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¿Cómo soporta un piloto acrobático los G negativos? "Que venga lo que Dios quiera..."
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CHARLA CON CÁSTOR FANTOBA, CAMPEÓN DE EUROPA

¿Cómo soporta un piloto acrobático los G negativos? "Que venga lo que Dios quiera..."

Horrorizó a sus padres aunque consiguió el apoyo de su pareja. El actual campeón de Europa explica cómo aguanta los "desagradables" G negativos, y más anécdotas de su vida en el cielo

Nikolai Nikituk, con una chaqueta de chándal del equipo ruso, coge el walkie y comienza a dar instrucciones. Su pupilo, quien se encuentra en el cielo a unos centenares de metros en línea recta haciendo acrobacias con un avión, atiende a sus indicaciones. Los ojos del piloto, Cástor Fantoba, son los de Nikolai. “Sabe exactamente qué velocidad y qué posición tengo. Te clava las alturas, posiciones y velocidades. Tantos años como piloto y tanto como entrenador le hace controlar todo. No puedes ir de listo con él y rebatirle. Si existiera un sistema telemétrico no creo que lo mejorara… se llamaría Nikolai”. El navarro, en una charla con El Confidencial, cuenta cómo es la vida de un piloto acrobático que este próximo mes de agosto aspira a ser campeón del mundo.

¿Cómo alguien termina dando piruetas por el aire? “Comenzó básicamente con un buen amigo de la universidad que un día decidió recibir un curso de ‘Recuperación de maniobras anormales y seguridad en vuelo’, y lo pasó tan mal -y yo me reí tanto de él- que me dijo… “¿Ah, sí? Te invito a que lo hagas tú. A ver qué pasa”. Y mira por dónde, al final me quedé con ello. Y todo esto antes de tener dónde caerme muerto, antes de ser piloto de vuelo comercial. Y todos mis esfuerzos laborales, desde entonces, fueron para conseguir algo que me permitieran hacer acrobacias. Empezamos la casa por el tejado”, explica este Ingeniero Técnico Aeronáutico, actual campeón de Europa.

“¡Qué estás haciendo!”

Y, en aquel momento, su familia tirando cohetes… “Mis padres estaban horrorizados, “¡qué estás haciendo!”, me decían. Pero mi mujer, por aquel entonces novia, encantada y ayudándome absolutamente en todo. Ya éramos dos los que perseguíamos un mismo objetivo”.

Los meses previos a una competición, Cástor suele entrenar una semana al mes para ir incrementando la preparación hasta que el mes del evento la concentración es total. La cabeza debe estar libre para realizar correctamente los tres programas: uno que impone la federación a todos los pilotos, otro que propone el piloto y otro que la organización entrega a los pilotos… 24 horas antes de tener que realizarlo sin posibilidad de practicarlo en el aire. “En un avión acrobático ya no suelto tanta adrenalina porque esto lo considero trabajo. Estoy más tranquilo cuando estoy volando acrobacias que con pasajeros. Cuando estoy con pasajeros tienes 300 vidas en tus manos, debes cuidarlos como si fueran tu familia y la responsabilidad es muy grande. Aquí, en acrobacias, si cometes un error lo pagas tú. El estrés es superior en un vuelo de líneas. Debes estar pendiente de más cosas, recibes más indicaciones, de seguridad, legales… es mucho más complejo. En acrobacia es mucha sensibilidad”. Y es que Fantoba es comandante de aerolínea en Italia.

“Es una perogrullada, una estupidez… pero es la libertad”

Lleva más de tres lustros dando piruetas por el cielo, “viviendo del aire”, y confiesa que “nunca” se ha dado un susto, más allá de que “tosa un motor, o algo suene mal por culpa de un cable pelado. Pero no como para decir hasta aquí hemos llegado”. Sin ese impedimento, es normal que saboree como pocas personas las alturas. ¿Qué es lo que más te gusta del cielo? “Es una perogrullada, una estupidez… pero es la libertad. En el cielo estás tú solo con la máquina y no hay límite. Puedes hacer lo que se te ocurra. Y creo que es la única actividad que domino, si no al 100%... casi. Es muy gratificante dominar a una máquina hasta ese extremo”.

