Hacienda y la banca se 'pelean' por quedarse la mansión de los Ruiz-Mateos
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EL CORAZÓN DE NUEVA RUMASA: UNA PARCELA DE 6.700 m

Hacienda y la banca se 'pelean' por quedarse la mansión de los Ruiz-Mateos

La familia Ruiz-Mateos está a punto de decir adiós al símbolo de su emporio. La popular residencia de los patriarcas de la saga y despacho de

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Hacienda y la banca se 'pelean' por quedarse la mansión de los Ruiz-Mateos

La familia Ruiz-Mateos está a punto de decir adiós al símbolo de su emporio. La popular residencia de los patriarcas de la saga y despacho de la familia durante las últimas tres décadas está a punto de cambiar de manos. Después de haber sido testigo mudo de buena parte de los episodios más histriónicos y de otros tantos secretos inconfesables, la mudanza será obligatoria en breve. El motivo de que tengan que despedirse de su bastión patrimonial es doble: por un lado, han dejado de pagar la hipoteca al banco; y por otro, Hacienda quiere embargar el bien por el caso del Rayo Vallecano.

De momento, quien ha tomado la delantera es Fortis Bank (BNP-Paribas). La propietaria del inmueble, Begonia S.A., una de las tantas sociedades del entramado controlado por la familia, hipotecó la mansión en enero de 2006 para responder de un préstamo de 3,1 millones de euros, una cantidad inferior al precio de mercado de ese momento. Cuatro años después, en marzo de 2010, el mismo banco concedió otra hipoteca por 438.000 euros. Pero desde hace varios meses la caja central de la familia dejó de pagar las letras, por lo que la entidad bancaria exigió la ejecución hipotecaria, actuación que el juzgado de primera instancia número 1 de Pozuelo de Alarcón (Madrid) incoó en abril de este año.

Poco tiempo después, el pasado mes de junio, el juzgado de instrucción número 45 de Madrid anotó una orden de embargo ejecutivo sobre la mansión para responder por una deuda de 84 millones de euros, además de otros 2 millones por intereses y costas. En este caso, quien reclama es el Ministerio de Hacienda, una de las partes que actúa dentro del procedimiento abierto sobre el Rayo Vallecano donde, entre otros, está imputada Teresa Rivero, antigua presidenta del club de fútbol que perteneció a la familia hasta el final de la temporada 2010/11, por varios delitos, entre ellos los impagos a las arcas públicas.

El búnker de Nueva Rumasa es una impresionante mansión de 1.700 metros cuadrados construida en una parcela de 6.721 metros cuadrados en la lujosa urbanización de Somosaguas, una de las más elitistas de la Comunidad de Madrid, donde tienen residencia algunas de las más importantes fortunas del país. Según información del Registro de la Propiedad, la casa cuenta con una decena de habitaciones, entre ellos dormitorios “nobles” con terraza, varios salones, biblioteca, vestíbulo, guardarropa, zona de servicio, lavadero, garaje y una vivienda para el guarda, además de instalaciones deportivas, como  piscina de proporciones considerables, pista de tenis y de pádel.

Sede del clan desde los años setenta, José María Ruiz-Mateos decidió convertir la mansión en cuartel general de los negocios de la familia a mediados de los ochenta, después de la expropiación de Rumasa. Para ello, el empresario jerezano convirtió algunos dormitorios y dependencias en despachos para sus hijos. Allí fue donde pasó sus temporadas de arresto domiciliario, aunque se escapaba escondido en el maletero de un coche para mantener discretas reuniones en distintos hoteles de Madrid, y por allí desfilaban cuantos querían despachar cualquier cuita con D. José María o alguno de sus hijos, encargados de las distintas divisiones del nuevo grupo, entre los que primero asumió el papel de líder Zoilo y más tarde José María Jr.

Todas las decisiones estratégicas del grupo de la abeja se han cocido entre los muros de la mansión, desde su resurgir empresarial bajo la denominación de Nueva Rumasa hasta la emisión de los populares pagarés y el nuevo hundimiento del holding. Somosaguas era el verdadero fortín. Hasta las cantidades invertidas en dinero negro en el “banquito” de Madrid, en la calle Diego de León, se enviaban automáticamente a la caja central de Alondra 2 y desde la sede se disponía de estas remesas de efectivo para los gastos que fueran oportunos, según los testimonios de los propios empleados consultados por este diario.

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