Arquitectura & Diseño

Una casa de diseño (capaz de transformarse en cuatro) camuflada tras una tapia de ladrillos

Por Beatriz Fabián

Vista de la casa desde el patio interior. Foto: Adrià Goula

El encargo que recibió el estudio de arquitectura Harquitectes en Granollers era claro: el unifamiliar “debía admitir hasta cuatro situaciones familiares distintas: solo en casa, con su pareja o en distintas combinaciones con los hijos de ambos”. Todo un reto, tratándose además de un casa entre medianeras de no más de 4’80 metros de ancho.

L a estratégica disposición de la escalera y la forma de ir moldeando planta a planta la luz natural y la ventilación convierten a esta casa en un proyecto original, un concepto versátil para una familia contemporánea. Su planta estrecha y larga no permite adivinar que tras una casi infranqueable tapia de ladrillo haya tanta amplitud y un juego espacial tan original.

El proyecto de esta casa proyectada por el estudio de arquitectura Harquitectes en Granollers (Barcelona) ha sido finalista en los Premios FAD 2023 y seleccionado por la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo XVI BEAU que elige los mejores trabajos de los últimos dos años y se expone actualmente en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla hasta el 20 de noviembre.

Tiene una superficie de 144 metros cuadrados y consiste en un proyecto para casa unifamiliar que surge de un encargo que recibe Harquitectes, estudio con sede en Sabadell (Barcelona), fundado en el 2000 y dirigido por cuatro arquitectos, David Lorente Ibáñez, Josep Ricart Ulldemolins, Xavier Ros Majó, y Roger Tudó Galí.

El propietario de este unifamiliar situado entre medianeras quería “una casa que debía admitir hasta cuatro situaciones familiares distintas: solo en casa, con su pareja o en distintas combinaciones con los hijos de ambos”, indican desde el estudio.

Vista de la casa desde la calle principal. La fachada cerámica protege el interior de los ruidos y preserva la intimidad. Foto: Adrià Goula.
Detalle del techo de la sala que arroja luz natural a través de cuatro claraboyas. Foto: Adrià Goula.

El punto de partida del proyecto consistía en una parcela, donde existía previamente una casa de baja altura que se encontraba entre muros medianeros, que “va de calle a calle en sentido este-oeste, la fachada oeste mira a una calle principal del pueblo y es por tanto el ámbito natural de acceso, dejando el lado este como acceso rodado que podía aprovechar una antigua construcción como parking”, comentan.

Entre ambos muros existe una distancia de 4,80 metros que, aplicando la normativa urbanística al respecto, se han alineado con la calle principal por medio de una fachada de ladrillo que se levanta hasta 14,60 metros de alto acogiendo desde la planta baja hasta tres plantas más por piso. A esta característica se ha sumado la profundidad de la planta desde la fachada hasta la otra calle que suma otros 14 metros.

De este modo, el viandante percibe una pared testera alta adosada a una de las medianeras, la que está orientada al sur que tapa el patio de este unifamiliar y supone un obstáculo para recibir la luz del sol durante casi todo el día. En este sentido, Harquitectes ha hecho de la necesidad una virtud para aprovechar el espacioso patio interior con el que cuenta la finca. Por este motivo, “la reducida altura de la construcción existente en el solar respecto al vecino sur y su volumen disconforme fueron las razones principales por las que se decidió no aprovechar dicha construcción”, argumentan los arquitectos.

Desde el comedor se accede al jardín que se encuentra orientado al este en el lado opuesto a la fachada principal. Desde esta perspectiva se aprecia la altura de la torre de habitaciones con vistas al patio, al pabellón del comedor y al jardín. Foto: Adrià Goula.
El dormitorio de la última planta, con zona de trabajo en la pared opuesta a la cama y ventana abierta al hueco del salón. Foto: Adrià Goula.
La escalera también recibe luz natural y ventilación gracias a huecos abiertos a la sala principal. Foto: Adrià Goula.

Ante este desafío, el diseño del proyecto se orientó a utilizar toda la altura disponible “para conseguir captación solar ‘por encima’ del vecino construyendo así el volumen máximo posible aunque sin completar toda la superficie construida admitida”. De este modo, la construcción se ha dividido en dos partes muy diferenciadas “en primer lugar una sala vertical altísima con captación solar cenital sin sombra del vecino, a continuación una torre de planta baja y tres plantas adicionales que acogen una única habitación en cada nivel”, indican.

