comienza el primer grande de la temporada

¿Qué está ocurriendo en el tenis para que ningún jugador parezca estar sano?

Solo Federer parece llegar a tope al primer grande de la temporada. El calendario, las pistas o el equipamiento se señalan como posibles problemas para la epidemia de lesiones que sufre la ATP

Foto: Nadal practica en las pistas del Abierto de Australia. (Reuters)
Nadal practica en las pistas del Abierto de Australia. (Reuters)

"El cuerpo humano no está diseñado para jugar al tenis". Jez Green es fisioterapeuta y sabe de lo que habla, pues él es responsable en buena parte de haber moldeado el físico de Andy Murray, uno de los tenistas más rocosos del circuito cuando está bien. Ahora forma parte del equipo de Alexander Zverev, en buena lógica el próximo gran tenista. Y lo tiene claro, este deporte es muy bonito, a consagrado su vida a él, pero es difícil ser un jugador de élite y llegar a la hora de dormir sin dolores en algún lugar del cuerpo. "El cuerpo está hecho para correr muy rápido en línea recta, no para correr lateralmente durante tres horas, apoyando fuerte en un lado y en otro y cambiando de ritmo. Los ligamentos se dañan gravemente. Lo mismo es cierto para los hombros y las muñecas, que tienen que amortiguar servicios a más de 200 kilómetros a la hora con efecto".

"Hay demasiadas lesiones en el circuito", reflexionaba Nadal justo antes del Abierto de Australia que empieza este lunes. No hay más que contar para ver que tiene razón. Él mismo llegará, por primera vez en toda su carrera, sin ningún partido oficial en la temporada antes del primer grande. Murray, operado de la cadera, tampoco estará. Djokovic no fue a un torneo de exhibición por los problemas en el hombro que le han tenido fuera de las pistas durante seis meses. Raonic tiene problemas en la muñeca, una dolencia que comparte con Tsonga. Wawrinka no ha jugado desde que se operó la pasada temporada de la rodilla. Sock se retiró de un partido de la Copa Hopman por un problema en la cadera. Kyrgios tiene un problema en la rodilla, aunque más o menos va jugando. No como Nishikori, que se perderá su segundo grande consecutivo.

Federer sigue bien, aunque para ello haya tenido que reducir su carga de trabajo a casi la mitad. Australia es el primer torneo de la temporada y la nota más llamativa es lo cascados que han llegado los jugadores después de la pretemporada. Ya la pasada temporada fue especialmente difícil en ese aspecto, solo hay que ver el cuadro del US Open que ganó Nadal para saber que este deporte se ha convertido más en un juego de supervivencia que en uno de calidad.

Agassi y Djokovic. (EFE)
Agassi y Djokovic. (EFE)

Los cordajes y las pistas

"Los mejores jugadores ahora son demasiado buenos para el equipamiento y la fuerza que pueden usar. Hace unos años, antes sin duda de que los nuevos cordajes sintéticos se impusieran, los mejores jugadores no podían aguantar intercambios de 20 o 30 golpes con esa fuerza", explicaba Green recientemente en la revista Tennis. Ivan Lendl también, uno de los primeros que cuido el físico al extremo, está de acuerdo con el problema del equipamiento: "Estos cordajes te permiten intercambios que terminan matándote el cuerpo", explica.

El primer enemigo está descubierto, con las raquetas actuales los jugadores no pueden reducir los puntos a un par de golpes, y cada vez que le dan a la bola le están poniendo presión a su cuerpo. Está muy lejos de ser el único, ni siquiera parece el primero en la lista. Hay otro verdugo al que todos apuntan, el calendario.

Es cierto, los tenistas se pasan once meses jugando y solo tienen unos días reales de vacaciones en diciembre. Y ni siquiera lo son del todo, porque en su caso no hay unas semanas de adecuación al circuito con eventos menos importantes, tienen que empezar enero a tope de forma porque el Abierto de Australia se echa encima. Michael Davison, director general del grupo Isokinetic, especializado en rehabilitaciones, lo explicaba hace semanas en el Telegraph: "El tema es que hay poco descanso y pronto se llega a un entrenamiento muy intenso de trabajo, con una carga muy fuerte que aumenta el riesgo".

