EL CAFÉ DE MADRID FORO EMPRESARIAL-IBERCAJA

"El registro de jornada dificulta el teletrabajo en las empresas para atraer talento"

La obligación de registrar la jornada laboral de los trabajadores ya lleva con nosotros un mes, pero la iniciativa aprobada por el Gobierno de Sánchez sigue suscitando dudas

La obligación de registrar la jornada laboral de los trabajadores ya lleva con nosotros un mes, pero la iniciativa aprobada por el Gobierno de Sánchez sigue suscitando dudas. Algunas compañías reconocen no saber cómo aplicarlo y otras están en proceso de negociación con sus comités sindicales. Pero, en definitiva, tras estos 30 días, el resultado es que la mayoría que no tenía un sistema de control antes del cambio continúa sin tenerlo.

De momento, las sanciones no han llegado, pero inspección ya ha comenzado los registros y controles, por lo que las empresas que todavía no tienen los deberes hechos juegan ya a contrarreloj. Para intentar desgranar la nueva normativa y resolver dudas, El Confidencial, en colaboración con Madrid Foro Empresarial y el patrocinio de Ibercaja, ha dedicado la última edición del Café de Madrid Foro Empresarial al registro de jornada. Para ello, ha contado con la presencia de Juan Chozas, ex secretario general de Empleo, exdirector de Recursos Humanos de Bankia y 'of counsel' para el área Laboral de Auren; Cristina Mateo, responsable de Banca Empresas de la Dirección Territorial de Madrid y Noroeste de Ibercaja; Hilario Alfaro, presidente de Madrid Foro Empresarial; José Manuel Sánchez, presidente de la Asociación Española de Asesores Financieros y Tributarios; José Luis Solans, director general de Grupo Concentra, y María Ángeles Carbonel, directora de RRHH de Grupo Onetec, entre otros.

Cristina Mateo, responsable de Banca Empresas de la Dirección Territorial de Madrid y Noroeste de Ibercaja.
Cristina Mateo, responsable de Banca Empresas de la Dirección Territorial de Madrid y Noroeste de Ibercaja.

Para comenzar, Chozas dejó claro que aunque la ley sea surrealista, lamerse las heridas es poco práctico y es obligación de las empresas cumplir con ella. “Otra cosa son las luces y las sombras que la acompañan, pero hay que ponerse a trabajar”, dijo el ex secretario general de Empleo, que no dudó en echar la culpa de la aprobación de la ley a las prácticas realizadas por Bankia y por el sector bancario. Chozas explicó que fue el intento de superar el “sin sentido” del horario regulado por el convenio de la banca, en el que los empleados solo trabajan de ocho a tres, lo que levantó la liebre de la Administración. Tras la entidad nacionalizada, varias instituciones también ampliaron los horarios de sus gestores de carteras para que pudieran visitar a sus clientes, sobre todo a las pymes, en horario de tarde. La práctica acabó con un pronunciamiento por parte de la Audiencia Nacional obligando a la entidad a realizar un registro de jornada, pero tras el recurso de Bankia, el Supremo le dio la razón.

“Lo que es inconcebible es que por culpa de unos pocos se nos meta a todos los empresarios en el mismo saco”, expresó con indignación Hilario Alfaro, y demandó que en lugar de hacer pagar a justos por pecadores se ampliara el número de inspectores. “En España, tenemos un inspector por cada 15.000 trabajadores, cuando en Europa hay uno por cada 7.000. Lo que tiene que hacer el Gobierno es incrementar ese número y hacer más inspecciones, pero esta medida es incoherente y surrealista”, dijo el presidente de Madrid Foro Empresarial, quien recordó que, si bien es cierto que hay que proteger a los trabajadores, también hay que hacerlo con los empresarios, porque sin ellos no hay empleo ni sueldos.

Hilario Alfaro, presidente de Madrid Foro Empresarial.
Hilario Alfaro, presidente de Madrid Foro Empresarial.

Tras el episodio de Bankia y otros acontecimientos que le sucedieron, Sánchez anunció que introduciría la obligación de registrar la jornada laboral cuando llegara al Gobierno, y aunque en un primer momento pensó que con el registro de horas extra era suficiente, pronto se dio cuenta de que si la hora extraordinaria se califica como la que excede a la ordinaria y esta última no se contabilizaba, no se podía saber cuáles eran las extraordinarias. “Se trata de un concepto de Barrio Sésamo”, remarcó Chozas.

