LA DEUDA PÚBLICA QUEDA EXENTA PARA PODER COLOCARLA

La 'tasa Tobin' amenaza con dejar a España sin mercados frente al poderío de la City

La aprobación de la célebre 'tasa Tobin', el impuesto a las transacciones financieras, acordada ayer por el Eurogrupo, deja como gran beneficiada a la City londinense,

Foto: La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez. (EFE)
La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez. (EFE)

La aprobación de la célebre 'tasa Tobin', el impuesto a las transacciones financieras, acordada ayer por el Eurogrupo, deja como gran beneficiada a la City londinense, que se niega en redondo a aplicar este gravamen para preservar su industria. Esto la convierte en el gran rival para los mercados de la zona euro en general y el español en particular, que temen una fuga masiva de inversores hacia el Reino Unido. La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, mostró ayer su disgusto porque algunos países queden fuera. Por otro lado, la tasa deja exenta a la deuda pública para facilitar las ingentes emisiones que necesita realizar el Gobierno para financiar el déficit.

La nueva tasa gravará todas las operaciones de compraventa en bolsa en 11 de los 18 países que forman la zona euro, incluyendo Alemania, Francia, Italia y España. Según el ministro de Economía, Luis de Guindos, se puede aplicar en un plazo de seis meses. La Comisión Europea estima que este impuesto puede recaudar unos 35.000 millones de euros si se impusiera a todos los mercados; al quedar fuera la deuda pública (que suponía el 25% de los ingresos estimados por la CE), esa cantidad será notablemente inferior. De momento, sólo se aplicará a las acciones y a los derivados (futuros, opciones, warrants, swaps, etc.) sobre acciones. En principio, el gravamen será del 0,1% del importe de las operaciones al contado y el 0,01% de las de derivados, aunque este tipo aún no está cerrado.

Esta tasa, llamada así porque fue propuesta por el economista James Tobin en los años setenta para gravar las transacciones de divisas, pretende teóricamente, por un lado, desincentivar la especulación bursátil y, por otro, recaudar fondos para destinarlos a la ayuda al desarrollo. Sin embargo, el acuerdo alcanzado el miércoles no establece un destino específico para la recaudación. La justificación de la Comisión Europea para su establecimiento es que el sector financiero se ha beneficiado en las últimas décadas de una imposición muy inferior a la que le correspondería por su volumen de actividad. El ahorro estimado para el sector por esa baja fiscalidad se sitúa en 18.000 millones de euros, según la CE.

El ministro de Finanzas alemán (2-d), el vicepresidente de la CE, Olli Rehn (i), y Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Finanzas alemán (2-d), el vicepresidente de la CE, Olli Rehn (i), y Luis de Guindos. (EFE)

Los detractores de esta tasa, entre ellos la AEB (Asociación Española de Banca), basan su rechazo en varios argumentos: no hay evidencias de que la especulación sea negativade hecho, está aceptado que favorece el arbitraje y la liquidez de los mercados, lo que ayuda a la formación de precios, traslada la negociación de los mercados regulados a los OTC (informales), incrementa el coste de capital de las empresas porque los inversores añaden la tasa a la rentabilidad que exigen a sus operaciones e incluso provoca caídas en bolsa, según algunos estudios.

Pero lo más relevante es que es muy sencillo eludirla, ya que, si no se trata de una tasa global (como ocurre en el caso europeo), basta con migrar las operaciones a los países donde no se aplica el tributo. Y en este caso, el destino obvio es el mayor centro financiero europeo y segundo del mundo: Londres. Lo cual tiene dos efectos: hace que la recaudación del impuesto sea muy baja y para ese viaje no hacían falta alforjas y perjudica gravemente a la industria de inversión del país en que se impone la tasa. El ejemplo que cita todo el mundo del fracaso de esta medida es Suecia, que perdió gran parte de sus mercados, y tuvo que retirarla.

La CNMV se rebela

Este temor es el que ayer explicitó Elvira Rodríguez, quien declaró que "espero que, si se aplica, se haga por igual en todos los países", en clara alusión a Gran Bretaña. Rodríguez está realizando un esfuerzo para que las emisiones de valores se queden en España muchas empresas prefieren emitir en otros países por los elevados costes y, sobre todo, por los dilatados plazos de la CNMV y por que las grandes compañías nacionales mantengan a la Bolsa española como el principal centro de cotización de sus acciones, frente a las tentaciones de trasladarlo a Londres o Nueva York.

Ejecutivos cruzan el London Bridge con el Tower Bridge al fondo. (Reuters)
Ejecutivos cruzan el London Bridge con el Tower Bridge al fondo. (Reuters)

Por tanto, esta tasa a la que el Gobierno podía haberse negado igual que Gran Bretaña puede echar por tierra esos esfuerzos. Y asestar un golpe mortal a los mercados españoles. El negocio que está en juego no es baladí: los seis valores españoles incluidos en el EuroStoxx 50 acaparan el 20% de la negociación total del índice más importante de la zona euro.

Esta aceptación de la tasa es el penúltimo encontronazo entre Rodríguez y Guindos. El anterior se produjo a raíz del Real Decreto-ley de Refinanciaciones, en el que Economía quita a la CNMV la potestad para conceder dispensas de lanzar OPA cuando los bancos superen el 30% del capital como consecuencia de una capitalización de deuda. Rebasar ese porcentaje implicaba hasta ahora una OPA obligatoria, y sólo el supervisor podía conceder excepciones si estaba justificado. El citado decreto establece que no será obligatorio lanzar una oferta nunca es decir, habrá dispensa automática en casos de refinanciaciones. Y el próximo llegará con las demandas de Rodríguez de que la nueva Ley Financiera habilite a la CNMV para inspeccionar las prácticas en las oficinas bancarias sin identificarse.

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