FIAB RECURRE TAMBIÉN A LAS PATRONALES CATALANAS

La industria recurre a Montoro para frenar la tasa de la Generalitat a las bebidas azucaradas

La Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha pedido amparo al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para frenar el nuevo impuesto sobre bebidas refrescantes

Foto: La industria recurre a Montoro para frenar la tasa de la Generalitat a las bebidas azucaradas
La industria recurre a Montoro para frenar la tasa de la Generalitat a las bebidas azucaradas

La Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha pedido amparo al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para frenar el nuevo impuesto sobre bebidas refrescantes azucaradas que quiere imponer la Generalitat.

Según han confirmado fuentes del sector alimentario, el secretario general de FIAB, Horacio González Alemán, mantuvo una reunión con Cristóbal Montoro durante la última semana de diciembre para comunicarle su malestar contra el nuevo gravamen y buscar la manera de evitar que la Generalitat llegue a aplicarlo. En el mismo sentido, FIAB también se ha movilizado en Cataluña buscando el apoyo de las patronales catalanas para que desarrollen actitud de lobby ante la Generalitat.

Sin embargo, este lobby parece destinado a morder el polvo. Con el apoyo de ERC, el nuevo Gobierno de la Generalitat ha anunciado la aplicación de un impuesto que perjudicará a empresas antes tan cercanas a CiU como Cobega o Damm, esta última por ser copropietaria. La situación financiera de la Generalitat es tan desesperada que ni los amigos están seguros.

La Generalitat pretende recaudar unos 22 millones anuales al sector y ello podría significar un aumento de 2,4 céntimos y de 7,5 céntimos por litro en este tipo de bebidas. Los detalles se conocerán en el nuevo Presupuesto de la Generalitat que está elaborando el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell. Sin embargo, desde FIAB el enfoque es más global y la situación que plantea la Generalitat preocupa más como precedente, tanto autonómico como fiscal o para el conjunto del sector, incluso más allá de las bebidas.

¿Nuevo impuesto especial?

Los asesores fiscales de la industria alimentaria temen que la iniciativa de la Generalitat suponga equiparar fiscalmente a las bebidas refrescantes a otros productos alimentarios que soportan impuestos especiales por motivos de salud, como son el alcohol y el tabaco. Consideran que esto es un despropósito sanitario y fiscal. Y más en un país en el que el intento de gravar el vino le costó el cargo a Elena Salgado como ministra de Sanidad. Es decir, sería un despropósito considerar fiscalmente más dañino para la salud la Coca-Cola que el vino, según alertan fuentes del sector alimentario.

El otro riesgo que quieren evitar en FIAB es el efecto contagio. Con unas CCAA ahogadas fiscalmente, se teme que lo que ahora ha empezado en Cataluña se acabe imitando en otras autonomías, al igual que pasó con el impuesto andaluz sobre los depósitos bancarios.

Riesgo para el sector

El planteamiento de FIAB es que se trata de un riesgo para el conjunto del sector que se generalice la idea de que el azúcar es perjudicial. Si ahora se permite gravar los refrescos, nada impedirá dentro de unos años imponer un impuesto a los dulces, los dónuts o la bollería industrial.

En otros países como Dinamarca, Italia y Francia ya se han querido implementar impuestos similares, pero finalmente se ha abandonado la idea. En parte, porque es problemática en su aplicación. El impuesto castiga a las embotelladoras locales, pero no puede aplicarse sobre las botellas o latas que vengan de otros países, por ejemplo, algo cada vez más común.

El sector alimentario defiende que es uno de los pocos que hasta ahora había resistido esta crisis, y que ahora que le está afectando la caída del consumo no lo pueden castigar con nuevos impuestos.

Economía
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