El Papa Francisco opta por un cambio de formas y talante en la Iglesia española
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CARLOS OSORO PONE FIN A LA ERA DE ROUCO VARELA

El Papa Francisco opta por un cambio de formas y talante en la Iglesia española

Los vaticinios se han cumplido y el papa Francisco ha completado el giro copernicano que quería imprimir para la Iglesia en España para la era post-Rouco

Foto: El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en su despedida, hoy, de Valencia (EFE)
El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en su despedida, hoy, de Valencia (EFE)

Los vaticinios se han cumplido y el Papa Francisco ha completado el giro copernicano que quería imprimir para la Iglesia católica en España en la era post-Rouco. El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, de perfil moderado y en sintonía plena con los nuevos aires que se han instalado en el Vaticano, ha asumido, desde este jueves, un papel determinado en la Iglesia española como titular de su principal sede episcopal y como hombre de futuro para la Conferencia Episcopal, donde ahora ejerce de número dos junto al también moderado Ricardo Blázquez.

No era el adiós que había soñado Antonio María Rouco Varela, quien durante casi dos décadas ha dirigido con mano de hierro los designios de la Conferencia Episcopal, pero sí era el final que muchos, sobre todo desde la elección de Blázquez como presidente de la CEE, barruntaban para la archidiócesis de Madrid. No en vano, Francisco mostró, durante la visita ad limina de los obispos españoles al Vaticano, a finales de febrero, una muestra de afecto especial hacia Osoro, hasta ahora arzobispo de Valencia. Entonces, el Papa se refirió a él como el “obispo peregrino” porque se pasa todo el día en la calle y con los fieles en sintonía con las formas que Francisco tanto ha popularizado. Con su nombramiento para Madrid, Francisco refuerza esa idea de que Blázquez es un líder en transición tras Rouco que podría dejar la batuta, dentro de tres años, al nuevo arzobispo madrileño.

Osoro, de momento, no se plantea esas hipótesis. A preguntas de los periodistas, en una rueda de prensa que ha protagonizado este jueves tras su nombramiento, ha afirmado que este cambio “no es un entrenamiento para la presidencia de la Conferencia Episcopal” y que no se ve como cardenal, porque no cree “que tenga las capacidades para ser más cosas”. “No es bueno que uno haga muchas cosas”, ha agregado, pese a que la tradición es que el arzobispo de Madrid sea llamado a formar parte del colegio cardenalicio.

El nombramiento de Osoro junto con la designación de Antonio Cañizares, que vuelve a España desde el Vaticano, como su sustituto en Valencia refuerza también la idea de un nuevo gobierno colegiado de la Iglesia española tras un periodo muy largo de tiempo en el que el mando estaba concentrado en exclusiva en Rouco Varela, que es, desde este jueves, administrador apostólico de la archidiócesis de Madrid.

El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha confesado que sintió miedo al recibir la noticia de su nombramiento porque, aunque lleva “toda la vida con maletas, se siente miedo a un sitio nuevo”. En la rueda de prensa tras el anuncio de su nombramiento, Osoro ha reconocido que también se preguntaba cómo no iba a tener miedo “a algo nuevo, a algo grande”.

El arzobispo, natural de Cantabria, ha asegurado que se considera “un obispo más” que intentará hacer en Madrid “lo mismo que ha hecho en Valencia” y que su vida “es para todos, no sólo para los creyentes”.

Osoro ha calificado a Francisco como “un ejemplo de pobreza evangélica y aproximación sincera con los hombres” y ha asegurado que irá a Madrid con la ropa que tiene, muchos libros para “seguir trabajando, estudiando y anunciando el evangelio”, y “muy poquitos euros en la cuenta” donde recibe 1.010 cada mes. Sobre su futuro trabajo en Madrid ha afirmado que todavía no tiene ningún plan y "si diera un programa mentiría" porque todavía no conoce a los sacerdotes.

Cercano y dialogante

El nuevo arzobispo de Madrid ha defendido en los últimos tiempos la cercanía de la Iglesia a las familias, especialmente en un momento marcado por la crisis económica, y quienes le tratan personalmente coinciden en destacar su carácter dialogante, alejado de los extremismos.

Osoro (Castañeda, Cantabria, 1945) deja el arzobispado de Valencia, donde ha permanecido los últimos cinco años, con un marcado perfil de hombre próximo –que no elude cuestiones delicadas sobre los problemas que en los últimos tiempos han afectado a la Iglesia– y abierto en sus comparecencias públicas.

De trato sencillo, carismático pero de talante humilde, sus ruedas de prensa en Valencia han concluido de forma habitual entre cafés o refrescos que él mismo ha servido. No ha pasado desapercibido su parecido físico con el Papa Francisco, especialmente desde que el nuevo pontífice accediese al sillón de Pedro, ni tampoco su esfuerzo por presentarse a la sociedad civil como hombre sencillo y comunicativo. Ejemplo de esta voluntad fue su compromiso de aprender valenciano, lengua que utilizó ya incluso en su discurso de toma de posesión del cargo que ahora deja en abril de 2009 en la catedral de Valencia.

En los últimos tiempos se ha mostrado muy crítico con quienes defienden el aborto la "cultura de la muerte", según afirmó– y ha defendido, como hizo el Papa Bergoglio en su última pastoral, la necesidad de que la mujer adopte un papel más importante en el seno de la Iglesia, aunque no dentro de la jerarquía porque a su juicio "no podemos medir las cosas siempre por el poder: el Papa nos da la vuelta, se trata del servicio, la entrega, el dar la vida".

Sobre las afirmaciones del Papa sobre la homosexualidad, Osoro consideró que su mensaje remite "al fondo del evangelio y da pistas y claves fundamentales para trabajar".

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