Rusia no compite pero Putin está ahí: la 'farsa' del ROC y de la prohibición en los Juegos
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por una sanción impuesta en 2019

Rusia no compite pero Putin está ahí: la 'farsa' del ROC y de la prohibición en los Juegos

Ha generado cierta confusión entre los espectadores de los Juegos Olímpicos, y tampoco parece tener mucho más efecto que la ausencia de la bandera y el himno oficiales del país

placeholder Foto: Varios bustos de Putin con los colores de la bandera rusa en una exposición en el museo UMAM de Moscú. (Reuters)
Varios bustos de Putin con los colores de la bandera rusa en una exposición en el museo UMAM de Moscú. (Reuters)

"Si la bandera está prohibida, nosotros seremos la bandera". La capitana rusa de rugby, Alena Tiron, tiene claro que el hecho de no poder enarbolarse en el emblema oficial de su país no es ningún impedimento en estos Juegos Olímpicos. "Sabemos para qué país competimos", dijo a la agencia rusa de noticias RIA Novosti. En realidad, todo el mundo lo sabe. Aunque ha habido cierta confusión entre los espectadores de Tokio 2020 al no ver el nombre de Rusia por ningún lugar y a los atletas rusos bajo una ficticia bandera neutral, y pese a la sanción impuesta al deporte ruso en competiciones internacionales por el escándalo de dopaje que tuvo lugar en 2019, todo el mundo sabe que Rusia sí compite en los Juegos de Tokio. Vladímir Putin también lo sabe.

Aunque la prohibición no fue absoluta, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) aprobó en 2019 una sanción contra Rusia, que le impedía utilizar el nombre oficial, la bandera o el himno del país en competiciones deportivas internacionales, pero no dejaba fuera a sus deportistas. Más de 300 atletas rusos han viajado a la capital de Japón para competir en diferentes disciplinas y, como ha venido ocurriendo bajo la bandera oficial rusa, mantienen una buena posición en el 'ranking'. Casi una semana después de arrancar los Juegos Olímpicos, el equipo ROC se encuentra en tercera posición, con un total de 25 medallas; en los seis últimos Juegos Olímpicos ha rondado entre la segunda y la cuarta posición, con entre 56 y 90 medallas en cada edición, datos nada desdeñables si bien muy alejados de las 110 que consiguió bajo la bandera del Equipo Unificado tras la desintegración de la Unión Soviética en los Juegos de Barcelona 92, las 132 preseas soviéticas de Seúl o las casi 200 medallas que consiguió cuando las Olimpiadas se celebraron en suelo ruso, en Moscú en 1980.

En 2021, Rusia no compite, ni siquiera lo hace el Comité Olímpico Ruso, lo hace el ROC: según las pautas aprobadas para la participación de los atletas rusos en Tokio solo se puede usar el acrónimo, nunca la nomenclatura completa. Ni banderas, ni nombres ni himnos. Lo del himno se solucionó tirando de Tchaikovsky —ni una canción mínimamente relacionada con el país podía sonar—, aunque se escucha continuamente las palabras 'ruso', 'rusa', 'rusos' y 'rusas' por los altavoces de los escenarios deportivos al mencionar a los atletas. A pesar de esto, al COI no le hizo demasiada gracia que el equipo de natación artística pidiera permiso para que sonara 'With Russia from Love' en sus rutinas. El comité aceptó que sonara la canción, aunque obligó a cortar la palabra 'Rusia', tal y como publicó 'The New York Times'.

La bandera no está permitida, pero los colores de la bandera son los que pintan los uniformes de todos los atletas de nacionalidad rusa, e incluso al equipo de natación artística se le ha prohibido usar un traje con dibujos de osos, un animal simbólico del país, vinculado no solo a la Rusia actual, sino también a la URSS y a la Rusia zarista. Así que hubo que elaborar en tiempo récord otros diseños de vestuario para los deportistas. "Es una decisión un poco extraña", aseguraba a RIA Novosti Olga Brusnikina, primera vicepresidenta de la Federación rusa de Natación Sincronizada, quien recuerda que "los osos no solo viven en Rusia". Incluso en esta prohibición el Kremlin saca pecho. "Mirémoslo desde esta perspectiva: el COI por fin ha reconocido oficialmente al oso como un símbolo ruso", señaló en rueda de prensa el portavoz de Putin, Dmitry Peskov.

