Los forenses rechazan al ‘nuevo Bolinaga’: el etarra Viguri sólo sufre incontinencia urinaria
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MENOS DE UN 1,2% DE POSIBILIDADES DE MORIR POR EL CÁNCER DE PRÓSTATA DEL QUE FUE OPERADO

Los forenses rechazan al ‘nuevo Bolinaga’: el etarra Viguri sólo sufre incontinencia urinaria

El Ministerio de Interior ya tiene un nuevo ‘caso Bolinaga’ sobre la mesa. José Ángel Viguri Camino, etarra condenado a más de cincuenta años, ha solicitado

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Los forenses rechazan al ‘nuevo Bolinaga’: el etarra Viguri sólo sufre incontinencia urinaria

El Ministerio de Interior ya tiene un nuevo ‘caso Bolinaga’ sobre la mesa. José Ángel Viguri Camino, etarra condenado a más de cincuenta años, ha solicitado la libertad condicional a Instituciones Penitenciarias porque estar en prisión “puede influir de forma negativa en la evolución de su enfermedad”, un cáncer de próstata del que fue operado con éxito en octubre de 2011. Los forenses de la Audiencia acaban de informar en un documento de 10 páginas al que ha tenido acceso El Confidencial que el etarra “en la actualidad no presenta manifestaciones clínicas debidas a la enfermedad y no precisa tratamiento específico para la misma”, y sus posibilidades de morir por el cáncer “es muy bajo, entre un 0,03% y un 1,2%”.

Viguri es el primero de la lista de 13 presos que el colectivo “Etxerat” ya advirtió que irán pidiendo su libertad tras el ‘caso Bolinaga’ y que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, garantizó a la AVT que no cumplían las condiciones para dejar la cárcel. Ahora, el informe forense es claro: Viguri, condenado por atentar contra la casa cuartel de Llodio y herir a dos guardias civiles, “ha completado las revisiones analíticas previstas para el primer año tras la cirugía (fue operado en octubre del pasado año) que han resultado normales. Deberá continuar –dice el informe- con el seguimiento analítico cada seis meses durante los próximos dos años y anualmente a partir de entonces”.

El informe va más allá y es concluyente respecto a las probabilidades de vida de Viguri. Establece meridianamente que “en el interno, el riesgo de mortalidad debido al adenocarcinoma prostático durante los quince años siguientes a la cirugía es muy bajo, entre un 0,03% y un 1,2%, y muy inferior al riesgo de muerte por otras causas ajenas a la enfermedad”. No cabe, por tanto, ninguna duda: “Si se produjera la muerte por enfermedad en este caso, lo más probable es que fuera debida a problemas cardiovasculares, otros tumores u otras causas”, insiste el documento.

Para los forenses, estar en prisión no es un “factor de mal pronóstico” para un paciente que haya sufrido un adenocarcinoma prostático, como pretende hacer ver el preso etarra. “No se menciona en la literatura médica que el estado emocional o la situación de estrés en que se encuentre el paciente, como sería su estancia en prisión, puedan ser considerados como elementos negativos en la evolución de la enfermedad”. Y a esa conclusión llegan siguiendo lo estudiado en 23.900 enfermos analizados.

El informe, fechado el pasado 29 de octubre, es pues concluyente: Viguri, de 57 años, fue operado con éxito el 5 de octubre de 2011, “y fue dado de alta el 18 sin que precisara tratamiento específico sino, únicamente, revisiones periódicas”, y sólo presentó el 6 de marzo de este año “incontinencia urinaria a consecuencia de la intervención quirúrgica que previsiblemente irá mejorando con el tiempo” Los últimos análisis realizados el 6 de septiembre de 2012 “para seguimiento de la enfermedad resultaron normales, con PSA inferior a 0,01 ng/ml en ambos casos”.

Viguri es uno de los etarras a los que se ha aplicado la doctrina Parot. Preso en la cárcel de Martutene, ha sido controlado por el hospital Donostia, el mismo que solicitaba la libertad de Bolinaga por motivos humanitarios en contra del criterio de la forense de la Audiencia Nacional.

Biguri ya intentó en marzo acceder a la libertad condicional. Entonces, fuentes de Interior informaron que se analizaría si cumple con los requisitos marcados por la legislación penitenciaria o a la prisión atenuada que acoge el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite adoptar un modelo "flexible" de ejecución de la pena según las circunstancias del recluso.

Este precepto también prevé que los presos enfermos puedan cumplir condena en su domicilio sometidos a controles telemáticos. En el caso de Viguri Camino las fuentes consultadas entonces ya apuntaban a que no cumplía con los requisitos legales exigidos para acceder a esta medida.

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