Además del campeonato europeo, ha sido cinco veces campeón de España y reconocido en 2014 oficialmente como Deportista de Alto Nivel (DAN) por el CSD. Para llegar tan alto, Cástor desvela el secreto: “Esto es muy matemático. El talento innato, en esta disciplina, lo acabas supliendo con trabajo, constancia, seriedad y el ser profesional, metódico. No es fácil, cuando ves a los chicos de categorías iniciales se les hace un mundo calcar programas muy simples…”.

Los problemas deben ser del entrenador, no del piloto

Sabiendo que una tremenda porción del éxito está en el cerebro -no sólo en el tacto con pedales y palanca-, nos dirigimos para hablar con Nikolai sobre cómo es la cabeza de un piloto. El veterano moscovita, con más de 60 años –“desde los 17”- montando en avión, es uno de los culpables del éxito de Fantoba. “Para ser un piloto acrobático debes tener muy buena cabeza, muy buenas condiciones físicas. Todos los pilotos siempre tienen algún problema fuera de la pista, pero eso debe ser un problema del entrenador, no del piloto. El piloto debe escuchar qué dice el entrenador. Hacerle caso en lo que hacer, si continuar o parar. Muchos deportistas, como el caso de los pilotos, siempre poseen mucha energía y quieren un poco más, un poco más… y hay que pararles y conducirles”.

La psicología de Nikolai es importante para Cástor, y éste lo sabe. “Antes de que te cojas un mosqueo cósmico y le des una patada al avión te dice que “ya es suficiente”, porque te ve que estás algo cansado, o que hoy no es el día… Usa la psicología para llevarte por otros caminos, contándote historias de cuando estaba en el equipo ruso para llevarte por donde él quiere, deportivamente. Está muy bien porque algunas veces te parece que tienes todo bajo control y realmente estás yendo hacia un muro, y él sí ve por dónde estás yendo. Te ve la evolución diaria… y te manda a tomar una cervecita si ve que estás reventado. La labor terapéutica de la cerveza o del vino de Rioja también lo usa, evidentemente fuera de los entrenamientos”. Que conste en acta.

El Vuelo Acrobático requiere una buena preparación física, tesón y una técnica excelente. Aquí un fallo no sólo puede deparar una derrota, se puede pagar muy caro. Además, hay intrínseco un sufrimiento doloroso procedente de la desgarradora ‘fuerza G’. “Un programa de la máxima categoría volado a una maestría, no vas a pasar el avión de más menos 8G. Por tirar puedes llegar a los 12G sin problema, pero es como si en Fórmula 1 vas derrapando en todas las curvas. No vas a llegar a ningún lado, no aporta más. Cuanto más tiras, peor vuelas. Lo que es complicado es pasar de altas G positivas a altas G negativas, y viceversa. Esto sí que duele porque –entre un empujón y un tirón- te estás metiendo 14 o 16G”. ¿Y cómo se soporta? “Los positivos apretando piernas y vientre. En los negativos no puedes hacer nada… que venga lo que Dios quiera. Sobre todo al principio de temporada, como ahora, son muy desagradables… aguantando, sin más”.

Con el apoyo de empresas como Repsol o Angry Fish, Fantoba duda de si una mayor profesionalización haría soportable la presión que ya de por sí existe en este deporte, “los 10 días de una competición son 10 días de auténtico estrés”. Un romanticismo que le aporta más tranquilidad en el momento clave: a la hora de realizar maniobras delante de un jurado. Porque lo complejo no es sólo llegar a lo más alto, es mantenerse y, como dice un compañero suyo de vuelo: “La maniobra más fácil puede ser la más difícil del mundo si la haces mal; y la maniobra más difícil puede convertirse en la cosa más fácil si la haces bien”.

Nikolai Nikituk, con una chaqueta de chándal del equipo ruso, coge el walkie y comienza a dar instrucciones. Su pupilo, quien se encuentra en el cielo a unos centenares de metros en línea recta haciendo acrobacias con un avión, atiende a sus indicaciones. Los ojos del piloto, Cástor Fantoba, son los de Nikolai. “Sabe exactamente qué velocidad y qué posición tengo. Te clava las alturas, posiciones y velocidades. Tantos años como piloto y tanto como entrenador le hace controlar todo. No puedes ir de listo con él y rebatirle. Si existiera un sistema telemétrico no creo que lo mejorara… se llamaría Nikolai”. El navarro, en una charla con El Confidencial, cuenta cómo es la vida de un piloto acrobático que este próximo mes de agosto aspira a ser campeón del mundo.

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