EL GOBIERNO INDULTA A ALFREDO SAENZ, EL CONSEJERO DELEGADO DEL BANCO SANTANDER

Zapatero culmina su servidumbre a Botín

“Damos 500 indultos al año y Alfredo Sáenz no es un delincuente”. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha cargado de argumentos morales durante

Foto: Zapatero culmina su servidumbre a Botín
Zapatero culmina su servidumbre a Botín

“Damos 500 indultos al año y Alfredo Sáenz no es un delincuente”. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha cargado de argumentos morales durante los últimos meses para culminar un último servicio que permanecerá por los tiempos en la memoria de la opinión pública. Las razones para dotar de autoridad jurídica al indulto que ayer aprobó el consejo de ministros para el consejero delegado del Santander ya las redactó la Fiscalía, que el pasado mes de octubre, en consonancia con la defensa del condenado, solicitó que se conmutara la pena de tres meses de cárcel y la inhabilitación profesional impuesta en marzo por el Tribunal Supremo.

La concesión del perdón no era puesta en duda por nadie dentro del Ejecutivo. Era sólo cuestión de tiempo, del momento procesal oportuno. Igual pensaban en el Santander, que a pesar de recurrir al Constitucional la condena del Alto Tribunal esperaban una medida de gracia antes de que Zapatero se retirara a León. Esa ventana de oportunidad se abrió lo necesario justo ayer. Semanas atrás, durante el periodo de campaña electoral previo al 20-N, el indulto a la mano derecha de Emilio Botín, el primer ejecutivo de la entidad financiera más importante del país, se había convertido en un lugar común. Sin embargo, el previsible coste electoral invitó a una pausa.

Una vez fuera del Gobierno, en pleno traspaso de poderes con el Partido Popular, el saliente José Luis Rodríguez Zapatero no ha tenido reparo en asumir una decisión totalmente impopular en favor de Emilio Botín, banquero del Reino, con quien ha protagonizado durante estos ocho años de un cortejo con más rosas que espinas. A pesar de que el banquero le dispuso atenciones cuando solo era aspirante a La Moncloa, uno de los episodios más notorios de esa relación tuvo lugar en septiembre de 2007. La crisis apuntaba maneras. El líder socialista, siempre burlón con todo lo que sonara a rico, se dejó caer por la majestuosa sede que el banco tiene en Boadilla del Monte.

Zapatero necesitaba al cántabro para acceder a un mundo empresarial que le era esquivo. Los piropos circularon sin recato: “Gracias a esta visita he podido comprobar el grado de modernidad de la sociedad española, que el Santander representa como nadie”. Ante semejantes guiños, el viejo banquero le tendió la mano y accedió a prescribir su gobernanza. Desde entonces, las buenas palabras fueron curso natural, como ocurrió en el Foro Económico de Davos, donde el político leones destacó la fortaleza del sector bancario español y, en especial, la del Santander, que hasta había sido “llamado por el sistema británico para ayudarles a salir de la crisis”. Nada menos.

El dirigente socialista incorporó a su discurso las bondades de una entidad a la que ha puesto como modelo a seguir por la banca mundial. Con el paso de los meses y los efectos de la crisis abriéndose camino, Botín no desaprovechó la menor ocasión para dar respiro al político, mientras la incapacidad de Zapatero para gestionar las estrecheces económicas asfixiaban. Así ocurrió tras el anuncio de los recortes drásticos en el gasto público. El banquero reaccionó con presteza y felicitó al presidente por “demostrar su determinación para afianzar la recuperación y lograr un crecimiento sostenible”, unas palabras que nunca tuvo tan amables para el mismísimo José María Aznar.

Muestras públicas de apoyo

Ni siquiera dudó Botín en escenificar en público su cariño. Durante la cumbre celebrada en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y un grupo de 41 empresarios, el banquero recomendó a Zapatero que agotara su mandato y evitara distraerse con la sucesión en el PSOE. Un mensaje que sorprendió a propios y extraños, pues las valoraciones políticas suelen estar fuera de este tipo de citas. El refuerzo que marcó el camino. “El Gobierno es quien tiene que terminar esta tarea. No podemos permitirnos una situación similar a la de Portugal, con el país bloqueado institucionalmente y sin capacidad política para tomar las decisiones que esperan el resto de socios comunitarios”.

La deriva del presidente del Santander no paso inadvertida en Génova, donde no sentó nada bien el apoyo tan explícito a Zapatero. Hasta el punto de que Botín no dudó en llamar a Mariano Rajoy para explicarse. Pero tantas buenas palabras han sido reinterpretadas con el paso del tiempo, sobre todo después de que en junio de 2011 se conociera que la familia del banquero regularizó su situación con Hacienda tras aparecer en el listado de contribuyentes españoles con cuentas sin declarar en el HSBC de Suiza. La normalización de su patrimonio se saldó con el pago de 200 millones de euros y la extensión de un discreto manto de silencio que saltó por los aires.

Guiños cómplices

La batería de guiños mutuos a lo largo de los ocho años de zapaterismo ha dado pie a sospechas de servidumbres cruzadas. En el último tramo de la legislatura, desde que fuera conocida la sentencia del Supremo sobre Sáenz, cualquier decisión del Gobierno, que estuviera relacionada con el sector financiero o con los intereses particulares del banquero, o incluso las del Banco de España, mudo y sin opinión sobre este caso, han sido interpretadas en clave al indulto que había solicitado el Santander para su número dos. La relación causa y efecto podía carecer de fundamento, pero la duda estaba servida y lista para corroborarse en cuestión de tiempo.

Como ha demostrado la actual crisis, los grandes de la banca forman parte del sistema en su sentido más amplio. Tal vez por eso es normal que dos exministros del PP como Abel Matutes e Isabel Tocino estén en el consejo de administración del Santander, donde también se sienta el exsecretario de estado de Economía del primer PSOE, el economista Guillermo de la Dehesa, y del que formó parte hasta su fallecimiento Luis Ángel Rojo, el que fuera severo gobernador del Banco de España, o que el exvicepresidente del Gobierno, el ahora cajero Rodrigo Rato, formara parte del consejo asesor internacional del banco. Zapatero sabe que Botín tiene sitio para todos.

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