VOTO ROGADO PARA EL 26-J

El voto o la cobertura sanitaria: la disyuntiva del emigrante español

Aquellos a quienes les ha caducado la residencia temporal deben inscribirse como residentes permanentes en los consulados, lo que implica la pérdida de la tarjeta sanitaria

Foto: Urnas de las pasadas elecciones del 20-D. (EFE)
Urnas de las pasadas elecciones del 20-D. (EFE)

Votar desde el extranjero en las pasadas elecciones del 20-D fue una yincana burocrática. Hacerlo el 26-J será una cuestión de salud. Aquellos emigrantes españoles que se inscribieron en el censo de sus respectivos consulados para las elecciones autonómicas en 2015 han visto caducar esa inscripción, que tiene validez de un año. Esos electores deben volver a inscribirse para votar el 26-J; el problema es que ya no pueden hacerlo como residentes temporales, sino como permanentes, lo que implica la pérdida de la tarjeta sanitaria tras la última reforma sanitaria del Gobierno.

En 2014, el Ejecutivo cambió las condiciones para la cobertura sanitaria de los emigrantes españoles. Aquellos que hubieran agotado la prestación por desempleo y residieran más de 90 días fuera de España perderían la cobertura sanitaria española. ¿Los más perjudicados? Los jóvenes que se marchan de España al no tener oportunidad de empleo.

La ley de Murphy está del lado de los que viven fuera. El censo electoral se cerró en marzo, así que los que tienen que volver a inscribirse solo tienen una semana para hacerlo, del 9 al 16 de mayo, de manera presencial en el consulado de su país de residencia. “Y el consulado nunca te queda al lado de casa, además de que tienen unos horarios de nueve a dos o tres de la tarde. Tienes que pedirte un día en el trabajo para poder hacer este trámite”, explica Pablo García, miembro de la Marea Granate, el movimiento ciudadano que reclama un cambio en el sistema de voto rogado. Este sistema, puesto en marcha en 2011, implica que es el elector quien debe pedir su derecho al voto.

El voto o la cobertura sanitaria: la disyuntiva del emigrante español

Durante esta misma semana también acuden españoles a comprobar si están en el censo y a hacer reclamaciones. “En el consulado de París se han formado colas de dos o tres horas, en el de Londres de hasta cuatro horas...”, apunta este emigrante desde hace 10 años. “Cada vez hay más gente fuera y los consulado tienen menos recursos”.

 

El consulado de Londres ha decidido abrir sus puertas el sábado 14 y el domingo 15 hasta las 16.00 horas para poder hacer frente al gran volumen de trabajo. No es el único: las embajadas de Alemania, Italia, Omán, Hong Kong o Vietnam también están ampliando sus horarios.

Pablo, que lleva más de 10 años fuera de España, reconoce que pese a las dificultades: “Los que vivimos en Europa somos unos privilegiados, porque en América Latina es prácticamente imposible votar y en África los consulados te dicen directamente que ni lo intentes, que nunca te van a llegar las papeletas a tu correo”.

Este sistema de voto rogado provocó que en las anteriores elecciones del 20-D algunos de los que pidieron en plazo su voto no pudieran hacerlo porque las papeletas nunca llegaron o llegaron tarde, como le pasó a Javier Ibáñez, residente en Pekín, que las recibió tres meses después de los comicios. Según la Marea Granate, el 37% de los que solicitaron el voto sufrieron la misma situación.

“No sé lo que va a pasar estas elecciones pero desde luego que la participación en el extranjero va a descender. Si el 20-D solo pudo participar el 4,8%, esta vez no creo que llegue al 4%”, opina Pablo. Desde que se puso en marcha este sistema de voto rogado, la participación desde el extranjero ha caído desde el 31,7% en 2008 hasta el 4,7% del pasado diciembre.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los residentes en el extranjero es desplazarse a los consulados, normalmente en las capitales, para poder hacer los trámites burocráticos. Miguel, residente en Rumanía, tarda más de siete horas en llegar a Bucarest. “No voy a votar, no me compensa, me tengo que coger dos días libres para poder ejercer mi derecho al voto”, apunta este joven investigador de 24 años.

María lleva residiendo en Londres dos años. La pasada semana decidió pedir cita previa en su consulado para inscribirse y poder ejercer su derecho al voto. “Me han dado el 21 julio. Hice el trámite dos veces porque creí que me había equivocado”, cuenta esta española.

Incluso los mejor informados, como los miembros de la Marea Granate, no tienen claro que puedan ejercer su voto. Pablo, que se sabe al dedillo los pasos y fechas de los trámites, cruza los dedos. “Esto es una lotería”, apunta.

En diciembre, esta plataforma decidió poner en marcha la iniciativa 'Rescata mi voto' que ponía en contacto a personas en España que no tenían intención de votar con quienes residían en el extranjero y no podían hacerlo. Casi 4.000 personas pudieron votar gracias a los 'donantes'. Sin embargo, esta vez no se reactivará la campaña. “Lo hemos debatido pero los medios acabaron destacando la iniciativa como algo sentimentalista y no vieron el problema real que tenemos. Este año organizaremos una manifestación global para que los partidos políticos nos tomen en cuenta”.

¿Votar por internet?

Ante las dificultades, la Marea Granate exige un cambio de sistema. “En Francia existe la delegación del voto, se hace una especie de poder notarial para que una persona vote por ti”. No piden el voto por internet, ante la falta de seguridad, pero sí poder descargar las papeletas si estas no llegan la correo ordinario.

De momento, no hay cambios políticos en el horizonte. En abril se aprobó por unanimidad la iniciativa de Podemos de poner en marcha una comisión de investigación en el Congreso sobre este asunto pero no pudo comenzar tras acabarse la legislatura más corta de la historia.  

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