ABANDONA LA FIRMA BROSETA ABOGADOS

Magdaleno, la dama concursal, se queda con el millonario negocio de las quiebras

Antonia Magdaleno tiene claro que su especialidad puede dar aún réditos muy jugosos durante un par de años. La abogada más popular del Derecho Concursal se

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Magdaleno, la dama concursal, se queda con el millonario negocio de las quiebras

Antonia Magdaleno tiene claro que su especialidad puede dar aún réditos muy jugosos durante un par de años. La abogada más popular del Derecho Concursal se ha independizado. Como se adelantó el lunes, la letrada valenciana de 42 años ha decidido montárselo por su cuenta y abrir despacho propio. Con esta aventura, la dama de los concursos de acreedores pone punto y final a su relación con la firma valenciana Broseta Abogados, donde era socia después de 12 años en sus filas, para independizarse con un apetitoso negocio bajo la toga.

Licenciada en leyes por la Universidad de Valencia, donde es profesora de Derecho Procesal, el primer gran concurso de acreedores que tuvo a Magdaleno como administradora judicial fue el de la inmobiliaria levantina Llanera. Desde entonces, a comienzos del año 2007, cuando la burbuja inmobiliaria comenzaba a desinflarse, la abogada comenzó a consolidar su carrera como especialista en quiebras de grandes compañías, en su mayoría con cierto tirón mediático por estar vinculadas al negocio del ladrillo.

El trabajo en Llanera dio paso al concurso de acreedores del grupo vasco Urazca, también dedicado a la obra civil y a la promoción inmobiliaria, y al posterior de Martinsa-Fadesa, la mayor quiebra en la historia empresarial española, al declararse insolvente con un pasivo de 7.000 millones de euros. La proyección de Magdaleno con este caso le abrió las puertas de otro de los casos recientes más mediáticos, el de Viajes Marsans, consagrándose así, según sus propias palabras, como un médico especializado para una empresa en crisis.

Su irrupción en Martinsa-Fadesa le permitió formar parte del mundo de las grandes minutas. No en vano, esta quiebra reportó unos honorarios de cuatro millones de euros a cada uno de los tres administradores, según cifra el auto, una cantidad que puede parecer elevada para una compañía que no puede hacer frente a sus deudas. A partir de ahora, con su escisión, la facturación que antes correspondía a Broseta Abogados será para el despacho de Magdaleno, al que ha incorporado como socios a otros tres abogados de su antigua firma.

¨Hasta ahora este negocio ha dado mucho dinero y es cierto que a este nivel no queda ya mucho tiempo¨, explica el socio de otro gran despacho nacional. Y la abogada valenciana, casada y madre adoptiva, quiere sacar provecho de esta coyuntura laboral. No en vano, como ha reconocido la propia Magdaleno, se trata de un trabajo muy interesante y rentable, pero no para hacerse rico. Los honorarios por actuar como administrador concursal son fijados por el juez en base al pasivo y activo de la sociedad en concurso.

Aunque Magdaleno no se lleva una cartera de clientes de Broseta, mantiene los concursos que ella misma gestiona. A partir de este punto, la valenciana pretende construir una boutique especializada en Procesal, Arbitraje y Reestructuraciones, tarea para la que no descarta asociarse con algún despacho de economistas. Antes de que se cierre la actual ventana de oportunidad, la dama concursal quiere sacar mayor rendimiento y provecho al nombre que se ha labrado. El éxito de su proyecto dependerá de lo mucho que dure la crisis.

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