se hace con todo el control económico del país

Así prepara China a su banco central para la guerra comercial de Trump

Esta elección hay que leerla en una clave más amplia. Y es que se suma a una serie de nombramientos destinados a hacerse con todo el control económico total del país

Foto: El presidente de China, Xi Jinping, en la Asamblea Nacional Popular
El presidente de China, Xi Jinping, en la Asamblea Nacional Popular

El nombramiento del nuevo gobernador del Banco Central de China va más allá de la voluntad de apertura económica del país. Xi Jinping ha elegido a Yi Gang, número dos de la institución y mano derecha de su predecesor 15 años en el cargo, Zhou Xiaochuan, contra todo pronóstico, para continuar la senda reformista iniciada.

Sin embargo esta elección hay que leerla en una clave más amplia. Y es que se suma a una serie de nombramientos destinados a hacerse con todo el control económico total del país relegando al 'premier' (primer ministro), Li Keqiang, a un segundo plano.

Así, Xi Jinping ha colocado a Wang Qishan, el hombre que se ha encargado de la limpieza de la corrupción del partido, en la vicepresidencia, a pesar de que supera la edad máxima establecida para estar en el Gobierno, ha nombrado cuatro nuevos vicepremiers, cinco consejeros de estado y once caras nuevas en su gabinete ministerial.

“Se compara la acumulación de poder con la de Mao o con Xiaoping en 1981. Controla todo el aparato y en términos efectivos China está viviendo un punto clave en su historia, dejando de ser la fábrica del mundo a dar el salto a la cadena de valor convirtiéndose en una economía tecnológica”, explica a El Confidencial Alex Fusté, economista jefe de Andbank.

“De ahí el interés de Estados Unidos de restringir el comercio de China para limitar el acceso a la tecnología americana”, asegura el experto. No en vano, Fusté defiende la teoría de que el equipo de seguridad nacional de Trump está pujando por una guerra tecnológica y Xi Jinpin sabe que para ganarla debe mantener bajo control el riesgo financiero.

Ya en enero hizo una gran reforma financiera que no me extrañaría que estuviera detrás del flash crash de febrero

Prueba de ello sería la decisión de Trump de vetar la compra de Qualcomm por parte de Broadcom por “razones de seguridad nacional”. No en vano, la operación permitiría a China, a través de la compañía con sede en Singapur, tener acceso a la tecnología estadounidense a golpe de talonario.

“Conformando un equipo de confianza, Xi Jinpin va a controlar los aspectos más importantes de la economía. De hecho, ya en enero hizo una gran reforma financiera que no me extrañaría que estuviera detrás del flash crash de febrero”, afirma.


Pero esta no ha sido la primera reforma emprendida por el ejecutivo de Xi Jinpin. Ha metido mano al sector asegurador, al de la gestión y ha evitado, de momento, el temido pinchazo inmobiliario y de la burbuja del sector bancario que amenazaba no sólo a China, sino al mercado global hace tres años.

“Lo que está haciendo es muy parecido a lo que hizo Xiaoping en el 81 cuando abandonó el ideario económico de inspiración soviética. Está reformando gradualmente los desequilibrios de una economía que estaba produciendo al 100% de su capacidad inundando de stock el mundo y exportando deflación”, asegura Fusté.

Es esa sobrecapacidad la que ha provocado las tensiones comerciales con Estados Unidos en las que se encuentra ahora. La industria en China es estatal y, por tanto, responde a los intereses del Gobierno mientras que en EEUU sólo responde a intereses empresariales. “Pero China es tan potente que EEUU la ve como una amenaza en la lucha por la hegemonía tecnológica mundial y, de hecho, en 2035 ya la habrá alcanzado”, concluye.

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