Como los utensilios no llegaban, terminaron bajando dotados únicamente de una mascarilla y guantes de silicona que tenían que reutilizar, porque carecían de recambios", señala un extrabajador de la institución. La labor consistía en recoger todos los archivos que pudieran resultar valiosos para la Embajada y plasmar su existencia en una base de datos, ya que buena parte de la documentación era desconocida incluso para este organismo.

La mayor parte de los documentos depositados en el archivo son papeles de la emigración española a Cuba durante principios del siglo XX y la dictadura franquista, principalmente fichas de identificación, aunque también hay informes sobre la victoria de la Revolución en el país caribeño y las repercusiones de esta para los propietarios españoles en La Habana. Las fichas de los inmigrantes españoles contienen información básica: nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, nombres de padre y madre y otros datos personales, relacionados sobre todo con organizaciones a las que se afiliaban en Cuba, como por ejemplo los numerosos gallegos y asturianos registrados en sus respectivos centros regionales.

Se les encargó a los becarios discriminar los archivos que pudieran ser importantes de los que se debían destruir

Otros documentos consisten en fichas sobre emigrantes que fueron repatriados a España para cumplir las condenas de las que trataban de escapar en el exilio. También existen en el archivo documentos relacionados con los cambios legislativos que traería consigo la victoria de la Revolución cubana y cómo estos afectarían a los propietarios españoles en La Habana.

"Sobre estas fichas no hay ningún tipo de control; de hecho, se les encargó a los becarios discriminar los archivos que pudieran ser importantes de los que se debían destruir, una decisión importante que no puede corresponder a este tipo de personal", señala la misma fuente. "Se vieron abrumados por la responsabilidad de decidir qué se destruye en un archivo tan valioso, y además se encontraron con el problema de la inexistencia de una base de datos que les pudiera guiar sobre los archivos que iban a encontrarse y qué importancia podría tener su conservación".

La zona en la que trabajaban estaba llena de polvo y escombros, y los papeles se almacenaban en montones dentro de archivadores oxidados

La encomienda de organización del archivo no se pudo completar. No solo por falta de material o por las insalubres condiciones del almacén —en contacto con ácaros, excrementos de roedores o matarratas—, sino también porque los recortes de personal obligaron a los becarios a dedicarse a otras tareas. El breve paso por el archivo permitió en todo caso descubrir su estado de abandono. "La zona en la que trabajaban estaba llena de polvo y escombros, y los papeles se almacenaban en montones dentro de archivadores oxidados, llenos de mordeduras y de restos de excrementos de animales", recuerda un antiguo colaborador del Consulado que tuvo acceso al archivo.

Fuentes de la Embajada reconocen el estado de abandono en que se encuentra el archivo, aunque matizan que no todos los españoles que llegaban a Cuba a principios del pasado siglo se registraban en la antigua Legación de La Habana y que parte de la documentación se envió a España décadas atrás. En efecto, a partir de 1949 se ordenó a todas las Embajadas, Legaciones y Consulados de España en el extranjero que enviasen al Archivo General del Ministerio de Asuntos Exteriores la documentación que había perdido su vigencia.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, del que depende el AGA, desconoce si la información llegó procedente de la Embajada o de Exteriores

En el caso de Cuba, la Embajada remitió información del periodo comprendido entre 1905 y 1969, en concreto 345 expedientes en 38 cajas, que fueron transferidos al Archivo General de la Administración (AGA) en 1973. Se trata de documentación principalmente sobre las relaciones entre España y Cuba, los acontecimientos sobre la política interior y exterior cubana y la administración de la embajada. Posteriormente a esta fecha se enviaron conjuntos de documentación antigua de diferentes organismos. Toda ella presenta problemas de conservación, debido a que fue transportada en bodegas de barcos desde su origen.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, del que depende el AGA, desconoce si toda la información llegó procedente de la Embajada o de Asuntos Exteriores. Los fondos documentales de las representaciones en el exterior fueron tratados en las Escuelas Taller de Archivos en la década de los noventa, en los que se realizó la historia institucional de Embajadas y Consulados, una recopilación legislativa y un cuadro de clasificación.

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