SÓLO DOS MUJERES ENTRE SUS 300 SOCIOS

Masters de Augusta, golf y lujo en el club más exclusivo del mundo

Arranca el Masters de Augusta, el Grand Slam imposible. El selecto campo del aún más exclusivo club Augusta National señalará a los campeones

Foto: Cuadro del Masters Augusta que comienza este jueves (Reuters).
Cuadro del Masters Augusta que comienza este jueves (Reuters).

Hace 35 años un joven cántabro descubrió para España que existía un deporte capaz de mover masas. Curiosamente también se jugaba sobre el verde, pero nada tenía que ver con el fútbol. Primero lo hizo ganando el Open Británico aunque el gran público se convirtió en seguidor del deporte de los palos, del swing o del birdie el día en el que Severiano Ballesteros hizo suya esa chaqueta verde, las que reciben los ganadores del Masters de Augusta. Un español entre los elegidos para la gloria. José María Olazábal, que hoy empezará a luchar por su tercera chaqueta verde, ha sido el único capaz de seguir del fallecido maestro, el impulsor del golf en España.

Hoy por la tarde arranca el Masters de Augusta, el Grand Slam imposible. El selecto campo del aún más exclusivo club Augusta National señala a los campeones, a los jugadores que son capaces de soportar cuatro días peleando contra los rivales, el campo y esa presión que asoma cuando el verde de la chaqueta y la posibilidad de comer de por vida en la casa club empiezan a aparecer en el horizonte y se atisba un posible triunfo. Si lo dudan pregunten a McIlroy y su enorme 80 en el último recorrido del pasado año cuando apuntaba al título.

Los veloces ‘greenes’ de los primeros días se convierten en deslizantes zonas verdes y los hoyos del Amen Corner se esconden para desesperación de los que ven cercana la posibilidad de ganar. Y es que este campo, que no se toca durante los cinco meses previos a la competición, encierra misterios capaces de enterrar a cualquiera. Por cierto no busquen el Árbol de Eisenhower del hoyo 17. El invierno se lo ha llevado por delante.

 

 

La simbólica chaqueta verde está en juego y lo hace sin la presencia de un lesionado Tiger Woods. Su ausencia no resta brillo al juego que se verá sobre el diabólico campo del Augusta National club, una de las sociedades más exclusivas del mundo. Sin mujeres hasta 2012, momento en el que fueron invitadas la política Condoleezza Rice y la empresaria Darle Moore tras una sugerencia de Barack Obama, una de las últimas incorporaciones ha sido la de Bill Gates.

La poderosa situación económica y social del presidente de Microsoft fueron factores definitivos para que le abrieran las puertas. Nadie puede entrar si el Consejo Administración de los supuestos 300 socios, cifra nunca confirmada y nombres guardados en el más estricto de los secretos aunque hablan de magnates y dueños de todo tipo de negocios, lo propone. Ni el presidente Billy Paire tiene potestad para ello. Las mujeres, al margen de Rice y Moore, sólo pueden jugar si van acompañadas y han sido invitadas por un socio.

Augusta representa la elite de un deporte que en muchos países es señalado y cuestionado precisamente por ese carácter. La venta de entradas y abonos para los cuatro días de competición es otra de las incógnitas. Si para pertenecer a la familia necesitas el sí de los socios, nadie sabe el destino de las entradas, ni la manera de conseguirlas. Se habla de abonos vendidos hasta el 2020, pero cuando se habla de entradas, nadie sabe su procedencia.

200 millones de personas seguirán a través de la televisión todo lo que ocurre en Augusta, 50 de ellos en Estados Unidos. La CBS es dueña de los derechos de televisión, acuerdo que renueva cada año, dentro de la política de exclusividad que el torneo tiene y que no permite que nadie ajeno al club pueda tener influencia alguna en las decisiones. Jamás se ha dicho la cifra de negocio que mueve el Masters, pero se hablan de cantidades que se acercan a los cincuenta millones de dólares anuales. Es una máquina de hacer dinero. En el capítulo de premios hay que decir que el Augusta reparte ocho millones de dólares, 1,3 millones para el ganador. Los jugadores persiguen el dinero, la chaqueta verde, la reputación y las ventajas que recibe todo aquel que conquista el torneo y que van desde comer en la casa club a regresar a jugar de por vida.

Sin Woods en el ‘tee’ de salida, la nómina de favoritos se amplía. Lógico. Roy McIlroy es el favorito en las apuestas. Los últimos ganadores como Adam Scott, primer australiano en ganarlo, Bubba Watson, Charl Schwertzel, Mickelson o Cabrera también figuran entre los elegidos. Lista de la que forma parte Sergio García, que llega con moral y la confianza que le ha dado el tercer puesto de la semana pasada en Houston. El pasado año llegó a pisar el liderato y en esta ocasión piensa en terminar esa maldición que le acompaña en los grandes... desde que inició su carrera.

José María Olazábal, se cumplen 20 años de su primer triunfo en Augusta, Gonzalo Fernández Castaño y Miguel Ángel Jiménez completan la nómina de golfistas españoles en Augusta. Ballesteros (80 y 83) y el citado Olazábal (94 y 99) son los únicos españoles que han sido capaces de colocar su nombre entre los ganadores en un torneo que se disputa desde 1934 y que sólo ha parado durante tres años en toda su historia. La Segunda Guerra Mundial fue el suceso capaz de dejar sin actividad a Augusta y su especial club, el de los 300 elegidos más Bill Gates.

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