EL PSOE PUGNA TAMBIÉN POR COLOCAR A LA EXMINISTRA CRISTINA NARBONA

Soria quiere situar al secretario de Energía, Fernando Marti, al frente del Consejo Nuclear

El ministro de Industria, José Manuel Soria, busca una salida honorable para el secretario de Estado de Energía, Fernando Marti Scharfhausen, que se perfila como próximo

Foto: Soria quiere situar al secretario de Energía, Fernando Marti, al frente del Consejo Nuclear
Soria quiere situar al secretario de Energía, Fernando Marti, al frente del Consejo Nuclear

El ministro de Industria, José Manuel Soria, busca una salida honorable para el secretario de Estado de Energía, Fernando Marti Scharfhausen, que se perfila como próximo presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en sustitución de la actual representante del PSOE, Carmen Martínez Ten. El relevo de Fernando Marti es una consecuencia directa del complejo marco de relaciones institucionales con el sector eléctrico y se interpreta en medios políticos como una minicrisis de Gobierno por cuanto que afecta a un alto cargo y miembro de la comisión de subsecretarios encargada de preparar los acuerdos del Consejo de Ministros.

Marti Scharfhausen cuenta con una amplia trayectoria empresarial y política, casi siempre vinculada a sus contactos con el Partido Popular. Después de pasar por diferentes cargos ejecutivos en la vieja Inisel (actual Indra) y en Repsol, su hoja de servicios se ha completado con una dilatada estancia de casi diez años en la Comisión Nacional de Energía (CNE), donde ostentaba el cargo de vicepresidente cuando el nuevo Gobierno de Rajoy le requirió para más altas responsabilidades al frente de la Secretaría de Estado de Energía.

El periplo de Marti como número dos de José Manuel Soria se ha traducido en una experiencia realmente truculenta dados la trascendencia y dramatismo de las decisiones adoptadas durante el último año en materia energética. En medio de la tormenta eléctrica, la Secretaría de Estado de Fernando Marti se ha visto envuelta en una batalla política con el Ministerio de Hacienda que obligó a intervenir a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. La intermediación de Moncloa decantó la partida en favor de Cristóbal Montoro y el Ministerio de Industria ha entrado desde entonces en una deriva que complica gravemente su ascendente sobre el sector energético.

El pulso que las dos grandes eléctricas, Endesa e Iberdrola, mantienen con el Ministerio de Industria invita a un cambio radical dentro de la Secretaría de Estado de Energía, algo que tampoco es fácil dada la dificultad para encontrar ejecutivos dispuestos a situarse en primera línea de fuego por un plato de lentejas. Inmaculada Gutiérrez, consejera de la Comisión Nacional de Competencia (CNC) y Carlos Gascó, jefe de gabinete del presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, suenan para el cargo. Cualquier aspirante que se precie tendrá que asumir, no obstante, un importante ejercicio de renuncia, aparte del riesgo de quedar luego desaparecido en combate como es el caso del actual secretario de Estado de Energía.

Quizá es por eso que José Manuel Soria está buscando una adecuada compensación y haya mostrado su pose más elegante a la hora de anteponer el destino de Marti como argumento para justificar una destitución que se antoja inmediata. Fuentes oficiales expresan los argumentos del ministro de forma muy diplomática asegurando que “no se trata de cambiar al secretario de Estado, sino de situarle en otro puesto donde su labor puede ser muy importante para el Gobierno”.

El Ministerio de Industria hace así de la necesidad virtud porque el cargo que el ministro ha pensado para Marti no es otro que la presidencia del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprovechando la vacante que deja la socialista Carmen Martínez Ten, cuyo mandato vence este mismo mes de diciembre. El CSN es ahora una silla de montar caliente dado el conflicto suscitado con la prórroga de la central nuclear de Garoña y los nuevos gravámenes a los residuos radioactivos que, si un milagro de última hora no evita, serán ratificados mañana en el Congreso de los Diputados.

La polémica sobre las medidas fiscales en el sector eléctrico, el célebre “impuestazo”, ha encendido por enésima vez el debate sobre la energía atómica en España. El PSOE, que está a la que salta, pretende ahora echar la caña en el río revuelto del CSN colocando a Cristina Narbona al frente del organismo regulador encargado de velar por el buen funcionamiento de las centrales nucleares. La candidatura supone todo un sarcasmo dado el historial que adorna a la exministra de Medio Ambiente como una de las principales abanderadas ecologistas, contraria de toda la vida a este tipo de instalaciones en España.

La política de consenso entre los dos grandes partidos del arco parlamentario, así como el reparto equitativo y proporcional de cuotas dentro de los organismos reguladores, exigen que el PP tenga que hacer de tripas corazón para admitir el regreso de Narbona, pero de ahí a nombrarla presidenta va una enorme distancia que el Gobierno no está dispuesto a recorrer. Para ello, hace falta disponer de un aspirante alternativo con un perfil técnico y político adecuado al que responde perfectamente el actual secretario de Estado de Energía. Fernando Marti puede salir en los próximos días del Ministerio de Industria, pero curiosamente lo va a hacer como ganador y muy bien colocado en la presidencia del Consejo de Seguridad Nuclear.

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