colas en el aeropuerto de barcelona

El Gobierno se moviliza para evitar que el colapso de El Prat retroalimente el 'procés'

Interior refuerza el aeropuerto con más guardias civiles para que los trabajadores de Eulen cumplan los servicios mínimos y AENA se ofrece a facilitar un encuentro empleados-empresa

Foto: Los viajeros esperaron ayer colas de hasta una hora. (EFE)
Los viajeros esperaron ayer colas de hasta una hora. (EFE)

Un grupo de empleados de la empresa de seguridad Eulen está paralizando estos día el aeropuerto barcelonés de El Prat. Apenas cien trabajadores de la mercantil -que cuenta con 350 en total en el aeródromo- apoyaron en asamblea convocar una huelga que comienza hoy con paros parciales y que se convertirá en indefinida y de 24 horas a partir del 14 de agosto. Los convocantes piden una mejora salarial y más personal para cubrir los 13 filtros de la instalación, que nunca están todos abiertos precisamente por esa escasez de profesionales.

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La huelga oficial ha estado precedida estos días atrás de otra encubierta que ha provocado colas y retrasos de hasta una hora. Para evitar que estos episodios se repitan, el Ministerio del Interior tiene previsto enviar una remesa de guardias civiles con el fin de reforzar la seguridad de la instalación así como comprobar que los empleados de Eulen cumplen los servicios mínimos, fijados en un 90% por la Delegación del Gobierno. El objetivo, explican fuentes del Ministerio de Fomento, que trabaja en coordinación con Interior en esta crisis, es garantizar tanto la seguridad como la comodidad de los pasajeros. Según Juan Carlos Giménez, portavoz del PROU, uno de los sindicatos que apoyan la huelga, los trabajadores cumplirán lo decretado por la Delegación del Gobierno. "Estamos obligados a hacerlo", zanja.

Desde Eulen, por su parte, aseguran a El Confidencial que la empresa está dispuesta a hacer una propuesta, pero que los sindicatos PROU y ADN, que conforman el comité de huelga, no quieren escuchar proposición alguna. La semana pasada y esta misma la Generalitat convocó a los convocantes y a los representantes de Eulen hasta en tres ocasiones. En dos de ellas, los miembros del comité de huelga no se presentaron; en la otra, se cerraron en banda y exigieron que estuviera AENA en las negociaciones. Sin AENA, ni hablamos, dijeron.

El gestor público, sin embargo, no considera que su papel sea el de mediador. "Nunca nos hemos sentado a mediar en un conflicto entre una empresa y sus trabajadores", explican desde el organismo, que por el momento se limita a poner en marcha medidas que sí le competen. En concreto, desde AENA recuerdan que ya han iniciado dos procedimientos sancionadores contra Eulen que podrían acabar en una multa de hasta 300.000 euros por las colas que hubo la semana pasada en El Prat como consecuencia de la mencionada huelga encubierta, que fuentes del sindicato SLS definen como un estricto cumplimiento de la normativa, que exige medidas como realizar cacheos siempre que pitan los sensores de los arcos de seguridad o tomar muestras cuando es pertinente rastrear explosivos, acciones que en condiciones normales no se llevan a cabo y que la semana pasada los vigilantes realizaron con precisión.

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A pesar de sus consideraciones iniciales, AENA se plegó a las peticiones y convocó ayer a última hora en el aeropuerto barcelonés a los miembros del comité de huelga y a la empresa con el fin de "facilitar el diálogo entre ambas partes", dada la dimensión que está cogiendo el conflicto laboral y con objeto de "proteger a los pasajeros", explicaron desde el ente público. El anuncio fue acogido con optimismo por los convocantes. "Es una buena noticia que quieran escuchar", aseguró el portavoz del PROU, quien considera importante la presencia del gestor público para resolver el problema de raíz, desde la licitación. "Aunque negociáramos con Eulen, tendríamos el mismo problema cuando llegara otra empresa; si AENA toma partido, se resolvería a largo plazo", afirma.

Los pasajeros han sufrido colas de hasta una hora. (EFE)
Los pasajeros han sufrido colas de hasta una hora. (EFE)

Bajo esta huelga que comienza hoy se esconde además una guerra entre sindicatos. Por el momento, el mayoritario ADN y la plataforma PROU -con seis y tres representantes respectivamente en el comité de empresa- se muestran partidarios de la huelga y de no escuchar a la empresa hasta que AENA se siente en las mesas de negociación. En la otra parte, los sindicatos UGT, USO, SIPVS, SPS -con uno, dos, dos y cuatro representantes respectivamente en el comité de empresa- que se quejan de las condiciones laborales y, sobre todo, de la escasez de plantilla y de la mala coordinación de la misma, pero que no están de acuerdo con cómo se está gestionando la convocatoria de la huelga y la huelga en sí.

De hecho, miembros de estos últimos sindicatos aseguran que se han reunido ya con la empresa en varias ocasiones al margen de las otras organizaciones -que rechazaron sentarse a negociar hasta que estuviera presente AENA- y han llegado a un principio de acuerdo tanto en los términos del incremento de la plantilla como en el ámbito económico. "Este mismo problema ha existido en otros aeropuertos y se ha resuelto negociando", explican fuentes del segundo grupo sindical, que considera que también existen elementos políticos.

Aseguran que la falta de personal viene desde muy atrás, pero que este año se ha agravado por una mala planificación de los meses estivales por parte de los responsables de coordinación y programación de Eulen. Añaden además que un grupo de empleados no cobra un complemento de 0,30 euros por hora. Aseguran también que la mercantil está dispuesta a compensar ese complemento y abonárselo a toda la plantilla así como incrementar el personal. "No sabemos qué hacer ya", afirman desde la empresa de seguridad, que incide en que el 75% de los empleados ni siquiera asistió a la asamblea que convocó la huelga. "La mayoría de empleados se ve abocado a una huelga sin saber siquiera las condiciones que ofrecemos", añaden.

Fuentes gubernamentales consultadas aseguran que los convocantes se reunieron con la Generalitat antes de aprobar la huelga. Según los audios que acompañan a esta información, la portavoz del comité de huelga, Genoveva Sierra, del PROU, explica en un grupo de mensajería que lo importante es que haya colas para llamar la atención de los medios de comunicación. Las mismas fuentes entienden que el Govern pretende alimentar el victimismo utilizando a este sindicato con el fin de favorecer el 'procés' y tener más argumentos ante la opinión pública para reclamar la competencia de El Prat.

El portavoz del PROU Juan Carlos Giménez, sin embargo, niega a El Confidencial cualquier tipo de manipulación política. "Eso es falso, en el comité hay gente de distintas tendencias políticas y la Generalitat solo nos ha llamado para insistirnos en que negociemos; niego totalmente esa afirmación", asegura Giménez, quien añade que "una utilización política es meternos el 90% de servicios mínimos, porque eso va contra la Constitución Española y perjudica a los más débiles".

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