DISPUESTOS A NO VOTAR EL CIERRE DE RTVV

Rajoy llama a líderes del PP valenciano para frenar una rebelión contra Fabra

"Fabra es un líder débil, impuesto por Génova contra el criterio de Camps", asegura a El Confidencial una fuente muy cercana a varios de esos diputados

Foto: El presidente del PPCV, Alberto Fabra (d), y el secretario regional, Serafín Castellano. (EFE)
El presidente del PPCV, Alberto Fabra (d), y el secretario regional, Serafín Castellano. (EFE)

“¿Y por qué no insistimos con la gente del PP que está en contra?”. La pregunta se lanzó el miércoles en la asamblea de trabajadores de la RTVV que desde el martes ‘autogestionan’ la televisión valenciana para doblar el pulso al ‘president. Fuentes próximas a los diputados críticos con Alberto Fabra –que no son pocos– confirman a El Confidencial que la debilidad del president es mayor que nunca y varios de sus ‘compañeros’ se plantean no dar su apoyo al cierre en las Cortes autonómicas. El propio Rajoy ha tenido que mediar.

“Fabra es un líder débil, impuesto por Génova contra el criterio de Francisco Camps –que intentó por todos los medios ante Mariano Rajoy dejar como sucesora a su mano derecha, Paula Sánchez de León, cuando se vio obligado a dimitir “por Rajoy y por España” en 2011– y que, si sus enemigos lo deciden, puede verse incapaz de sacar adelante la ley para cerrar la televisión”, asegura a El Confidencial una fuente muy cercana a varios de esos diputados.

El presidente de la Generalitat ha sofocado –o está a punto– el primero de los incendios a que le llevó su decisión precipitada y no consensuada con Moncloa de anunciar el cierre de RTVV. Gracias a un decreto de urgencia, ha modificado los poderes de la nueva directiva del canal para que esta pueda “fundir en negro” las emisiones ‘rebeldes’ de los trabajadores.

Sin embargo, el segundo foco –y quizá el más peligroso– es el de la rebelión de sus propios correligionarios, que tienen muchas cuentas pendientes. El PP actualmente tiene 55 de los 99 diputados de la Cámara y necesita liquidar RTVV con una ley –es un servicio público– que debe ser aprobada por al menos 50 de los diputados populares. El resto de la Cámara, con el PSPV a la cabeza, se opone al cierre.

Siguen las protesta por el cierre de rtvv
Siguen las protesta por el cierre de rtvv
“Pero entre esos 55 diputados hay más de 5 que están dispuestos a tensar la cuerda y ausentarse o, directamente, no aprobar la ley de Fabra cuando llegue a la Cámara”, asegura una persona cercana a varios de esos diputados. En el Grupo Popular en Valencia hay 11 imputados a los que Fabra ya ha asegurado que no repetirán en sus listas para las elecciones de 2015. De hecho, son muchos los que ya han renunciado al plus de exclusividad de 350 euros para “buscarse la vida” en otras ocupaciones. El último caso es el de la exconsejera de Turismo, Angélica Such, imputada en la rama valenciana del caso Gürtel. Antes que ella lo hicieron David Sierra, Vicente Rambla o Ricardo Costa.

Esos diputados no se juegan nada y no tienen nada que perder por enfrentarse a Fabra, “que además no ha tenido reparos en recordarles públicamente una y otra vez que no irán en las listas aunque aún no hayan sido juzgados”. Curiosamente, lo contrario que ha estado predicando Alfonso Rus, uno de sus mayores enemigos, presidente del PP en Valencia, alcalde de Xátiva y el que peor encajó la designación de Fabra por Rajoy para sustituir a Camps. Rus insiste en que “un imputado no es un condenado”, lo mismo que propugna el presidente de las Cortes, Juan Cotino.

Además, Rus encabeza el grupo de los ‘valencianistas’, que nunca vieron con buenos ojos la llegada de un castellonense a la Generalitat y que ven en la RTVV el signo más visible de la identidad valenciana. Por si fuera poco, mientras Fabra administra los recortes y cierra la televisión, Rus acaba de firmar –como presidente de la Diputación de Valencia– un plan de inversión de 163 millones ante más de 200 alcaldes que puede suponer 9.000 puestos de trabajo. Frente a la tijera de Fabra, los millones de Rus.

Barberá y Rus en el pleno de Les Corts. (EFE)
Barberá y Rus en el pleno de Les Corts. (EFE)
Junto a todos estos diputados, pesos pesados como el expresidente Francisco Camps o la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, han hecho saber a sus allegados el “indisimulado enfado” –“cabreo ciego”, dicen otras fuentes, sobre todo en el caso de la alcaldesa– con la decisión de Fabra y, especialmente, con el “espectáculo que se está dando con una televisión amotinada” que triplica sus índices de audiencia con debates que denuncian la mordaza informativa de los últimos años y atacan a Fabra antes de que les corten las emisiones.

“El incendio de la situación ha llegado a Moncloa”, aseguraban anoche a El Confidencial fuentes conocedoras de las conversaciones de las últimas 24 horas “y desde Presidencia se ha llamado a los principales pesos pesados del PP valenciano para que eviten que la sangre llegue al río”. Entre los destinatarios de esas llamadas están Camps y Barberá, que siempre han puesto por delante “la lealtad a las siglas”, aunque en el fondo coincidan en pensar que Fabra no ha sabido gestionar una crisis y que ha actuado a espaldas de gran parte de su partido y, también, de Madrid.

En la tarde de ayer, Fabra convocó la Ejecutiva del PP valenciano. El tema de la televisión apenas ocupó un cuarto de hora y, aunque las caras de los asistentes “lo decían todo”, según alguno de los presentes, no hubo rebelión. De momento, Moncloa ha hecho de cortafuegos.

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