EL MERCADO EXIGE UN GRAN DESCUENTO DEL 7,2%

Florentino Pérez 'claudica' ante Galán: vende el 3,7% de Iberdrola por solo 798 millones

Cuando la banca aprieta, no hay distracción que valga. Florentino Pérez se perdió ayer uno de los partidos más importantes de su Real Madrid en su

Foto: Florentino Pérez 'claudica' ante Galán: vende el 3,7% de Iberdrola por solo 798 millones
Florentino Pérez 'claudica' ante Galán: vende el 3,7% de Iberdrola por solo 798 millones

Cuando la banca aprieta, no hay distracción que valga. Florentino Pérez se perdió ayer uno de los partidos más importantes de su Real Madrid en su segunda 'legislatura' como presidente del club blanco. La banca le impidió asistir al encuentro de ida de la semifinal de la Champions contra el Bayern de Munich al obligar a ACS a vender un 3,7% de Iberdrola, una quinta parte de su participación en la eléctrica, para atender sus numerosos préstamos. La operación supone una victoria para su rival, Ignacio Sánchez Galán, en una batalla que comenzó en septiembre de 2006.

La constructora anunció tras el cierre de la sesión en bolsa la colocación acelerada de 220,99 millones de acciones de Iberdrola, una compañía de la que hasta la fecha tenía el 18,5% del capital. UBS y Société Générale, dos de sus bancos acreedores, fueron los encargados de buscar inversores para venderles ese 3,7%  en un buen día para los índices bursátiles después de varios jornadas de continuas caídas.

La transacción se ha cerrado a 3,62 euros por título, lo que supone unos ingresos para ACS de 798 millones de euros. Este precio es 3,3 euros por acción inferior al que ACS tiene contabilizada su paquete en Iberdrola (6,9 euros de media). Por tanto, a falta del comunicado oficial, el grupo participado por los March, los Albertos y el propio Florentino Pérez registrará una pérdida de unos 700 millones de euros, ya que pagó en su día 1.525 millones.

Los inversores han exigido a ACS una fuerte descuento del 7,2% sobre el precio de cierre -3,90 euros- de Iberdrola al cierre de la sesión del martes. En su vuelta a cotización, la eléctrica se está ajustando al precio de la colocación y cae un 6%. Por su parte, ACS cede algo más de un 3% y pierde la cota de los 17 euros por acción.

Estas minusvalías efectivas deberán ser contabilizadas en los resultados del primer semestre del año. Aunque no le supondrán una salida de caja, sí le generará un agujero patrimonial. Se trata del mismo problema que tuvo Sacyr con Repsol, cuando la banca le obligó a vender un 10% de la petrolera para evitar ser ejecutada. La empresa liderada por Demetrio Carceller y Juan Abelló se apuntó unas pérdidas de 940 millones sobre una inversión de 2.500 millones.

La venta de ese paquete de Iberdrola obedece a la exigencia de UBS de amortizar un crédito de 700 millones de euros. Sin embargo, el banco helvético le había refinanciado hace tan solo cinco meses un préstamo de hasta 900 millones que la constructora tenía a través de Corporate Funding, una sociedad de cartera creada ex profeso para comprar un 4% de la eléctrica en diciembre de 2010. El nuevo vencimiento era en 2015, un año menos que el concedido por BBVA para que le devuelva otros 2.000 millones.

La imposición de UBS, hasta el momento una entidad amiga de Florentino Pérez, se explica por la caída en picado de Iberdrola en bolsa. Y es que la banca le obliga a poner más garantías, ya que el aval son los propios títulos de la eléctrica. Es lo que le ha hecho en los últimos 24 meses, periodo en el que ACS ha tenido que hacer derramas de cerca de 2.000 millones. Llegado el caso le pueden ejecutar por diferencias, lo que pondría al holding en una situación delicada.

ACS tiene la convicción de que, con el 15% restante con el que se queda en Iberdrola, no habrá exigencias adicionales por parte de los acreedores, entre los que se encuentran BBVA, Bankia, Caixabank, Mediobanca y UBS como principales prestamistas. También está el ICO, la financiera del Estado, y Société Générale. Hasta el momento, ACS siempre ha cumplido sus obligaciones, pero la banca nunca le habían forzado a vender para pagar.

Una guerra de cinco años y medio

Por ese motivo, la desinversión en Iberdrola se interpreta por fuentes financieras como una derrota en una guerra que tiene como presa principal hacerse con la gestión del grupo energético liderado por Ignacio Sánchez Galán. Pese a sus reiterados intentos, con cambio de ley incluida –la enmienda Florentino- para eliminar las limitaciones de voto, el presidente del Real Madrid no ha podido sentarse en el consejo de administración.

Un asiento de vital importancia. Le hubiera permitido consolidar su participación por puesta en equivalencia y por tanto apuntarse todos los ingresos de Iberdrola. De esa manera, hubiera mejorado sus ratios de deuda, algo esencial para poder tener calificación financiera. Lo mismo que hizo con Hochtief. ACS cerró el pasado año con más de 9.000 millones de deuda y eso que dejó fuera los cerca de 5.000 millones adheridos a sus inversiones en energías renovables.

En los últimos meses, los principales socios de Pérez, la familia March y los Albertos, le habían pedido que desistiera de su empeño en tomar Iberdrola. De hecho, Corporación Financiera Alba vendió en febrero de 2011 un 5% del capital de ACS, movimiento que se entendió como un mensaje al presidente del grupo. Apenas un año después, Florentino ha cedido ante la banca. Las pérdidas latentes por su inversión de 8.500 millones en Iberdrola ascienden a 4.200 millones.

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