Este problema de calendario se agudiza aún más si se tiene en cuenta el formato del deporte y la manera de jugarse los torneos. "No hay tiempo suficiente para curar lesiones, la intensidad de los partidos es altísima y en los torneos no hay siquiera un día de descanso entre partidos, los jugadores tienen que ser superhombres para mantenerse en forma", explicaba el cirujano Richard Berger, que operó en su momento a Juan Martín del Potro de la muñeca.

Poco tiempo de rehabilitación

El conflicto, además, viene en la recuperación. Porque el calendario es rapidísimo y cada día que pierdes el ránking te va empujando hacia el abismo, una situación que solo hace complicar la vida a cualquier tenista. "Están más en forma que nunca, pero cuando se lesionan puede ser muy difícil volver a su mejor versión por las fuerzas que su cuerpos tienen que resistir", explica Berger. "Se les pide tanto que sus articulaciones son más vulnerables por el poco tiempo de recuperación".

"Jugar en tres superficies diferentes tampoco ayuda", añade Davison. Y ahí, más conflictos, porque si bien está claro que los cambios de unas pistas a otras, y los ajustes necesarios en el juego, son más bien un lastre, tampoco queda claro cuál de ellas es la menos lesiva para el cuerpo. Nadal siempre ha defendido que ninguna como la tierra, donde los movimientos son suaves y deslizan, hay menos cambios bruscos de ritmo. Otros recuerdan que cuanto más dura sea la pista más cortos son los puntos y más cortos los partidos, con la reducción de tiempo de juego que eso supone.

"Yo no soy el que debo decirlo, pero alguien tendría que mirar qué está pasando. Repito, no soy yo el que toma las decisiones, pero cuando esto ocurre con tanta frecuencia es que algo no se está haciendo bien. No digo lo que hay que hacer, yo estoy solo para jugar al tenis, pero deberían analizarlo", explicaba estos días Nadal. Su insistencia en que no es él quien debe resolver esto tiene que ver con algunas cuitas del pasado. Su manera de ver el tenis es bastante diferente a las de los rectores del tenis actual, también a la que tienen muchos de sus compañeros.

Federer, a su ritmo

De hecho, él salió de la vicepresidencia del comité de jugadores por sus opiniones distintas a la mayoría sobre el futuro del deporte. La ATP cree que tiene que ser más rápido y que los puntos demasiado largos, que desembocan en partidos demasiado largos, están matando el deporte. Nadal, excelso jugador de tierra, considera todo lo contrario y propone cosas como poner la red más alta, algo que sin duda beneficiaría su estilo por encima del de, por ejemplo, los grandes sacadores. En Melbourne aspira a ser el primer jugador desde Laver en repetir título en los cuatro grandes.

En todo este embrollo emerge Federer, que cuando le preguntan por su favoritismo solo acierta a responder que con sus 36 años ya no debería ser favorito en ningún torneo. El caso es que lo es, aunque solo sea porque de los grandes es el único que parece realmente sano a estas alturas del año. "Estoy bien y he tenido una pretemporada buenísima, el cuerpo perfecto, creo que no podría estar mejor ni más feliz", decía esta semana la leyenda.

Él también ha sufrido lesiones, su año 2016 fue especialmente difícil en ese sentido, y ha cambiado radicalmente su manera de entender el calendario. El pasado año se saltó entera la gira de tierra, que no es lo suyo. Más descanso, mejores resultados. También hay que añadir un factor más por el que las lesiones le han azotado menos, que no es otro que ser Federer, el jugador menos esforzado del mundo. Su técnica es tremenda, él no depende de las piernas tanto, físicamente siempre fue correcto pero su gracia nunca fue esa.

Es más, una leyenda como John McEnroe le señala a él como el problema último de todo lo que ocurre en el circuito: "El origen de muchas lesiones es creerte Federer, y Federer solo hay uno".

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