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De los polvos de Michael Schumacher vinieron los lodos de Max Verstappen
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De los polvos de Michael Schumacher vinieron los lodos de Max Verstappen

No es casual que Jos Verstappen, el padre de Max, haya sido uno de los pilotos que mas sufriera la filosofía de ‘ganar a cualquier precio’ de Michael Schumacher

Foto: Verstappen y Hamilton en el Gran Premio de Italia
Verstappen y Hamilton en el Gran Premio de Italia

No es casual que Jos Verstappen, padre de Max, haya sido uno de los pilotos que mas sufriera la filosofía de ‘ganar a cualquier precio’ de Michael Schumacher. Y en este caso como en tantos otros, se comprueba como muchos hijos respiran con sus actos a través de la herida de los padres.

Desde que debutara en Fórmula 1, Max Verstappen demostró no solo poseer un inmenso talento, de esos que surgen una vez cada diez años, sino también hacer gala de un carácter indómito que le creó una merecida fama de ‘jovencito malote’. El paso de los años ha atemperado algo sus salidas de tono, pero lo que en absoluto ha calmado es un instinto depredador, que le lleva a menudo a pasarse de la raya en el ataque o defensa de sus posiciones.

Para lo bueno y para lo malo, es sabido que muchas de las características que definen nuestra personalidad vienen marcadas por el ejemplo o la educación de nuestros padres o cuando menos, por lo vivido en general durante la infancia. Sólo tienen que imaginar como serían las cenas en casa de los Verstappen, con el patriarca diciendo que si Michael Schumacher esto o con que si Michael Schumacher lo otro, o aquellas primeras carreras que empezó a ver por televisión el joven Max, para comprobar cuánta huella hay del piloto alemán en el prodigio holandés. Es indudable que ‘Schumi’ marcó a toda una generación de pilotos con su talento y ultraprofesionalismo, pero por desgracia también con mucho de cierta antideportividad.

Antes que Schumacher hubo otros ‘duros’ de la competición como Ayrton Senna, y antes que el brasileño estuvieron otros como Clay Regazzoni. Pero es indudable que el mito alemán convirtió en habitual unos niveles de dureza en pista que anteriormente eran excepcionales por una razón muy simple: El brutal aumento de las medidas de seguridad: se podía salir indemne de situaciones que en el pasado casi con seguridad, hubieran acabado muy mal.

placeholder Ayrton Senna era el mas 'duro' de la Fórmula 1 hasta que llegó Schumacher y elevó aún más el tono
Ayrton Senna era el mas 'duro' de la Fórmula 1 hasta que llegó Schumacher y elevó aún más el tono

Una dureza mal entendida

Y es que precisamente éste ha sido el efecto indeseado de la brutal mejora en la seguridad de coches y circuitos, De no existir los estándares actuales muchas maniobras peligrosas que hoy se toman muy a la ligera podrían tener consecuencias muy graves. La FIA (Federación Internacional de Automovilismo) a través de sus comisarios deportivos ha tenido bastante de culpa a lo largo de los años pues por diversas razones no supieron parar a tiempo los excesos que a la estela de Michael Schumacher empezaron a cometer muchos pilotos bajo el falso mantra de: ‘si no eres duro no eres un ganador’.

Pero esta mentalidad ‘caníbal’ al estilo de Eddy Merckx en el ciclismo no sólo tuvo su reflejo en el comportamiento en pista, sino también en lo que sucedía fuera de ella. Con Schumacher también llegó el método de tener un equipo girando absolutamente alrededor de una persona. En Benetton primero y en Ferrari después, el chasis, la electrónica, los neumáticos, la estrategia y por supuesto la actuación del segundo piloto quedaba supeditada a las necesidades del piloto estrella. Por ahí es donde empezó a formarse la herida en Jos Verstappen, que nunca quiso que se repitiera en su hijo.

¿Recuerdan aquel, ‘si obedezco al equipo, mi padre me corta los huevos'?. Fue una frase que pronunció Max Verstappen cuando se le pidió que cediera el paso a Carlos Sainz en el gran Premio de Singapur de 2015. Pocas frases resumen de forma tan elocuente la mentalidad de soldado con la que Jos educó deportivamente a su hijo Max y la actitud de dar todas patadas en la puerta necesarias para exigir que el mundo gire alrededor de un sólo piloto. Algo así como que ‘Que no te pase a tí hijo, lo que me pasó a mí con Schumacher’. Estos modales suelen acabar con el piloto y su padre de patitas en la calle pero cuando eres rematadamente bueno, como es el caso de Max, no queda otra opción a los jefes de equipo que envainársela.

