El Palau de la Música teme tener que devolver subvenciones oficiales por millones de euros
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MILLET RECIBÍA MÁS DE UN MILLÓN AL AÑO EN SOBRESUELDOS

El Palau de la Música teme tener que devolver subvenciones oficiales por millones de euros

La nueva cúpula del Palau de la Música Catalana que encabeza Mariona Carulla teme que la Administración le reclame las subvenciones públicas -y que a la

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El Palau de la Música teme tener que devolver subvenciones oficiales por millones de euros

La nueva cúpula del Palau de la Música Catalana que encabeza Mariona Carulla teme que la Administración le reclame las subvenciones públicas -y que a la postre son las que sustentan la institución- debido a la “falta de evidencia documental y física de la naturaleza de algunas partidas”. En otras palabras, a la falta de justificación en los gastos realizados por la anterior dirección que encabezaba Fèlix Millet y que ascienden a millones de euros.

Las subvenciones públicas recibidas por las instituciones han de justificarse hasta el último céntimo. En el Palau de la Música, la mayoría de los gastos carecían de facturas justificativas de los dispendios, por lo que la Administración podría obligar, legalmente, a retornar el dinero, al ser imposible saber si fueron gastados lícitamente. Así lo expuso la nueva dirección a los miembros del patronato en dos reuniones que tuvieron lugar los pasados días 3 y 7 de septiembre, donde dejó claro el “potencial riesgo” de que esto suceda.

En la segunda de las reuniones, la cúpula se sirvió de 34 diapositivas para detallar algunas de las operaciones presuntamente fraudulentas realizadas durante los últimos ejercicio por la anterior dirección, que fue relevada de sus cargos a finales del mes de julio, después de que un juzgado barcelonés ordenase el registro de las dependencias del Palau de la Música.

Un informe de gestión realizado por los representantes del Palau al que ha tenido acceso El Confidencial revela que las principales irregularidades detectadas son la adquisición, por parte de la institución, de un local el pasado 22 de julio (un día antes de que estallase el escándalo) que pertenecía a una sociedad de Fèlix Millet y de su segundo, el director administrativo del Palau, Jordi Montull. Otra operación inmobiliaria realizada en el año 2003 está también bajo sospecha, ya que tras conseguir la recalificación de un solar anexo, éste fue cedido a una compañía hotelera para construir un hotel.

También señala el informe “la nula claridad con la que se ha venido llevando la gestión financiera y contable de las instituciones que forman parte del Palau”; la percepción de bonus extraordinarios millonarios por parte de Fèlix Millet; dos contratos de renting de dos coches Mercedes de alta gama para Millet y Montull; “facturas contabilizadas que aparentemente no corresponden a inversiones o gastos de las entidades vinculadas al Palau de la Música, sino a personas físicas o jurídicas vinculadas a los señores Millet y Montull”; transacciones con empresas particulares de los dos directivos; cheques al portador; cuentas bancarias fuera de balanza; y “evidencia física y documental de las adiciones de inmovilizado y mantenimientos realizados”.

Arrepentimiento repentino

Ante la investigación judicial, que podría provocar la toma de decisiones judiciales extremas -incluida la privación de libertad de los principales implicados, Fèlix Millet y Jordi Montull-, el ex presidente de la entidad se apresuró a entregar esta semana en el juzgado una extensa carta en la que confesaba algunas de las tropelías que cometió durante los últimos años. En la misiva al juez, afirma que “estoy totalmente arrepentido” y entona un mea culpa en la que deja lagunas e intenta justificar la enorme detracción de fondos del Palau de la Música. Paralelamente, los dos directivos realizaron un depósito de 1,8 millones de euros correspondientes a gastos particulares que habían sufragado con los fondos de la institución. Sin embargo, sus explicaciones no resultan del todo convincentes.

Según la documentación a que ha tenido acceso El Confidencial, lo que Millet reconoce es sólo una parte de película. Para empezar, aunque el ex directivo de la institución da por buenos y justifica plenamente los emolumentos percibidos los últimos años, no cuantifica la mayor parte de las cifras. Según Millet, hasta el año 2007, juntamente con Jordi Montull, cobraban un bonus como complemento de su millonario sueldo, que se repartían al 80 y al 20%. En el año 2008, la cantidad cobrada fue similar a los anteriores ejercicios, pero percibida ya a través de la nómina de la Fundación del Palau. No dice nada del monto de este bonus. Sin embargo, en el Patronato del Palau lo tienen claro: “La percepción por parte del señor Fèlix Millet de bonus extraordinarios durante al año 2008 fue de más de un millón de euros”, dice un documento interno de la institución que fue presentado a la junta el pasado 7 de septiembre.

Curiosamente, durante el 2008, el Orfeó Català recibió ingresos por patrocinio procedentes de Ferrovial Agromán y Copisa por 1,2 millones de euros. Paralelamente, traspasaba una cantidad similar a la Fundación, que a su vez era la que nutría los bolsillos de Millet y Montulla con los bonus extraordinarios. Y ello quiere decir también que si la cantidad percibida en el 2008 fue similar a otros años, sólo en bonus extraordinarios el presidente del Palau se llevaba a casa anualmente más de un millón de euros aparte del sueldo. Millet afirma que en el año 2009 cobró este bonus a través de una factura de su empresa Aysen Produccions 46, que fundó el 1 de enero junto a su mujer, Marta Vallès. La factura ascendía a 228.416,68 euros. De este dinero, 148.417 euros fueron pagados por la Fundación del Palau y 80.000 por el Orfeó Català. Montull, por su parte, cobró en bonus 57.104 euros.

