Desde Nóos hasta Botsuana: así se ha desplomado la confianza en la Monarquía
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Desde Nóos hasta Botsuana: así se ha desplomado la confianza en la Monarquía

El caso Nóos y las cacerías en Botsuana han sido elementos determinantes en el desplome de la imagen de la institución ante los ciudadanos

No sólo la salud, como insisten las fuentes oficiales de la Casa Real, sino también la confianza de los ciudadanos. Estos han sido los dos principales problemas con los que Don Juan Carlos ha tenido que enfrentarse en los meses, e incluso en los años, anteriores a su abdicación. La decisión de renunciar a la Corona, anunciada en la mañana del 2 de junio de 2014 llegó después de más de dos años de noticias que han desplomado la imagen del monarca ante los españoles.

Basta con ver la evolución de las notas a la Monarquía en los sucesivos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): la institución no levanta cabeza desde octubre de 2011. En esa ocasión, los españoles le asignaron un 4,89 sobre 10, entonces el menor grado de confianza demostrado hacia la Casa Real.

Había pasado poco más de un año de la imputación de Diego Torres, exvicepresidente de la Fundación Nóos y exsocio de Iñaki Urdangarin, y el caso judicial que lleva el nombre del organismo ya era de actualidad mediática.

Tuvo que pasar un año antes de que el CIS volviera a preguntar por la Monarquía, pero fueron 18 meses claves para la Casa Real. Las imágenes de las cacerías de elefantes del rey Juan Carlos, su poco clara relación con la princesa Corinna Sayn-Wittgenstein y un viaje a Botsuana que habría tenido que quedarse escondido –no lo fue por el infortunio que el Monarca sufrió durante el mismo– fueron la gota que colmó el vaso.

Y para empujar a la Monarquía hacia su récord negativo, llegó también la imputación del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, y, en el mismo mes de publicación del sondeo, también de la infanta Cristina. Consecuencia: un histórico 3,68 en el CIS.

El 3,72 alcanzado un año después parecía más una fluctuación estadística que un cambio de tendencia, pero la renuncia de Don Juan Carlos impide saberlo con seguridad. Tocó entonces esperar a ver si su hijo y sucesor en el trono, Felipe, estaría en disposición de volver a ese 7,47 del que la Monarquía gozaba en enero de 1995.

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