Gracias a esta solución, por un lado se ha conseguido la mayor cantidad de luz solar posible y mantener una distribución flexible y ordenada. Para Harquitectes, la que denominan “sala vertical” se ha convertido en un espacio lleno de luz de tipo cenital, gracias a una retícula de ventanas situadas en la cubierta, y de vacío. Esto último se ha logrado gracias al cerramiento completo de la fachada con orientación oeste, que garantiza la privacidad y evita problemas de ruidos que pudieran proceder de la calle principal de acceso. “El espacio resultante es de una naturaleza excepcional debido a sus dimensiones, tiene capacidad captadora y unas características muy singulares que lo convierten en una sala para acoger todo lo no programado”, dicen.

Un concepto flexible

Una vez solventados los retos de la luminosidad y la privacidad, el siguiente paso debía responder a la petición del dueño de que la casa fuera flexible ante cualquier situación familiar y de ello surge la idea de crear lo que los arquitectos denominan la ‘torre’ de habitaciones. En planta baja y situados junto a la sala, se encuentran el comedor y la cocina mientras que, en la planta primera está la habitación del propietario, el siguiente nivel está el dormitorio para la hija y, en la cuarta y última planta, el cuarto para invitados. “Esta configuración permite ocupar completamente las plantas de la casa en función del número de usuarios, no teniendo sensación de habitaciones vacías, si una planta no se ocupa, el habitante no lo percibe. Al tener una única pieza por planta, esta puede tener ventilación cruzada y dos fuentes de luz natural provenientes del jardín y de la sala de acceso”, argumentan.

La escalera constituye uno de los elementos más originales de la vivienda. Por un lado contribuye a facilitar la transmisión de luz y ventilación pero también “pierde su tradicional crujía estructural que separa las salas de calle de las salas interiores y se diluye alrededor de la columna de habitaciones modificando en cada planta la posición, así, subiendo a planta primera no vemos que existe una planta segunda y así sucesivamente. La franja que ocupa la escalera se complementa con el resto de programa complementario a las habitaciones: baños, almacenaje de ropa, cama, zona de agua”, añaden.

El salón goza de una altura de 14 metros y parece un atrio al que se abren huecos por donde respira la escalera y, en definitiva, todas las estancias. Conecta con la cocina con paso a un patio central y, después, con el comedor. Foto: Adrià Goula.
El comedor está ubicado en una suerte de pabellón independiente, con salida al patio que comunica con la fachada opuesta a la entrada de la calle principal. Foto: Adrià Goula.
El dormitorio principal se separa de la galeria con ventana que se asoma al patio. Foto: Adrià Goula.
El lavamanos del dormitorio principal sigue el estilo sencillo de la decoración y repite los mismos materiales de toda la vivienda. Foto: Adrià Goula.

En cuanto al uso de materiales, la cerámica a base de ladrillos colocados en diferentes posiciones reviste las paredes y es el protagonista indiscutible de todas las estancias dotándolas de calidez, mientras que la madera se presenta en forma de paneles CLT. Para los arquitectos, “La primera nos aporta la inercia y ventilación necesaria para el buen funcionamiento climático del edificio comportándose como espacio adiabático, la segunda genera un confort basado en el aislamiento y la gestión del aire. Esta dualidad material se percibe tanto desde el espacio polivalente como desde el doméstico gracias a unas aberturas que permiten el paso y las vistas entre ellos”.

Como la normativa permite la construcción de una edificación auxiliar, en este caso se ha aprovechado para habilitar una extensión en la planta baja que se completa con un porche situado entre la cocina y el comedor que, a su vez, da paso al patio con jardín donde crece un ciprés.

En definitiva, el proyecto de esta casa de Harquitectes logra satisfacer las necesidades modernas de una familia contemporánea y lo hace con una distribución interior compuesta por espacios abiertos y luminosos, lo que aumenta la sensación de amplitud y conectividad en toda la casa. Grandes ventanales y claraboyas estratégicamente ubicadas inundan los espacios interiores con luz natural, creando una atmósfera acogedora y cálida.