El nuevo submarino español hace agua por la falta de tecnología de EEUU y provoca un conflicto con Francia
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El nuevo submarino español hace agua por la falta de tecnología de EEUU y provoca un conflicto con Francia

Iba a ser la joya de la corona de la Armada española y uno de los submarinos no nucleares más avanzados del mundo. Pero el conocido

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El nuevo submarino español hace agua por la falta de tecnología de EEUU y provoca un conflicto con Francia

Iba a ser la joya de la corona de la Armada española y uno de los submarinos no nucleares más avanzados del mundo. Pero el conocido como S-80, que sustituirá a la serie 60, no sólo no avanza con la rapidez que debiera sino que ha servido para romper una alianza de años con los franceses de la DCN.

La prueba de que no avanza es que, finalmente, Navantia no ha ofertado este submarino en el reciente concurso abierto por Pakistán para adquirir seis submarinos. “Compraron el folleto del concurso, llevaron a los pakistaníes al astillero de Cartagena a enseñarles las instalaciones y les pidieron una prórroga de sesenta días para hacer la oferta. Pero al final no la han presentado”, aseguran fuentes del sector.

Según relatan estas fuentes, “no lo han presentado porque todavía no saben cómo va a ser el submarino, qué diseño va a tener, si va a contar con misiles Tomahawk, qué tipo de lanzaderas necesita…”. Pese a ello, Navantia acaba de pagar 10.000 euros por el folleto de otro concurso, esta vez el del ejército turco, que también pretende adquirir seis submarinos.

Otro problema es precisamente el de los misiles Tomahawk. Aunque el año pasado el entonces secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, autorizó la venta a España de estos misiles, todavía no lo ha hecho en el caso de su sistema de guiado, que es realmente lo fundamental. Sin ese sistema, que le guía hasta su objetivo con una precisión milimétrica, los Tomahawk son menos Tomahawk.

La operación S-80 la puso en marcha el ex presidente Aznar con el compromiso de Bush de cederle también el sistema de guiado, pero tras el empeoramiento de las relaciones entre España y Estados Unidos será difícil que eso llegue a buen puerto. También será casi imposible que, con Zapatero en el poder, los americanos recomienden a sus países aliados comprar el S-80 frente a los modelos francés o alemán (Estados Unidos sólo fabrica submarinos nucleares).

Las relaciones con los franceses, rotas

Lo peor de todo es que, además de perder el apoyo americano, también están rotas las relaciones con los franceses. “No se hablan”, aseguran fuentes conocedoras de la situación. Precisamente, Navantia y la gala DCN tienen un acuerdo para fabricar conjuntamente el submarino modelo Scorpene y acudir a los concursos con él. Así, la carga de trabajo que tiene ahora mismo el astillero de Cartagena son los contratos con Malasia y la India. Prácticamente, Cartagena depende de la carga de trabajo que le subcontrataban los franceses porque el Scorpene es un diseño suyo.

Pero después de que España decidiera diseñar en solitario un nuevo submarino, los franceses han decidido que tampoco van a acudir a los concursos internacionales con el Scorpene (que tendrían que ceder una parte de su producción a España), y han diseñado uno nuevo, prácticamente igual al anterior, pero que les sirve para evitar el acuerdo con España. Este nuevo submarino lo han llamado Merlin, y es el que Francia ha ofertado a Pakistán y lo hará también a Turquía.

En consecuencia, España ha perdido la carga de trabajo que le daba Francia mientras que el desarrollo del submarino propio no avanza. Incluso ya se oyen rumores en los pasillos del ministerio de Defensa de que lo mejor sería parar el proyecto y replantearlo. “Hay elecciones a la vista, así que no harán nada”, aseguran fuentes del sector.