los populares gobernarían de nuevo la ciudad autónoma

El PP volverá a alzarse con la victoria en Melilla, ¿pero sin mayoría absoluta?

El candidato del partido liderado por Mariano Rajoy a nivel nacional, Juan José Imbroda, es el rival a batir en Melilla por los nueve partidos que concurren a las elecciones

Foto: Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y candidato a su reelección (EFE)
Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y candidato a su reelección (EFE)

El PP, con su candidato Juan José Imbroda a la cabeza, es el rival a batir en Melilla, ciudad en la que nueve partidos concurren a unas elecciones autonómicas en las que todo apunta a que los populares volverán a ganar, pero con la duda por disipar de si conseguirán o no la mayoría absoluta. El PP ha ganado todas las elecciones celebradas desde 2000, no sólo las autonómicas, sino también las generales y las europeas y buena "culpa" de ello la tiene el que es también el presidente regional del partido.

Imbroda no sólo ha conseguido el beneplácito de los melillenses para gobernar la Ciudad Autónoma, sino que también ha obtenido el respaldo para ocupar una de las dos plazas de senador que representan a Melilla en la Cámara Alta. Sin embargo, esa hegemonía está más en peligro que nunca, ya que la mayoría absoluta, cifrada en 13 de los 25 escaños que componen la asamblea melillense, está en un hilo, máxime cuando todos los partidos se han puesto como meta el deseado cambio.

Es lo que se ha denominado el "bloque anti PP", que encabeza el principal partido de la oposición, Coalición por Melilla, un partido de mayoría musulmana que lidera Mustafa Aberchan, que ya sabe qué es ser presidente de la Ciudad Autónoma, gracias a que en 1999 su alianza con el GIL y con dos diputados socialistas que desobedecieron las órdenes de partido le dieron el bastón de mando.

La moción de censura a Aberchan, un año después de asumir el poder, fue la que colocó a Imbroda de presidente hace quince años y, a partir de ahí, ambos se disputan el liderazgo político de la ciudad, donde, por el momento, el 'popular' gana por goleada. Las quinielas ahora no son tan claras ya que, además de contra el 'bloque anti PP', Imbroda tiene que hacer frente a otros dos grandes adversarios: el desgaste de tantos años de Gobierno y las operaciones de la Guardia Civil que han salpicado este mandato al Ejecutivo por presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos públicos.

La sombra de las irregularidades, alargada

Pero la sombra de las irregularidades en Melilla es alargada y salpica a otros partidos que, a priori, están llamados a ser una alternativa, una alternativa que, sin embargo, parece poco clara tras el giro que, en plena campaña, ha supuesto la salida a la luz de la calificación del fiscal del llamado caso del voto por correo. Esta causa, que investiga una supuesta compra de votos a cambio de ofrecimiento de puestos de trabajo en las generales de 2008, ha puesto en jaque a CPM y PSOE, que suman actualmente ocho escaños, y que estaban llamados a subir en las urnas.

A treinta de sus dirigentes, incluidos los números uno de ambos partidos, el propio Aberchan y el secretario general del PSOE, Gregorio Escobar, la Fiscalía les pide una suma de penas de 231 años de cárcel. La cuestión no es baladí, ya que Aberchan, el teórico relevo de Imbroda, se enfrenta a una petición de condena de 27 años de cárcel, una cifra elevada que no le ha hecho dar un paso atrás, como se le ha pedido desde distintos sectores.

Aunque la presunción de inocencia debe imperar en un estado de derecho, el nuevo contexto político lleva a preguntarse si puede un político al que se le piden tantos años de cárcel aspirar a gobernar una ciudad. La respuesta es sí, al menos en Melilla, donde todos los partidos juegan al "y tú más", habida cuenta de que, si no todos, la mayoría tiene algo por lo que callar. Y es que el PP lleva en su lista a dos imputados y a otros dos miembros del Gobierno que a punto están de ser procesados, mientras que PPL tiene como líder al expresidente de Melilla, Ignacio Velázquez, condenado e inhabilitado, sin olvidar el feo panorama, ya descrito, al que se enfrentan PSOE y CPM.

En medio de este contexto, hay partidos con cierta historia, pero sin demasiado apoyo, UPyD, y otros emergentes como Ciudadanos y Podemos, que pueden arañar algunos votos, sobre todo, aprovechando el tirón nacional, pero que carecen de fuerza en la ciudad y ya han vivido, en muy poco tiempo, alguna crisis interna. Demasiadas incógnitas en estas elecciones en Melilla, al igual que en el resto de España, donde el panorama político puede dar un vuelco el próximo domingo.

Esta es la clave

La clave estará en la capacidad de cada partido de mover a su electorado, porque Melilla no es cualquier territorio. Su situación geográfica y su composición demográfica la convierten en un lugar particular, donde para pedir el voto se apela incluso al sentir religioso. La religión se convierte, por tanto, en uno de los discursos de la campaña, algo que todos llaman a desterrar, pero a lo que finalmente todos apelan para atraer el voto musulmán, que representa al más del 40 por ciento de la población.

Casualidades del calendario, una de las comunidades religiosas, la judía, tendrá que utilizar la vía del voto por correo para poder ejercer su derecho de sufragio, ya que la jornada electoral coincide con el 'Shavuot', que conmemora la entrega de la Torá por parte de Dios a Moisés en el Monte Sinaí.

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