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Así nace un partido independentista
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PODER, TRAICIONES, ENGAÑOS Y EL ESFUERZO DE MILES DE PERSONAS

Así nace un partido independentista

Hace dos años, las ganas de ver una Cataluña independiente y el hartazgo por la política tradicional provocaron que cientos de personas decidieran crear un nuevo partido:

Foto: Así nace un partido independentista
Así nace un partido independentista

Hace dos años, las ganas de ver una Cataluña independiente y el hartazgo por la política tradicional provocaron que cientos de personas decidieran crear un nuevo partido: Solidaritat Catalana per la Indepèndencia (SI), una formación que nació y creció en 141 días. Ese es el tiempo que tardó Joan Laporta en montar un partido desde cero hasta lograr entrar en el Parlamento.

Ansias de poder, traiciones, engaños y el esfuerzo de miles de personas que, movidos por un ideal, apoyan a unos líderes políticos que encontraron en esta ilusión colectiva su oportunidad de oro. Todos estos ingredientes aparecen recogidos en 141 días, la ópera prima de Albert Fuguet y Susana Crestelo. Un documental autofinanciado que se puede ver online en www.filmin.com por 2,95 euros, de los que un euro es para los directores.

“Ninguno de los medios generalistas ponía el foco en Laporta, que prometía una manera de hacer política diferente y del que pensamos que podría dar la campanada”, explica Albert. Sin embargo, a medida que avanzaba el rodaje se dieron cuenta de que “nada era lo que sus responsables habían prometido o lo que el conjunto de la sociedad pedía. Era un proyecto político como cualquier otro, ni más ni menos”, añade Crestelo.

“Los políticos profesionales se subieron al carro en busca de poder”

Solidaritat Catalana per la Indepèndencia nace como una iniciativa social y, como tal, sus bases las formaban gente de la calle dispuesta a trabajar y a darlo todo por su ideología. “Ellos son los que salvaron los muebles. Sin su trabajo el partido no hubiese conseguido los cuatro escaños”, afirma con contundencia Albert.

Un escalón por encima estaban los políticos profesionales. “Este grupo había perdido su sitio en sus anteriores partidos, desde el Partido Popular hasta Esquerra, y se subieron al carro dispuestos a hacer lo que hiciera falta para obtener cuotas de poder”. En el escalón más alto de la pirámide, por encima de todos, estaba Joan Laporta. El ex presidente del F.C. Barcelona vivía en un mar de cámaras y flashes y estaba siempre rodeado de una comitiva de gente dispuesta a atender todos sus caprichos. “Es una auténtica rock star, siempre disponible para una foto y un autógrafo. No decía que no a nadie y siempre tenía la sonrisa preparada”, recuerda Albert.

La convivencia entre estos grupos mezclaba ilusión y ambición a partes iguales. Y lo que era en apariencia idílico escondía una auténtica lucha de poder donde todo el mundo iba por libre para ascender a costa de los demás. A esta dinámica se sumaba la inocencia de la que pecaban las bases del partido que, como reflejan los directores en la cinta, creían “que todo el mundo es bueno”. Este escenario quedó en evidencia en las primarias del partido, en las que ningún organismo externo supervisó el proceso. La ausencia de un agente regulador derivó en unos “resultados adulterados”.

Las entrañas de un partido político: ni democracia ni autocrítica

Otro de los aspectos que pone de manifiesto 141 días es el caos que reina en los partidos políticos. “La descoordinación era absoluta. Hasta tal punto no existía una persona dentro del partido que tuviera clara la agenda del mismo. Fuimos nosotros, que organizando el rodaje, creamos un listado con todas las reuniones, mítines, etcétera”, recuerda Albert.

Hace dos años, las ganas de ver una Cataluña independiente y el hartazgo por la política tradicional provocaron que cientos de personas decidieran crear un nuevo partido: Solidaritat Catalana per la Indepèndencia (SI), una formación que nació y creció en 141 días. Ese es el tiempo que tardó Joan Laporta en montar un partido desde cero hasta lograr entrar en el Parlamento.