Un “esfuerzo excepcional”

En el 2008, con motivo del centenario del Palau, y debido al “esfuerzo excepcional de los miembros del comité directivo”, Millet se asignó unos bonus de 529.335 euros (que cobró a través de su empresa Constructora Bonoima) y una propina “personal” de 160.000 euros. En la documentación interna del Palau, sin embargo, consta que percibió 188.236 euros de bonus en una factura personal. Por lo que respecta a Montull, el ex presidente del Palau afirma que le pagó 212.334 euros por ese “esfuerzo” más una factura personal de 40.000 euros, aunque la nueva junta tiene constancia de dos facturas a Aurea Rusula por valor de 169.438 y 100.000 euros respectivamnete más otra factura personal a nombre del ex director administrativo por importe de 47.059 euros.

El informe de gestión realizado bajo las órdenes de Carulla detalla también que el 22 de julio del 2009 el Orfeó Català frmalizaba en escritura pública la adquisición de un inmueble por un valor de 3.005.060 euros (es decir, a 12.417 euros el metro cuadrado). La compañía vendedora era Belfort Baix, propiedad de Millet y Montull. Lo más curioso del caso es que la tasación bancaria del local era de sólo 1.507.100 euros. Se trataba de una “operación delicada” para el Orfeó y la Fundación, ya que se podría ejecutar la hipoteca si no se aportaba el aval. A pesar de que la operación había de contar con la aprobación de la Junta del Orfeó, Millet decidió cerrar el trato y pidió al secretario de la misma, Enric Álvarez, que avanzara ya una certificación de la aprobación por la Junta, a la que pensaba exponer el tema en septiembre.

Con este papel, acudió al notario y formalizó las escrituras sin que hubiera habido votación y sin que la Junta se enterase. Tras estallar el escándalo, Millet y Montull acudieron de nuevo al notario para hacer llegar a la nueva directiva la oferta de la retroacción de la operación “para que ésta no pueda ser malinterpretada”. Belfort Baix también ponía a disposición del notario los talones recibidos y se comprometía a pagar los gastos. La fecha de vencimiento de esta oferta caducará el próximo 30 de septiembre, aunque los nuevos directivos ya han hecho saber que desharán la operación de compraventa que tan beneficiosa le resultaba a los bolsillos del anterior presidente.

El talón sin fondos del Palau

La anécdota del caso reside en que, para que la entidad pagase a la compañía Belfort Baix, Millet hizo que el Orfeó Català extendiese un talón de 480.000 euros que no tenía fondos al mismo tiempo que solicitase una hipoteca con el Banco Santander. En el caso de un hotel anexo al Palau de la Música, el solar fue cedido por la congregación La Salle a la Fundación del Palau a cambio de obras en el centro escolar que tiene dicha congregación.

Tras la modificación del plan general metropolitano, el Palau cedió las fincas a la sociedad Olivia Hotels, que se comprometió a realizar las obras en La Salle , a construir y explotar el hotel y a pagar 3.606.072 euros al Palau en compensación por la recalificación de las fincas. “En el curso de esta operación, se podrían obtener beneficios, pero también se podrían derivar contingencias para la Fundación si Olivia Hotels finalmente no pudiese asumir todas las obligaciones a las que se ha comprometido. En este caso, el responsable subsidiario de cumplir con ciertas obligaciones es la Fundación”.

La detracción de fondos del Palau se realizaban también de otras formas, como la realización de obras en las casas particulares de Millet. Según él mismo reconoce en su extensa confesión, en los últimos años hizo que el Palau pagase obras por 1,3 millones de euros en sus inmuebles ubicados en la localidad barcelonesa de L’Ametlla del Vallès. En concepto de viajes de placer, Millet retorna 500.000 euros, de los que 300.000 corresponden a él y 200.000, a Montull.

Entre los viajes más significativos se encuentran dos realizados en el 2006, uno en el 2007 y otro en el 2009. El primero de estos viajes fue a las Maldivas y asistieron los dos matrimonios de amigos/socios, con un coste total de 59.003 euros. el segundo, fue a la Polinesia, a donde invitaron también a sus respectivos hijos. El coste de este segundo viaje fue de 141.325 euros. En el 2007, los dos directivos, junto a sus esposas, visitaron la isla de Phuket, al sur de Tailandia, y la ciudad camboyana de Siem Raep, viaje que costó al Palau 61.200 euros. En el 2009, se hicieron pagar también un viaje a Dubai por valor de 60.768 euros. Y ello sin contar otros viajes de placer (al Caribe, por ejemplo), cuyo coste es está aún cuantificando. Según la confesión de Millet, las esposas y los hijos de los dos directivos no sabían que el dinero para pagar sus vacaciones salía de los fondos de la institución.

Fèlix Millet