OPOSICIÓN, SINDICATOS Y TRABAJADORES RECHAZAN RETRASAR LA EDAD DE JUBILACIÓN A LOS 67 AÑOS

El PSOE cree que Zapatero no tiene margen de maniobra para aplicar el 'pensionazo'

"Si los sindicatos y los trabajadores la rechazan y el PP no la apoya en el Congreso, la reforma de las pensiones será inviable". Un diputado socialista resume

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El PSOE cree que Zapatero no tiene margen de maniobra para aplicar el 'pensionazo'
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    "Si los sindicatos y los trabajadores la rechazan y el PP no la apoya en el Congreso, la reforma de las pensiones será inviable". Un diputado socialista resume así la atmósfera enrarecida que se respira en el PSOE tras el sorpresivo anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de alargar la edad legal de jubilación hasta los 67 años, un plan del que ni las centrales sindicales ni la patronal ni la oposición, ni siquiera el propio PSOE, conocían con antelación el menor detalle.

    El llamado pensionazo fue avalado por el Comité Federal del partido el pasado sábado, al día siguiente de que las dos vicepresidentas del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y Elena Salgado, lo hiciesen público tras la reunión del Consejo de Ministros. Pero ese aparente respaldo -las resoluciones del máximo órgano socialista siempre se adoptan por aclamación- apenas oculta la honda preocupación de muchos dirigentes del PSOE por el alto coste electoral de una medida que, muy probablemente, no podrá aprobarse en lo que queda de legislatura.

    Sólo dos miembros de los 248 que integran el Comité Federal -Juan Antonio Barrio y José Antonio Pérez Tapias, de la corriente crítica Izquierda Socialista- rompieron el sábado esa tradicional y monolítica unanimidad al abstenerse de apoyar la resolución política que contiene la propuesta de Zapatero de prolongar la vida laboral hasta los 67 años. Pero fueron muchos más los que, en el debate a puerta cerrada que precedió a la votación, expresaron sus dudas y recelos hacia una reforma que puede suponer la puntilla a las ya de por sí mermadas expectativas electorales del PSOE.

    Una medida impopular

    Los que más reticentes se mostraron con el pensionazo fueron, precisamente, los barones socialistas que se la juegan en las elecciones autonómicas del próximo año, antesala de las generales de 2012, entre ellos el madrileño Tomás Gómez, el valenciano Jorge Alarte o el asturiano Vicente Álvarez Areces, que expusieron abiertamente sus reservas. "Las municipales y autonómicas pintan muy mal, y una medida tan impopular como retrasar la jubilación desde luego no nos va a ayudar en lugares como Madrid o la Comunidad Valenciana, que ya dábamos por perdidos", apunta uno de los asistentes a la reunión del Comité Federal.

    Las fuentes socialistas consultadas por El Confidencial admiten que el anuncio de Zapatero ha cogido con el pie cambiado a casi todo el partido y ha contribuido a alimentar la creencia, cada vez más extendida dentro y fuera del PSOE, de que el presidente del Gobierno improvisa. "Salgado dijo el viernes que quiere llegar cuanto antes a un acuerdo con los agentes sociales para sacar adelante la reforma, pero Zapatero reconoció al día siguiente, en el Comité Federal, que quizá no se apruebe ni este año ni el que viene. ¿Qué sentido tiene entonces anunciar un proyecto que nos puede costar decenas de miles de votos y que ni siquiera se va a materializar antes de las generales de 2012 por falta de apoyos?", se pregunta otro dirigente socialista.

    Prácticamente todos los partidos de izquierda y nacionalistas -CiU, PNV, ERC e IU- y los sindicatos mayoritarios -UGT y CCOO- han expresado ya su rechazo frontal al pensionazo; los primeros sondeos han dejado a las claras que la inmensa mayoría de los ciudadanos rechaza la medida -así lo manifestaron el pasado viernes casi el 70% de los lectores de El Confidencial que participaron en la encuesta de este periódico-; y el PP, aunque por ahora no ha manifestado claramente su oposición al contenido de la reforma, es muy poco probable que la respalde en vísperas electorales: su líder, Mariano Rajoy, se ha apresurado a marcar la estrategia de su partido al acusar a Zapatero de "dar bandazos" y de "alarmar" a trabajadores y pensionistas.

    "Un suicidio"

    "Poner en nuestra contra a los sindicatos sería un suicidio", apunta otro diputado socialista. "Y tanto UGT como CCOO ya han dicho que sólo aceptarán retrasar la edad jubilación si es voluntaria, como ocurre ahora. Pero esa medida ha demostrado que no sirve de mucho, porque son muy pocos los trabajadores que se han acogido a ella. Así que, si Zapatero decide seguir adelante con la reforma y alargar obligatoriamente la vida laboral, nos vamos a meter en un callejón sin salida", añade.

    Los planes de estímulo para prorrogar voluntariamente la vida laboral más allá de los 65 años, en efecto, han probado su escasa efectividad. Sobre todo porque la pensión de un trabajador que decide seguir en activo al alcanzar esa edad sólo se incrementa, en el mejor de los casos, un 3%, porcentaje que anima a muy pocos a seguir trabajando.

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