Rusia no puede estar. Pero está. Putin ha ido celebrando cada uno de los muchos logros de los atletas rusos en Tokio, de manera absolutamente oficial. Hace apenas unos días se dirigió al nadador Yevgeny Rylov por haber ganado medalla de oro en 100 metros espalda, celebrando su "fuerte voluntad, su determinación, su espíritu ganador y su profesionalidad suprema" en un comunicado publicado en la página web oficial del Kremlin. "Su triunfo no es solo su éxito personal, sino también la considerable contribución que hace al prestigio del deporte ruso de la natación". Es como si no hubiera pasado nada.

placeholder Vasilisa Stepanova y Elena Oryabinskaya celebran sus medallas de plata. (Reuters)
Vasilisa Stepanova y Elena Oryabinskaya celebran sus medallas de plata. (Reuters)

En la víspera, el presidente ruso aplaudía la victoria del equipo de gimnastas rusos que consiguieron medalla de oro en el masculino por equipos de deportiva, un hito que no se había conseguido en 25 años. "Y me gustaría señalar que los amantes de la gimnasia rusa han esperado un cuarto de siglo para obtener una victoria en esta disciplina, lo que hace que su éxito sea más sorprendente, significativo y apropiado", firmaba Putin en otro mensaje, lanzado también desde el mismo Kremlin. Lo cierto es que lo único que ha provocado esta sanción es que en lugar del himno nacional suene un concierto de Tchaikovsky, pero Rusia sigue siendo Rusia aunque no se lo permitan. "La verdad es que no parece que estemos prohibidos", aseguraba un periodista ruso al diario 'The New York Times'.

Las sanciones, tomadas a broma

La prohibición impuesta por los casos de dopaje no ha servido de mucho contra Rusia, aunque es una oportunidad que Putin ha aprovechado para avivar el orgullo nacionalista. Desde los medios estatales han estado denunciando esta sanción desde un punto de vista victimista, culpando en gran medida a los medios de comunicación. La profesora y experta en propaganda rusa para la Universidad de Maryland, Sarah Oates, explicaba recientemente este fenómeno a Yahoo Sports, recordando que "Rusia es experta en el uso de la propaganda". "Esta postura encaja perfectamente con la constante narrativa de los rusos del 'nosotros contra Occidente" y, continúa, aseguran que los atletas han sido tratados de manera injusta, una prueba más de cómo se maltrata a Rusia en general.

"Rusia es su equipo, y todo el mundo tiende a apoyar a su equipo incluso ante los escándalos. Esto podría funcionar en beneficio del Kremlin para provocar ira hacia la comunidad internacional y reforzar el nacionalismo ruso", indica Oates. Dicho esto, no obstante, la profesora asegura que los rusos son una audiencia "bastante sofisticada": "Es bastante probable que sean algo cínicos con su propio Gobierno". Mientras, desde el Gobierno, se lo toman a broma. Hace apenas unos días, la portavoz y responsable de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zakharova, publicaba en su perfil personal de Instagram un 'sketch' en el que se la veía a ella golpeando a un muñeco con el cartel de 'Press' colgado, antes de responder a una serie de preguntas en una rueda de prensa.

En el vídeo, una periodista le pregunta a la portavoz acerca del 'estado neutral' en el que compite Rusia en Tokio, a lo que responde: "El estado no importa. Lo más importante es el orgullo de nuestros deportistas y el mundo lo sabe". Su reacción, según la traducción del vídeo elaborada por 'Moscow Times', es similar cuando se le pregunta sobre la sustitución del himno nacional por el concierto de Tchaikovski: "Queremos a nuestros rivales en el pedestal, así que dejémosles escuchar música clásica". El 'spot' finaliza tras casi minuto y medio con la propia Zakharova dirigiéndose a sus deportistas, aun bajo otra nomenclatura, en los Juegos de Tokio: "Os queremos, creemos en vosotros y os deseamos la victoria. Y me gustaría citar a nuestros amigos extranjeros y decir todos juntos: 'We will rock you'. Desde Rusia, con amor".

Zakharova interviene en todo momento, como es obvio, en ruso, salvo para pronunciar esa frase, lema de uno de los grandes temas de Queen, cuya traducción podría ser 'vamos a aplastaros'. Y aquí llega el juego de palabras: la etiqueta no usa la palabra 'rock' como tal, sino el acrónimo del equipo ruso en Tokio, #WeWillROCYou. Rusia no compite en Tokio, pero al Gobierno ruso eso no le importa, porque sabe que sí lo hace.

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