EL CSD LE ENTREGÓ "LO MÁXIMO QUE TENEMOS"

"Gracias por tu lucha, Carlos Matallanas"

Miguel Cardenal presidió el íntimo acto por el cual se entregó la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo a nuestro compañero Carlos Matallanas por su labor como "deportista y periodista"

“Yo, como en la Grecia Clásica, estoy convencido de que el deporte es educación, y el deporte es cultura. Y, como tal, debe ser cuidado y fomentado por aquella sociedad que aspire a mejorar y a ser más justa y feliz”. Este es un pequeño fragmento del discurso que Carlos Matallanas, con la voz de su pareja, Marta, preparó para recibir de manos de Miguel Cardenal la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo “por su contribución al mundo del Deporte como deportista y periodista, y en reconocimiento a su empeño por dar visibilidad a las personas que padecen la ELA. Pero este no es un distintivo de nuestra parte, es de la sociedad, de España”, indicó el presidente del CSD. El acto -emotivo, discreto, intenso y breve- tuvo lugar en El Confidencial rodeado de familiares, compañeros y algún amigo, como Fernando Torres.

Sentado en un taburete, nuevamente, Carlos volvió a recordar cómo entendía el deporte y la vida. Con unas pequeñas pinceladas plasmó una filosofía que desde septiembre de 2007 ha difundido y enseñado en este medio de comunicación. Detrás de Carlos, mientras los asistentes escuchaban sus palabras a través de la boca de Marta, se podían leer palabras como 'valores' o 'principios', que casualmente adornan una de las paredes de la sala donde tuvo lugar el acto. A continuación, Nacho Cardero, director del periódico, utilizó también esas palabras para describir una de las diferentes virtudes que caracterizan a Carlos: “Sus valores”. Y ha sido esa inmutabilidad de “sus valores” la que ha conllevado un reconocimiento a su labor con “lo máximo que te podemos dar, esta medalla”, indicó Cardenal.

Futbolista, periodista, entrenad… ELA

Primero, de tales sólidos principios se pudo disfrutar en un campo de fútbol con su “condición de modesto deportista”, como Carlos siempre apunta. Más tarde, sus “valores” también quedaron reflejados a través de cada uno de sus artículos en El Confidencial, en los que respetó tanto al deporte como al ejercicio periodístico. En un oficio tan singular como el de plumilla deportivo, los “valores” de Carlos le mantuvieron junto al teclado sin realizar ningún tipo de especulación o juicio, al menos hasta que no tuvo un rincón para ello: una tribuna de opinión, donde podía ilustrar más abiertamente su visión sobre el fútbol… una visión de la que íbamos a poder gozar todos gracias a que en este 2016, Carlos Matallanas debía terminar el último nivel del curso de entrenador nacional de fútbol. Pero la ELA -“la clave de que hoy esté aquí recibiendo esta medalla”- se cruzó en su camino hace dos años para destrozar ese sueño (con la ELA, completó el nivel 1, además de jugar una temporada con la Roteña -los primeros síntomas los tuvo antes, vistiendo la camiseta del Racing Portuense-). Así que comenzó otro partido, apoyado en los mismos “valores”: dar la máxima difusión posible a la ELA y explicar que le puede tocar a cualquiera de nosotros si la investigación no obtiene el apoyo necesario para erradicarla.

Carlos Matallanas y Marta, este jueves en El Confidencial. (Foto: Pablo López Learte)
Carlos Matallanas y Marta, este jueves en El Confidencial. (Foto: Pablo López Learte)

Así que comenzó un blog ('Mi batalla contra la ELA') llamando la atención y contextualizando que la ELA mata a más personas al año en España que los accidentes de tráfico. “Si te digo la verdad, Carlos, hace dos años no sabía ni qué era ese acrónimo: ELA. Pero con la campaña del cubo helado y gracias a ti, todos sabemos mejor lo que es”. Miguel Cardenal dio las gracias este jueves por la tarde a Carlos en nombre de España y Nacho Cardero hizo lo propio por su contribución al crecimiento de El Confidencial.

Carlos devolvió tales agradecimientos prometiendo continuar su trabajo: “En la formación y los retos del deporte se encuentran muchas lecciones básicas para pasar por la vida aprovechándola más y mejor. Ocurra el contratiempo que ocurra. (…) No quiero dejar pasar la ocasión para recordar la disciplina en la que compito desde que colgué las botas. Se llama ELA (…) Y se compone de una serie de pruebas a cada cual más difícil y que tienen un mal final, en el que nadie ha conseguido vencer. (…) Superar ese reto sí que tendrá mérito. Seguiremos peleando”.

Si desea colaborar en la lucha contra la ELA puede hacerlo en la web del Proyecto MinE, una iniciativa para apoyar la investigación que parte de los propios enfermos. 
 

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