El PP entrega a Patxi López su apoyo para que presida el Gobierno vasco
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POPULARES Y SOCIALISTAS DISCREPAN EN CÓMO FORMALIZAR EL ACUERDO

El PP entrega a Patxi López su apoyo para que presida el Gobierno vasco

El socialista Patxi López podrá convertirse en el primer lehendakari no nacionalista gracias al respaldo gratuito del Partido Popular, que votará a favor de su investidura aunque

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El PP entrega a Patxi López su apoyo para que presida el Gobierno vasco

El socialista Patxi López podrá convertirse en el primer lehendakari no nacionalista gracias al respaldo gratuito del Partido Popular, que votará a favor de su investidura aunque no consiga arrancar ninguna cartera en el Gobierno vasco. De este modo, López podría llevar a cabo su proyecto basado en un Ejecutivo con miembros del PSOE e independientes, mientras que el PP se reservaría el poder de tumbar a López, que por ahora ha sido incapaz de recabar el apoyo de ninguna otra formación para su investidura.  Como ayer señaló Antonio Basagoiti, “el PP pone y quita lehendakari”.

En una reunión de dos horas de duración, las delegaciones de PSE-EE y PP sentaron las bases para un acuerdo, que deberá concretarse a lo largo de la próxima semana. El secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzabal, aseguró tras el encuentro que “existen muchos puntos de acuerdo” y “una base sólida”, por lo que reiteró la “apuesta clara” del PP por el cambio.    

Sin embargo, socialistas y populares todavía no han consensuado cómo se escenificará el pacto, ya que el PP aboga por la firma de un acuerdo político que sirva como hoja de ruta del nuevo Ejecutivo, mientras que el PSOE prefiere no firmar por escrito un compromiso de gobierno. Oyarzabal señaló que se está buscando la vía para “formalizar” el pacto, aunque matizó que es posible que no se registre en un “papel”. “A lo mejor es digital”, ironizó.   

El acuerdo se basa en la defensa de la Constitución, el Estatuto de Guernica, la lucha contra ETA y la deslegitimación del espacio social de los terroristas. Pero, más allá de estos conceptos, el pacto parte también de la “ilusión” por el cambio, como expresó a este diario Marisa Arrúe, concejal popular en el Ayuntamiento de Guetxo.  “Se puede palpar la emoción porque de verdad puedan cambiar las políticas en el País Vasco”, indicó Arrúe, para quien la dramática situación en esta comunidad, donde los políticos constitucionalistas comparten la amenaza de ETA y de su entorno, hace posible un entendimiento entre PSOE y PP más allá de las disputas de ámbito estatal.

La incógnita sobre quién presidirá el Parlamento vasco permanece, tras las especulaciones que apostaban por una política del PP o por la continuidad de Izaskun Bilbao (PNV). No obstante, gana fuerza la idea de que el PNV conservará el cargo, puesto que la tradición parlamentaria marca que corresponde al grupo mayoritario ocupar ese puesto, y los nacionalistas no parecen dispuestos a renunciar a uno de sus últimas cuotas de poder.

El PNV continúa arrastrando una mala digestión ante el nuevo panorama político. Juan José Ibarretxe subrayó esta mañana en Radio Euskadi que el País Vasco “sigue siendo nacionalista” y avisó de que su partido “seguirá dirigiendo este país, sea donde sea”. Los jeltzales agotaron sus posibilidades de conservar el Gobierno proponiendo un gran pacto a los socialistas que López rechazó. Ibarretxe tachó hoy de “casi un insulto a la inteligencia” esta decisión del PSE-EE.

Lo cierto es que los cuadros del PNV no perdonan la actitud que los socialistas han mantenido desde la misma noche electoral. Fuentes nacionalistas explicaron a este diario que el PSE-EE no sólo no les felicitó por haber sido el partido más votado, sino que López boicoteó la noche del 1 de marzo la comparecencia de los líderes del PNV al aparecer ante la prensa en último lugar y prácticamente proclamarse lehendakari. La vendetta nacionalista se hizo visible ayer en el Congreso de los Diputados, donde el PNV dejó clara su intención de unirse al PP en la oposición al Gobierno, dejando aislado a José Luis Rodríguez Zapatero.  

Un Gobierno inestable

Para explicar su modelo para el País Vasco, la dirección del PSOE en Madrid pone Navarra como ejemplo de un Gobierno en minoría, conformado por Unión del Pueblo Navarro (UPN), que se sostiene gracias a los apoyos puntuales de los socialistas.  Sin embargo, los grupos nacionalistas ponen en duda que López resista cuatro años al frente del Ejecutivo en un escenario de grave crisis económica y con sólo 25 escaños de 75.

Los socialistas cuentan con que el PNV y formaciones como EA, EB y UPyD moderen su posición inicial y se muestren favorables a pactar durante la legislatura. Pero diversas fuentes advierten que López no sólo se encontrará con la oposición parlamentaria, sino con la movilización social de los sindicatos nacionalistas LAB y ELA, que unirán sus reivindicaciones derivadas de la recesión económica con las políticas. Todo un reto para el lehendakari del cambio.