En España, tenemos un inspector por cada 15.000 trabajadores; en Europa, hay uno por cada 7.000

Paralelamente, el tribunal europeo marcó sentencia, en la que dejaba claro que las jornadas laborales no podían suponer un riesgo para la salud de los trabajadores, y propuso el registro de jornada, pero marcando excepciones. Entre ellas, los empleados capaces de autorregularse, los puestos directivos y los que cumplan con las negociaciones colectivas que garanticen la protección de los trabajadores. Sin embargo, como apunta Chozas, "España no ha utilizado ninguna de esas excepciones y ha optado por marcar una norma de carácter general para todas las empresas, independientemente de sus características y de su dimensión".

Ante las dudas suscitadas, el Ministerio de Trabajo publicó una guía para intentar aclararlas, aunque, ante “la imposibilidad de cubrir la totalidad de los casos, el documento lo que ha generado es mayor confusión”, admitió Chozas. Pero ¿cuál es la mayor complicación? Los asistentes al foro lo tuvieron claro: la obligación de establecer un registro diario y contabilizar cuándo se entra y cuándo se sale y las pausas que hay en medio. Si un empleado baja a tomar un café, a fumarse un cigarro, va al baño o sale a comer, ¿se considera que está trabajando?

Un momento de la jornada.
Un momento de la jornada.

Las empresas no tienen obligación de incluir en el nuevo registro estas pausas, pero la Inspección de Trabajo, al igual que ya hizo el ministerio hace unas semanas, ha recomendado recientemente que sí se detallen con el fin de ofrecer una visión adecuada y completa del tiempo de trabajo efectivo. Un concepto que chirría a ojos de Chozas. “Si hablo de deportes con un compañero desde mi mesa o hablo de trabajo mientras me tomo un café, ¿cómo lo contabilizo? ¿Como tiempo efectivo o no efectivo?”, se cuestiona. Lo que está claro es que el tiempo efectivo de trabajo es por lo que el empresario paga y que si no realiza esas exclusiones estará pagando por todo. Como solución Chozas propone contabilizar esos tiempos de exclusión a partir de los 30 o 35 minutos y siempre bajo acuerdos entre empleados y organización.

¿Y el teletrabajo?

¿Pero qué ocurre con el teletrabajo, con los autónomos y con la flexibilidad a la que se había conseguido llegar? A finales de mayo, la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, rebajó las expectativas sobre los posibles retoques de la reforma laboral de 2012 y defendió que la prioridad era aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores más cercano al siglo XXI, unas declaraciones que han suscitado debate en el foro por entender que “esta norma se asemeja más al siglo XIX y acaba con toda la conciliación a la que se había llegado gracias a la tecnología”, según afirmó Cristina Mateo.

“El concepto de tener que ir a trabajar a un lugar para cargar sacos o poner tornillos ha cambiado. Ahora se paga, o se debería pagar, por el conocimiento, y para ello se puede trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento gracias a la tecnología”, denunció el ex secretario general de Empleo. Según Chozas, la realidad es que la ley ha dificultado enormemente el teletrabajo y las empresas que utilizaban esta modalidad para atraer talento ahora se encuentran en la tesitura de no saber cómo manejarlo. Y, ¿quién tiene potestad para admitir las horas extra? ¿Puede un trabajador hacerlas sin consensuarlas? La clave está en “llegar a acuerdos con patronales, con grupos empresariales y con empleados, ya que afecta a empresas de cualquier dimensión, y todos tienen que estar de acuerdo en cómo abordar esta situación”, apuntó la responsable de Ibercaja.

Los convenios que recojan los acuerdos de las distintas partes se han vuelto imprescindibles porque, en palabras de Chozas, “no se trata de actuar como perros de presa cumpliendo al milímetro con la ley, sino de encontrar caminos que, cumpliendo con ella, no alteren la convivencia de las empresas. Algo que no es nada fácil”. En este sentido entran la desconexión digital, ya que el reglamento solo atiende a la tecnología que lo soporta y no al pensamiento, o la geolocalización, en la medida de evitar que irrumpa en la privacidad de las personas, pero dejando saber al empresario “si su empleado está viendo a un cliente o visitando un pantano”. Incluso influye en los planes de igualdad, ahora llevados a empresas a partir de los 50 trabajadores y en los que el mayor problema, según vaticina Chozas, será la brecha salarial, aunque recuerda que si se comparan los datos españoles con los países nórdicos la diferencia no es tan descomunal como podemos llegar a pensar.

Para terminar, Hilario Alfaro quiso recalcar que “es ridículo que la empiece a liar la banca y al final lo tengan que pagar la hostelería y el comercio. Desde el mundo empresarial, hay que decir basta ya. El año pasado nos tuvimos que enfrentar a la ley de protección de datos y este año, al registro horario. Los empresarios tenemos que crear empleos, no trabajar para la Administración”, cerró.

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