NUEVO TRIPLETE DE TÍTULOS DE LA HISTORIA

El prematuro triunfo de Márquez, cúspide del dominio español en motociclismo

El deporte español sigue viviendo un momento dulce y el motociclismo es un fiel reflejo de ello. En 2013, el acento que domina los circuitos volvió a ser español

Foto: Los campeones del mundo Marc Márquez, Pol Espargaró y Maverick Viñales (Efe).
Los campeones del mundo Marc Márquez, Pol Espargaró y Maverick Viñales (Efe).

El deporte español sigue viviendo un momento dulce y el motociclismo es un fiel reflejo de ello. A la espera de lo que suceda a lo largo de la próxima temporada con los cambios en el reglamento y las modificaciones que ha sufrido el calendario, el año que nos deja ha confirmado que sobre dos ruedas, el acento que domina los circuitos es el español. La irrupción de Márquez en la máxima categoría es la imagen que más se utiliza por lo impactante e histórico que ha sido el recorrido del de Cervera hasta alzar el título, pero no hay que olvidar que en Moto2 y Moto3 también son los pilotos nacionales los que marcan el ritmo. No en vano, a excepción de tres citas en la categoría intermedia, siempre hubo un español que subió a alguno de los tres escalones del podio.

Ocho meses y 18 citas a lo largo y ancho del planeta. La caravana mundialista volvió a recorrer cuatro de los cinco continentes dejando un rastro de bocas abiertas y adrenalina en el que Marc Márquez mucho tuvo que ver. El campeón de MotoGP dio el gran salto haciendo historia: ha batido todos los récords de precocidad, es el piloto más joven que ha levantado el título de la máxima categoría e, incluso, ha sido el que más veces se ha ido al suelo. El de Honda ha mojado la oreja a veteranos como Rossi, Lorenzo y Pedrosa con los que ha protagonizado encarnizados duelos y a los que ha dado de su propia medicina: para la historia queda el adelantamiento a Valentino en el ‘Sacacorchos’ de Laguna Seca. No se equivocaban los que veían a Márquez como sucesor del italiano.

Salpicado por la polémica y las críticas a su pilotaje, Marc fue tercero en su debut y logró su primera victoria en Texas. Su constante pelea con el defensor del título, Jorge Lorenzo, ha dejado batallas, adelantamientos y roces para el recuerdo: en Silverstone, el de Yamaha se llevó la victoria por una diferencia de 81 milésimas mientras que en Jerez fue el de Honda el que acabó por delante, en segunda posición, después de tocar con su moto a Lorenzo. Pedrosa, por su parte, ha visto cómo el ‘enemigo’ se colaba en casa sin poder frenar su avance. Un total de 16 podios con dos únicos fallos: Mugello y Australia, donde un error pudo costarle el título. Su eterna sonrisa, su imagen de buen chico y su arraigada humildad han conquistado a propios y ajenos y ha confirmado un dato que no es ninguna novedad: en la máxima categoría, siembre hubo, como mínimo, un español en alguno de los tres escalones del podio.

Tres ausencias en Moto2

Sin Márquez y con el cartel de favorito, Pol Espargaró afrontaba una temporada en la que el dominio español no fue tan insultante como en las otras dos categorías: en Le Mans, Brno y Silverstone la bandera española no lució en el podio. No fue inconveniente para que el menor de los Espargaró resolviese el título en Motegi, una carrera antes del final del Mundial. Igual que le sucedió al que fuera su rival, la cita de Australia marcó un antes y un después. Hasta entonces, su trayectoria era una de cal y otra de arena.

Pol comenzó ganando Qatar frente a Redding anticipando que el título sería cosa de dos. Las victorias en Cataluña y Holanda equilibraron los puntos perdidos tras las caídas de Austin y Le Mans, pero no el octavo puesto de Gran Bretaña. La remontada comenzó con el triunfo de Misano hasta que en Phillip Island se produjo el punto de inflexión: Redding se fue al suelo entrenando sufriendo una fractura en la muñeca izquierda. Pol Espargaró no desaprovechó la ausencia del inglés: recuperó el liderato y sentó las bases de un título que le sirve como carta de presentación en su salto a MotoGP.

Las caídas, otro punto en común

Olvidadas las polémicas y los tropiezos vividos en la recta final de la temporada 2012, Viñales volvió a presentar su lógica candidatura al título después de haberse presentado como el mejor debutante de la menor de las tres categorías. En el caso de Maverick, ser campeón no ha sido un camino de rosas ya que 2013 comenzó con una seria caída en los test de Jerez. ¿La consecuencia? Perdió la falange de un dedo y su preparación fue la justa. Viñales capeó el temporal y se subió al podio en las primeras diez citas del calendario rozando un nuevo récord interrumpido por Álex Márquez en Inglateerra. Con un quinto puesto como peor resultado, su talento, competitividad y regularidad bastaron para que junto a Salom y Rins coparan la mayoría de los podios. Y es que, una vez más, en Moto3 siempre hubo un español entre los tres primeros.

Maverick Viñales vivió una situación parecida a la de Pol Espargaró aprovechando las caídas de sus rivales. No fue en Australia sino en el circuito de Motegi donde Salom y Rins acababan sin puntos tras caerse. Igual que en MotoGP, el título se decidió en Valencia, donde Maverick alcanzó su punto más álgido y despidió de Moto3 antes de dar el siguiente paso hacia Moto2 compartiendo en equipo con Luis Salom.

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