Dustin Johnson gana la 116ª edición del US Open

Sergio vuelve a caer, pero esta vez hay una diferencia…

Además de sus detractores, están (estamos) los que asisten (asistimos) estupefactos al espectáculo de verle levantarse una y otra vez, por más veces que caiga en los majors

Foto: Scott Piercy saluda a Sergio García.
Scott Piercy saluda a Sergio García.

En el green de hoyo 14 Sergio García (PAR) veía la puerta del US Open abierta. Él se había ganado esa oortunidad a pulso con un parcial de tres menos en el día. Tenía una opción de birdie de unos ocho metros, cuesta abajo, pero acababa de embocar uno de casi cinco metros en el 13 y estaba encendido.

“Era un putt rapidísimo y se me ha ido la cabeza. Venía en un momento muy bueno y he pegado a la bola demasiado fuerte”, reconoció el español. A partir de ahí ya nada fue bien. En el 15 falló el drive y, de un modo cruelmente absurdo, se encontraba la bola empotrada en la arena. Tuvo que dropar en el mismo bunker y todavía sacó un bogey buenísimo de semejante desastre.

En el 16, con un resultado de -1, sintió que este Grande también se le iba y trataba de cazar el trapo a la desesperada, pero el hoyo estaba imposible (hoy medía 240 yardas y soplaba viento cruzado y en contra; en toda la jornada tan solo vio un birdie) y el riesgo lo pagó con un bogey más, el tercero consecutivo. Tampoco embocaba el putt de birdie del 17 desde unos cuatro metros, ni uno mucho más largo en el 18, aunque estuvo a punto de hacerlo.

Dustin Johnson.
Dustin Johnson.

Este es el relato de la desgracia y de los errores. Antes, por los trece primeros hoyos de Oakmont, Sergio García había rozado por momentos el recital (bola al agujero desde la arena en el 8, por ejemplo) y, sobre todo, volvía a gustarse, a vibrar y hacer vibrar, incluso sin su versión súper de juego. Sergio realimenta con este resultado el caldo de cultivo de sus detractores, de eso no cabe duda. Al fin y al cabo lo que ha ocurrido es que no ha podido ganar un grande cuando se ha visto con posibilidades de hacerlo. Sin embargo, también están (estamos) los que asisten (asistimos) estupefactos al espectáculo de ver a este hombre levantarse una y otra vez, por más veces que caiga en los majors.

En esta ocasión, además, existe una diferencia manifiesta. Si el lenguaje gestual da pistas, no digamos el lenguaje oral: “¿Si estoy más cerca de ganar un major? Sí, sin ninguna duda. Ya estoy con ganas de ir a Troon y ver cómo está”, ha dicho convencido el jugador español, haciendo referencia a la sede del siguiente major que viene en el calendario, el British Open. Es probablemente la primera vez en más de diez años que Sergio García reacciona de un modo tan decididamente positivo. Es la primera vez en mucho tiempo que Sergio sufre un varapalo de ese tipo y lo que le pide el cuerpo es revancha, cuanto antes mejor.
Gana el us open con tres golpes de ventaja sobre furyk, piercy y lowry y cuatro sobre Sergio.

Sergio vuelve a caer, pero esta vez hay una diferencia…

Tanto va Dustin Johnson a la fuente…

Dustin Johnson ha abierto por fin el melón de los Grandes con una victoria épica en la 116ª edición del US Open. Cualquiera sabe hasta dónde puede llegar ahora la cuenta de este poderoso golfista. Es el quinto jugador en los últimos cien años que consigue ganar este torneo después de haber acabado en segunda posición el año anterior, y hasta parece justo y necesario su triunfo después del sorprendente patinazo que protagonizaba hace doce meses en Chambers Bay.

El de Carolina del Norte, tan proclive hasta hoy a pifias dramáticas, se sacaba de la manga en Oakmont una de las siete tarjetas bajo par que se dieron en la ronda final, aunque no faltaron tampoco situaciones extrañas, anómalas, que por momentos recordaron a aquella del PGA de 2010, cuando tocó con el palo la arena en un ‘bunker camuflado’ y se quedaba fuera del desempate por el título. En el hoyo 5, por ejemplo, la bola se le movía en el green y la USGA terminaba sancionándole con un golpe de penalidad.

Sea como sea ha sido un justo vencedor, ahí arriba desde el jueves, firmando un solo bogey en los primeros 36 hoyos y siempre, en definitiva, rondando u ocupando el liderato. En el 16 embocaba un putt de par desde tres metros, salvando el último gran escollo hacia la victoria. Un traspié en ese momento podía haberlo sumido en un mar de dudas, pero esta vez no falló.

Cierto es que sus principales rivales en la jornada decisiva le concedían algunas facilidades. Shane Lowry, por ejemplo, se desangraba lentamente por los primeros nueve hoyos, dilapidando la ventaja de cuatro golpes con la que partía. Y Lee Westwood salía rápidamente de cualquier ecuación con un parcial de +7 entre los hoyos 2 y 7. Scott Piercy, la gran sorpresa de la semana, se mantenía hasta el final en la pelea viniendo desde más atrás, igual que Sergio García o Branden Grace, pero todos ellos patinaban en el tramo final.

El ataque sostenido de Jim Furyk (mejor tarjeta del día de 66 golpes) no fue suficiente para sorprender a Johnson, mientras que Jason Day moría también en la orilla del 17, un par 4 que da muchos birdies y donde el australiano encallaba con un doble bogey. Dustin Johnson es algo así como un espíritu libre, pero este triunfo lo lleva a una dimensión superior (la que corresponde a los recursos de que dispone, por cierto) y quizá termine por confirmarse como una alternativa seria al Big Three.

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