Camps a Rajoy en el parador de Alarcón: "Si caigo yo, tú también puedes caer"

La reunión secreta que Mariano Rajoy y Francisco Camps celebraron el pasado 30 de septiembre en el parador de Alarcón (Cuenca) para evaluar los daños del caso

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Camps a Rajoy en el parador de Alarcón: "Si caigo yo, tú también puedes caer"
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    La reunión secreta que Mariano Rajoy y Francisco Camps celebraron el pasado 30 de septiembre en el parador de Alarcón (Cuenca) para evaluar los daños del caso Gürtel transcurrió con cordialidad y sosiego, como corresponde al carácter pausado de sus protagonistas, pero tampoco fue una balsa de aceite. Fuentes solventes del PP han asegurado a El Confidencial que no faltaron momentos de tirantez, y que el presidente de la Generalitat valenciana, firmemente decidido a que las turbulencias del escándalo no se lleven por delante su futuro político, llegó a espetar al líder del PP: "Si caigo yo, tú también puedes caer".

    La cita de Alarcón no fue ni secreta ni discreta, como pretendían ambos dirigentes. La misma tarde del encuentro -que ni siquiera María Dolores de Cospedal conocía de antemano, o al menos eso es lo que aseguró más tarde la número dos del PP- la noticia se coló en las redacciones de todos los medios de comunicación. Y aunque es cierto que muy poco ha trascendido hasta ahora de lo tratado en las casi cinco horas que Rajoy y Camps compartieron en el parador, a medio camino entre Madrid y Valencia, las primeras filtraciones han empezado a traspasar el manto de silencio impuesto por ambos.

    Las fuentes consultadas aseguran que el líder del PP trató de persuadir a Camps de la necesidad de adoptar las medidas "contundentes" exigidas dos días antes por De Cospedal tras conocerse el informe policial que apunta a una presunta financiación ilegal del partido en la Comunidad Valenciana. Rajoy le advirtió que debía rodar alguna cabeza, y llegó a poner sobre la mesa el nombre del ya defenestrado Ricardo Costa. Pero dejó las manos libres a Camps para que fuese el presidente de la Generalitat quien llevase la iniciativa y manejase los tiempos. Y, por supuesto, ni se le pasó por la cabeza exigir la renuncia a su interlocutor, a quien ha seguido apoyando públicamente desde entonces.

    Camps, además de defender a Costa, le dijo a Rajoy que la destitución del ya ex secretario general del PP valenciano no serviría de cortafuegos para frenar la crisis abierta por el caso Gürtel, y que la oposición, eliminado su delfín de la escena política, apuntaría entonces hacia su propia cabeza, como así ha ocurrido. Fue entonces cuando Camps, tratando de poner la venda antes de que sangrara la herida, previno a Rajoy: "Si caigo yo, tú también puedes caer". El líder del PP, según las fuentes consultadas, respondió con un prolongado silencio.

    Asalto a La Moncloa

    Esa frase, según interpretan las mismas fuentes, encerraba varios mensajes. Por un lado, Camps quiso recordar a Rajoy que los casi 1,5 millones de votos cosechados por el PP en la Comunidad Valenciana en las últimas elecciones generales le serán imprescindibles para su asalto a La Moncloa en 2012. Por otro, que sólo el propio presidente de la Generalitat -al que no pocos compañeros de partido empiezan a acusar de situarse fuera de la realidad y negarse a asumir su imparable desgaste- está en condiciones de garantizar de nuevo ese masivo respaldo en las urnas. Y, por último, que el líder del PP lo sigue siendo gracias, en buena medida, al firme respaldo de Camps en el Congreso del PP celebrado en Valencia en junio de 2008.

    Pero los acontecimientos se precipitaron en las dos semanas siguientes, hasta desembocar en la tormentosa caída de Costa y el nuevo cierre de filas de Rajoy en apoyo de Camps, que buena parte de la cúpula del PP ni comparte ni acaba de entender: fue el presidente de la Generalitat quien introdujo a Álvaro Pérez, El Bigotes, en Valencia; el que le decía "te quiero un huevo" y "amiguito del alma" en las conversaciones intervenidas por la policía; el que mintió sobre el pago de los ya célebres trajes; el que telefoneó hasta 50 veces en poco más de dos días al sastre José Tomás García para saber si alguien había pagado facturas a su nombre en Milano; el mismo que aceptó costosos regalos navideños de El Bigotes para su familia...

    El pasado jueves, cuando dijo que sigue depositando en Camps "la misma confianza que he mantenido a lo largo de estos años", y que el presidente de la Generalitat volverá a ser el candidato del PP en las elecciones autonómicas de 2011, Rajoy añadió una frase que, lejos de ver como un respaldo, algunos dirigentes del partido han interpretado como una clara señal de distanciamiento: "No hay ningún elemento nuevo para cesar a Camps". ¿Eso significa que si nuevas revelaciones comprometedoras del sumario vuelven a salpicar a Camps, o si se reabre la causa por los trajes que le regaló la trama corrupta, o si los jueces deciden investigar las finanzas del PP valenciano, Rajoy le decapitaría como a Costa?

    "La apuesta de Rajoy es muy arriesgada. Si sale a la luz más porquería que afecte a Camps y le acaba destituyendo, él también quedará tocado por haberle respaldado contra viento y marea", sostiene un diputado del PP. "Y si no lo hace y Camps aguanta hasta 2011, se expone a perder muchos votos en Valencia, porque en la campaña electoral no se hablará de otra cosa que del caso Gürtel, sobre todo si para entonces lo de los trajes o lo de la financiación ilegal está en los tribunales".

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