González Robatto abandona el Banco Popular tras perder la carrera a consejero delegado
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SIGUE FORMALMENTE COMO ASESOR INTERNACIONAL

González Robatto abandona el Banco Popular tras perder la carrera a consejero delegado

El nombramiento de un consejero delegado en el Banco Popular ha hecho que pase por alto otro de los cambios significativos en la cúpula. Desde el

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González Robatto abandona el Banco Popular tras perder la carrera a consejero delegado

El nombramiento de un consejero delegado en el Banco Popular ha hecho que pase por alto otro de los cambios significativos en la cúpula. Desde el pasado 30 de enero, el director general corporativo y financiero, Jacobo González-Robatto, ya no forma parte de la entidad. El ejecutivo ha decidido dar por concluida su etapa después de no haber sido elegido como nuevo número dos la entidad, una aspiración que se disputaba con otros dos candidatos, Francisco Gómez, finalmente designado para el cargo, y Ángel Rivera, ratificado como director del negocio de la red.

González-Robatto se incorporó al Banco Popular en marzo de 2009 como director general Corporativo y de Finanzas, ejerciendo desde entonces un rol muy similar al de un consejero delegado, sobre todo de cara a la comunidad internacional, un cargo al que finalmente no ha llegado pese a su desempeño estos cuatro últimos años. A pesar de su dilatada carrera en el sector financiero, llegó a ser consejero delegado y responsable nacional de Barclays, donde trabajó durante 25 años, la familia accionarial se decantó por un hombre de la casa.

Aunque podría haber continuado con un puesto de responsabilidad, el expresidente de Cortefiel ya no figuró en la foto oficial del nuevo comité de dirección. González-Robatto acordó con el presidente Ángel Ron poner fin a su etapa de manera elegante. Su vinculación con la entidad es sólo tangencial, ya que como se explicó de manera oficial hace dos semanas, el ejecutivo pasa a formar parte del consejo asesor internacional, una nueva figura dentro del banco creada a imagen y semejanza de la estructura que tiene Allianz, uno de sus accionistas de referencia.

Sin embargo, el papel como asesor está libre de compromisos y responsabilidades. La funciones ejecutivas de González-Robatto han sido asumidas entre el presidente y el nuevo consejero delegado, de manera que la dirección general Corporativa y de Finanzas creada para su incorporación ha sido desmantelada y sus competencias repartidas entre otras áreas de la cúpula del Banco Popular, según reconocen fuentes oficiales. Como podía ser de esperar en una entidad tan tradicional, la reorganización se ha cerrado entre históricos de la casa.

En cuanto a los perfiles profesionales de los tres candidatos con posibilidades de haber ocupado el cargo de consejero delegado, la elección final por Francisco Gómez, hasta la fecha director general de Riesgos y con 25 años de carrera profesional dentro de la entidad, "deja bien claro dónde va a poner el foco el banco a partir de ahora" y dónde va a estar el grueso del esfuerzo durante los próximos años. Un rol para el que González-Robatto, que ocupó formalmente el vacío dejado en 2009 por el anterior consejero delegado, Roberto Higuera, tenía menos perfil.

Tras cuatro años sin la figura de primer ejecutivo, algo anómalo respecto al resto de entidades comparables, Ron ha tenido que ceder espacio y delegar funciones ejecutivas, sobre todo una vez concluida la ampliación de capital de 2.500 millones de euros llevada a cabo para sanear el balance del Banco Popular y cumplir así con las exigencias del Ministerio de Economía. El paso atrás del presidente, sin embargo, ha sido relativo "ya que escoge a un hombre de su confianza, con lo cual podrá mantener el control, aunque formalmente tenga menos poder ejecutivo". 

Aunque para los históricos del Banco Popular nunca tuvo opciones reales de ser consejero delegado, el caso es que González-Robatto fue la cara del Popu frente a los inversores internacionales hasta el último momento. Sin embargo, como demostró la ampliación de capital, la fuerza del banco descansa en el negocio de la red (aportó 1.300 millones) y en el núcleo duro accionarial representado en el consejo (puso otros 550 millones), que cubrieron tres cuartas partes de la operación. Con estos precedentes, el consejero delegado no podía ser alguien de fuera.