Fuego a discreción de la CNMV contra Pescanova y Manuel Fernández Sousa
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EL REGULADOR REAFIRMA LA POSICIÓN DEL JUEZ Y ABRE CUATRO EXPEDIENTES SANCIONADORES

Fuego a discreción de la CNMV contra Pescanova y Manuel Fernández Sousa

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) va a desplegar una batería de expedientes sancionadores contra Pescanova y su depuesto presidente, Manuel Fernández Sousa, dentro

Foto: Fuego a discreción de la CNMV contra Pescanova y Manuel Fernández Sousa
Fuego a discreción de la CNMV contra Pescanova y Manuel Fernández Sousa

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) va a desplegar una batería de expedientes sancionadores contra Pescanova y su depuesto presidente, Manuel Fernández Sousa, dentro de una actuación realmente histórica en las relaciones que mantiene el organismo regulador con las sociedades cotizadas. La estrategia de la entidad que preside Elvira Rodríguez está claramente ‘sincronizada’ con las disposiciones acordadas por el Juzgado Mercantil número 1 de Pontevedra, que acordó el pasado 25 de abril la suspensión de pagos del grupo pesquero.

El fuego a discreción que va a disparar la Comisión de Valores en forma de procedimientos sancionadores se extiende, de entrada, a cuatro expedientes, de los que dos han sido ya incoados y otros dos lo serán en los próximos días. El denominador común de estas actuaciones se sustenta en los fundamentos de derecho contenidos en el auto que emitió el juez Roberto de la Cruz para separar de la gestión de la compañía a sus antiguos administradores.

El primer expediente que ya está en marcha desde hace unos días se refiere a la venta de 1,9 millones de acciones de Pescanova por parte de Manuel Fernández Sousa, una operación realizada antes de que estallara la crisis patrimonial de la multinacional gallega, pero de cuya ejecución la CNMV no tuvo noticia hasta mediados del pasado mes de abril.

El auto del juzgado llama también la atención acerca de las discrepancias entre la información suministrada por Pescanova en la solicitud del concurso y la subsanación presentada días después. Las diferencias a las que alude el juez se concretan en el porcentaje de participación del socio mayoritario, que pasa del 14,4% al 7,5%, así como a un error de hasta 88 millones de euros en la cifra total del pasivo reconocido por la compañía. 

Más grave si cabe se presenta el segundo expediente de sanción abierto por el organismo regulador a raíz de los hechos relevantes comunicados por Pescanova para informar de su reestructuración financiera. La CNMV se siente materialmente engañada cuando la compañía aseguró el pasado 14 de marzo que el consejo de administración había acordado la renegociación de su deuda bancaria por unanimidad, extremo que fue desmentido sólo un día después por dos de los consejeros dominicales de la sociedad. Este enfrentamiento explícito dentro del máximo órgano de dirección de Pescanova fue la punta del iceberg que terminó por demostrar la difícil gobernabilidad de la compañía.

Retrasos y deficiencias de información contable

Los otros dos expedientes sancionadores que serán aprobados por los órganos rectores de la CNMV están relacionados con la información remitida por el grupo pesquero una vez anunciada la intención de presentar suspensión de pagos. La Comisión de Valores sigue la estela marcada por el auto judicial cuando “reconoce incumplido” el deber de la compañía a la hora de presentar los estados financieros intermedios correspondientes al segundo semestre de 2012. Estos datos tenían que ser comunicados con fecha límite de 28 de febrero pasado, pero Pescanova no pudo hacer frente al requerimiento del regulador dado el conflicto interno y la batalla abierta con su auditor externo, la firma BDO.

Como derivada de este mismo enfrentamiento, el grupo pesquero tampoco pudo satisfacer la petición de la CNMV referida a la formulación de las cuentas anuales de 2012. El supervisor otorgó en este caso un plazo adicional, hasta el 16 de abril, con objeto de que Pescanova complementara la información siguiendo los formularios de todas las sociedades cotizadas. La compañía hizo caso omiso de dicha metodología y presentó unos datos que no eran de recibo para la Comisión de Valores por cuanto que no se ajustaban a los “estándares de contabilidad exigibles”. Esta fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del organismo regulador y el motivo que ha dado lugar al cuarto y, de momento, último expediente sancionador contra Pescanova.

Manuel Fernández de Sousa Pescanova CNMV