NO SUPERAN LOS 100.000 EJEMPLARES VENDIDOS

Planeta prueba con Guerra y ZP tras naufragar con las memorias de Aznar y Bono

Cobraron anticipos millonarios por unas memorias que no valen lo que cuestan. Al menos, en las librerías. Planeta ha sufrido un importante revés editorial con el

Foto: Planeta prueba con Guerra y ZP tras naufragar con las memorias de Aznar y Bono
Planeta prueba con Guerra y ZP tras naufragar con las memorias de Aznar y Bono

Cobraron anticipos millonarios por unas memorias que no valen lo que cuestan. Al menos, en las librerías. Planeta ha sufrido un importante revés editorial con el lanzamiento, esta temporada, de las memorias políticas de José María Aznar y José Bono. Dos hombres que, pese a su tirón mediático y al interés de los recuerdos históricos que narran en primera persona, no han podido superar entre ambos la cifra de los 100.000 ejemplares en los puntos de venta. Datos que se quedan muy lejos de los contratos que suscribieron con el grupo de José Manuel Lara y que, en el caso del expresidente del Gobierno, llegó al millón de euros.

Planeta pensaba encontrar un filón con el que desafiar la crisis con la publicación de los diarios de algunos de los políticos más relevantes de los últimos años. Y en esas sigue, pues tras Bono y Aznar, también desfilarán por las librerías el exvicepresidente Alfonso Guerra, el diputado más veterano del Parlamento, y el propio José Luis Rodríguez Zapatero, cuyas memorias, un relato de la crisis o de los grandes proyectos de su mandato, como la Alianza de las Civilizaciones, sufren un considerable retraso, pues debían haberse entregado a la editorial en octubre. 

Según fuentes editoriales consultadas por este diario, ni Bono ni Aznar han superado las expectativas puestas en ellos. Y eso pese a que, en el caso del político manchego, sus diarios Les voy a contar incluyen dardos provocadores y mordaces contra el propio Guerra, de quien dice se creía “dueño de voluntades ajenas” y que era  “un profesional, un perito en intrigas” y que incluyen, también, revelaciones como que Mario Conde se quiso afiliar en su día al PSOE. Por esa obra, y por otros dos volúmenes acordados con la editorial, Bono ha cobrado 800.000 euros, que se le abonaron a la vez que el exdirigente socialista se mudó a su nuevo ático de la calle Velázquez de Madrid.

Con esas cifras, Planeta debería haber superado la cifra de los 360.000 ejemplares para amortizar la inversión de un libro que salió a la venta por 24,50 euros. Algo similar a lo que ha ocurrido con Aznar. Tanto Zapatero como Aznar podrían haber cerrado un acuerdo con el grupo de Lara que ronda el millón de euros. En su caso, además, sus libros ni siquiera tienen el interés de revelar comentarios políticamente incorrectos sobre destacados líderes de la política que convivieron con ellos en su afán de no ser demasiado estridentes. No esperen, por ello, comentarios despectivos hacia la canciller alemana Angela Merkel o hacia otros de quienes fueron sus homólogos. 

Las memorias de Rodríguez Zapatero tenían, en un principio, como principal aliciente el hecho de que el expresidente socialista pensaba difundir, en exclusiva, la carta que le envió el director gerente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, que motivó, después, la reforma exprés de la Constitución para limitar el déficit e incluir el principio de la estabilidad presupuestaria. Aquella misiva, sin embargo, ya ha sido revelada por la prensa, por lo que Zapatero ha tenido que rehacer sus escritos para aportar nuevos datos que justifiquen o, al menos, prevean un buen retorno en las ventas de lo adelantado en concepto de anticipo.

En todos estos casos, Planeta ha firmado unos contratos con cifras millonarias que se corresponden con la situación anterior a 2008, al inicio de la crisis. Desde entonces, el negocio editorial viene sufriendo pérdidas continuadas cercanas al 20% cada año. 

“Una página difícil de arrancar”

En estas circunstancias verán la luz, a finales de mayo, las memorias de Guerra, que podrá resarcirse en ellas de las críticas de Bono. El texto incorpora -según ha adelantado en una nota la editorial- su salida del Gobierno, en 1991, y el enfrentamiento entre él y su viejo amigo Felipe González, que en 1992 le envió –según revela ahora- una carta de dimisión de la presidencia del Gobierno.

Guerra recuerda también el fichaje del juez Baltasar Garzón: “Un gran golpe electoral”, le dijo Felipe, que “nos estallará en nuestra propia cara”, replicó Guerra.

Tampoco se escapa de referirse a algunos de los casos más turbios del felipismo como Filesa o los GAL y, también, las pugnas en el PSOE, las relaciones con los medios, con revelaciones como el nombre del ministro que filtraba los Consejos de Ministros a Jesús de Polanco, el ofrecimiento de Álvarez-Cascos de un cargo institucional para el autor, el curioso nombramiento de Rodríguez Zapatero y, ya como presidente del Gobierno, su errónea gestión de la crisis o la estrategia de reabrir los estatutos de autonomía. 

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