COPA LOS EDIFICIOS DEL PASEO DE LA CASTELLANA

Amancio Ortega corona su imperio inmobiliario con la compra de Torre Picasso…

Amancio Ortega ha cerrado 2011 a lo grande. El fundador y propietario de Inditex ha sumado a su ajuar inmobiliario una pieza de coleccionista. A sólo

Foto: Amancio Ortega corona su imperio inmobiliario con la compra de Torre Picasso…
Amancio Ortega corona su imperio inmobiliario con la compra de Torre Picasso…

Amancio Ortega ha cerrado 2011 a lo grande. El fundador y propietario de Inditex ha sumado a su ajuar inmobiliario una pieza de coleccionista. A sólo dos días para que concluya el año, Ponte Gadea (su sociedad patrimonial) ha comprado Torre Picasso por 400 millones de euros, una operación que convierte al empresario gallego en protagonista del mercado inmobiliario y afianza aún más su condición de primera fortuna del país con intereses repartidos en el mundo de los edificios en renta.

Solo una fortuna como la de Amancio Ortega podía afrontar una inversión de esta magnitud. Acostumbrado a comprar inmuebles durante los años calientes del sector, época en la que amasó la mayor parte de su patrimonio, el gallego tampoco ha dejado pasar el actual bache del sector para seguir apostando por el ladrillo. No necesita financiación, solo con los 600 millones anuales que recibe como dividendo de Inditex, su particular máquina de hacer dinero, puede permitirse cualquier operación sin necesidad de financiarse.

Y como siempre antes, Ortega ha vuelto a comprar fiel las líneas maestras que han marcado todas sus grandes inversiones: edificios singulares de oficinas ubicados en los mejores emplazamientos de grandes centros urbanos, en este caso Madrid, en el Paseo de la Castellana, donde ya posee varios edificios. Esta filosofía permite a Ponte Gadea mantener la ocupación casi plena de todos sus activos, tiene un porcentaje de ocupación del 96%, y resistir la bajada de precios generalizada del sector.

La primera fortuna española en el ranking Forbes prefiere jugar sobre seguro. Su cartera inmobiliaria, repartida en ocho países, se compone casi sólo de dos productos de inversión. Por un lado, edificios de oficinas, ubicados siempre en grandes ciudades (Madrid, Barcelona, París, Londres, Berlín, Nueva York, Chicago...) con grandes clientes corporativos como inquilinos, o locales comerciales representativos, bien emplazados, que tiene alquilados en uso a cualquiera de las enseñas del grupo Inditex o a competidoras como H&M.

Por otro lado, también posee edificios singulares bajo la modalidad de sale and lesaseback, en su mayoría adquiridos en los procesos de desinversión protagonizados por las entidades financieras. En su caso, los edificios adquiridos al Banco Santander, al que compró activos por valor de 460 millones de euros, y a la antigua Caixa Galicia, la caja de ahorros con sede en La Coruña. A estos dos formatos, Ortega también suma, aunque de forma marginal, activos hoteleros, de cuya gestión se encargan terceros.

La apuesta de Ortega por el ladrillo es fruto de una estrategia meditada que arrancó al poco de sacar Inditex en el año 2000 a bolsa. Como otras grandes fortunas, ha optado por diversificar su dinero en un bien tangible, aunque las rentabilidades no sean extraordinarias. Según Forbes, que le atribuye una fortuna de más de 18.000 millones de euros, el dueño de Inditex tendría cerca de un 25% de su riqueza relacionada al el sector inmobiliario, un porcentaje que le reporta rentas anuales de más de más de 130 millones al año.

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