los jefes deciden según su criterio personal

El riesgo de quedarse embarazada en la Guardia Civil: ¿y ahora qué puedo hacer?

Los suboficiales denuncian que a las mujeres encinta se les asignan tareas alternativas sin tener en cuenta la opinión de los técnicos de riesgos laborales

Foto: Mujeres de la Guardia Civil, en la Academia de Baeza. (EFE)
Mujeres de la Guardia Civil, en la Academia de Baeza. (EFE)

"La Dirección General de la Guardia Civil no protege a la mujer embarazada". Así de contundente se expresa la responsable de la comisión de Igualdad de la Asociación de Suboficiales de la Guardia Civil (Ases), Katia Pérez. "Lo único que quieren es que te des de baja", asegura la sargento, que sufrió en sus carnes lo que ahora denuncia. "El protocolo obliga a la mujer que se queda preñada a comunicarlo en cuanto tiene conocimiento de ello, ya sea al jefe de su unidad, al servicio de sanidad o al de riesgos laborales; luego, estos tres departamentos se reúnen y en teoría evalúan el riesgo que tienes y adaptan tu puesto de trabajo; sin embargo, en la práctica, pasan los días y las semanas y nadie toma ninguna decisión, por lo que termina siendo tu jefe quien te recoloca en una plaza en la que a su entender estás mejor", describe Pérez.

"Nosotros pedimos que haya un informe de Riesgos Laborales que evalúe rápidamente tu situación y el puesto que puedes ocupar", reclama la responsable de igualdad de Ases, quien recuerda que, "en Logroño, cuando no les valía el uniforme a las embarazadas, las ponían de paisano por la noche con el arma en el bolso a vigilar el acuartelamiento". "La seguridad de la instalación lógicamente no estaba en las mejores manos, porque además las chicas se dormían de cansancio", cuenta la sargento, que periódicamente recibe las quejas de otras mujeres que se encuentran encinta.

"Una jefa de equipo de Policía Judicial, donde están alerta las 24 horas, me contó que, cuando estaba de siete meses, la levantaban a las cuatro de la madrugada porque había aparecido un muerto y ella tenía que ir; le entraban arcadas y casi vomitaba con motivo de los ácidos que los especialistas de Criminalística ponen en los cuerpos de los fallecidos para sacar muestras", narra la sargento de la Asociación de Suboficiales.

En la silla de la izquierda pasó gran parte de su embarazo una sargento. Repasaba ficheros todos los días. Cuando terminó, volvió a repasarlos. (EC)
En la silla de la izquierda pasó gran parte de su embarazo una sargento. Repasaba ficheros todos los días. Cuando terminó, volvió a repasarlos. (EC)

"A mi también me obligaron a hacer noches", rememora ahora en primera persona. "Yo trabajaba en la cárcel de Logroño y se me cerraban los ojos en pleno servicio, donde yo ejercía como jefa de seguridad", relata Pérez, quien añade que ella recurrió esta situación y dos meses después le acondicionaron una silla que pusieron junto a la mesa de despacho de otro funcionario. "Ahí estuve revisando carpetas las ocho horas laborables del día; cuando terminé de hacerlo, me dijeron que revisara todo de nuevo", afirma la suboficial, quien envió una foto de su puesto de trabajo a Riesgos Laborales. Los técnicos acudieron a ver la silla en la que pasaba todo el día, pero ya era tarde, porque Pérez ya se había dado de baja.

Ana Sánchez JuárezAna Sánchez Juárez
"El día que fui a presentar mi baja al capitán, este me metió en el despacho y me gritó y llamó desleal por enviar la foto a Riesgos Laborales; desde entonces, todas las embarazadas que están bajo su mando tienen un puesto digno cuando se quedan encinta, ninguna va hoy con la pistola en el bolso", subraya con orgullo la representante de igualdad de Ases, que tiene claro que si es el jefe de la unidad el que debe decidir el destino de una mujer embarazada, debería contar obligatoriamente con el informe previo de Riesgos Laborales, con el fin de que sean los técnicos quienes evalúen la situación concreta de cada funcionaria.

Pérez también exige que Riesgos Laborales evalúe si cada puesto de trabajo de la institución está adaptado o no a una mujer embarazada, lo que permitiría aclarar qué plazas pueden ser ocupadas por una funcionaria en estado de gestación y cuáles no, así como que haya plazos para resolver los recursos. "Una mujer no puede estar esperando tres meses a que le respondan, porque antes se da de baja, como ha ocurrido tantas veces", valora la suboficial, quien también reclama mayor rango a las normas que tratan de proteger a las guardias civiles embarazadas. "Debe aprobarse una orden general de protección del embarazo, el parto y la lactancia que sea de obligado cumplimiento, porque al final los protocolos son interpretables", solicita.

Nuevo reglamento

Desde la Dirección General de la Guardia Civil, aseguran que previsiblemente en septiembre entrará en vigor el nuevo reglamento de destinos, que "regulará la situación de la mujer en estado de gestación" e individualizará la casuística y la asignación de puestos en función de cómo se encuentre cada funcionaria en cada momento. "Hasta ahora había un vacío legal y esto lo solucionará", explican desde el departamento dirigido por José Manuel Holgado Merino. La representante de Ases, sin embargo, entiende que ese no es el problema.

"El reglamento de destinos actual, si se aplica, también protege a la mujer embarazada", subraya Pérez, quien entiende que la cuestión está en que haya unos plazos establecidos y se cumplan y en que los informes de Riesgos Laborales sean preceptivos. "Hay cuestiones que, por muy buena voluntad que tenga el mando, solo saben los técnicos, como que una mujer en gestación no puede estar cerca de determinadas impresoras o fotocopias", asegura la sargento, quien recuerda casos en que los jefes, "en un afán de sobreproteger" a su empleada, la arrinconan en labores administrativas cuando en realidad ella puede dar más de sí, y otros en los que se resisten a dejar marchar a una embarazada a otro destino para evitar que se resienta el equipo.

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