Y es que allá por 1994, Verstappen padre era uno de los pilotos jóvenes con mayor proyección de futuro, pero su carrera deportiva quedó marcada desde que le sentaron al lado de Michael Schumacher en el equipo Benetton. Independientemente que el talento del alemán pudiera estar por encima del holandés, que la evolución técnica de todo el equipo estuviera focalizada en el muy particular estilo de conducción del heptacampeón mundial, así como todas las estrategias de entrenamientos y carrera, destruyó la moral y reputación de Jos Verstappen. En otros equipos como Stewart, Tyrrell o Arrows demostró ser mucho mejor piloto que el ‘paquete’ que parecía al lado de ‘Schumi’ en Benetton.

placeholder Verstappen padre, ha ejercido una influencia decisiva en la mentalidad de ganar a toda costa de su hijo
Verstappen padre, ha ejercido una influencia decisiva en la mentalidad de ganar a toda costa de su hijo

Todo alrededor del ‘Rey Sol’

En ningún equipo de la Fórmula 1 se produce hoy un paralelismo semejante al de aquellos equipos de Michael Schumacher como ocurre hoy día con Max Verstappen en RedBull. ¿Alguien se ha preguntado cómo es posible que Pierre Gasly esté con frecuencia mas cercano del holandés en tiempos por vuelta pilotando el coche ‘malo’ de Alpha Tauri, que cuando lo hacía con el monoplaza RedBull? Con razón Fernando Alonso decía que el único piloto con el que no compartiría equipo sería precisamente con Max Verstappen, pues junto al enorme respeto que le tiene como piloto reconoce la dificultad que tendría de triunfar en un equipo que está hecho exactamente a la medida del holandés.

Verstappen padre se las tuvo tiesas con los dirigentes de RedBull al renovar el contrato de su hijo. Está hoy claro que más allá de las exigencias económicas, las peticiones giraron alrededor de que su hijo fuera el ‘Rey Sol’ del equipo austríaco. Ningúna escuadra quiere ser tan dependiente de un piloto como lo es en la actualidad RedBull de Max. El ejemplo de Honda en MotoGP con Marc Márquez es la muestra clara del peligro de en un equipo con todos los huevos en una misma cesta. El mismo equipo Mercedes, tan alineado con Lewis Hamilton, no tiene ese nivel de dependencia, y sirva como muestra el fichaje de George Russell en detrimento de Valtteri Bottas, la opción preferida por Lewis.

Toto Wolff ya ha avisado de la posibilidad de resolver el título por parte de Max buscando un accidente como ocurriera con Senna frente a Prost en Suzuka en 1990 ,o cuatro años después con Michael Schumacher con Damon Hill. En ambas ocasiones el título se fue a parar a las vitrinas del piloto infractor, pero en el segundo de los casos con la circunstancia añadida de tener a Jos Verstappen como testigo privilegiado al ser el compañero de Schumacher.

placeholder Schumacher embistió a Damon Hill en la última carrera de 1994,  con lo que el alemán se llevó el título sin recibir sanción
Schumacher embistió a Damon Hill en la última carrera de 1994, con lo que el alemán se llevó el título sin recibir sanción

Ojo con sacar a nadie de la pista

Se equivocaría de todos modos en esta ocasión Verstappen padre si instruyera a su hijo en esa filosofía de ganar ‘por lo civil o por lo criminal’, que decía Luis Aragonés. Olvidaría un detalle muy importante: la importancia del poder político y mediático de la Fórmula 1. Especialmente cuando el entorno juega más a favor de Lewis Hamilton que de su hijo, y no digamos ya después del recordatorio ‘inocente' realizado por Toto Wolff. Si tiramos de historia podríamos recordar que en 1989 Alain Prost birló un título a Senna por la complicidad política de la presidencia de la FIA en manos del francés Jean Marie Balestre. Igualmente, en 1994 no hubo valor para despojar del título a Michael Schumacher, pues se trataba del nuevo fenómeno social de una Fórmula 1 huérfana de líderes con el fallecimiento de Ayrton Senna.

Es una línea muy delgada la que dirime estos casos que dilucidan entre lo ético y lo antideportivo, entre lo justo y lo injusto. Cuando dos pilotos llegan a la final de un mundial con opciones a ser campeones, puede decirse que ambos merecen un título y que, ante controversias, el fiel que incline la balanza a menudo depende de la interpretación que haga el poder deportivo en un sentido o en otro. Mejor no tentar a la suerte, habría que recomendar a los Verstappen. Habría que recordarles que aquello que le salió bien en 1994 a Michael Schumacher frente a Damon Hill le salió rematadamente mal en 1997 frente a Jacques Villeneuve.

Tanto Lewis Hamilton como Max Verstappen son dos pilotos excepcionales y el mejor broche a esta maravillosa temporada que nos han ofrecido es que, quien se lleve el título, lo haga limpiamente. Sin maniobras antideportivas y sin resoluciones dudosas por parte de la FIA. Que gane el mejor.

Jos Verstappen Lewis Hamilton Max Verstappen