SE CAYÓ EN LA RECTA DE META DE LA SEXTA ETAPA

Contador no se pudo poner la 'maglia' por una "dislocación, no hay fractura"

André Greipel ganó la sexta etapa del Giro, pero los focos no fueron para el alemán sino para Contador que se vio envuelto en una caída en la recta de meta. Daniele Colli acabó en el hospital

Foto: Contador tras conservar el liderato en la sexta etapa (Efe).
Contador tras conservar el liderato en la sexta etapa (Efe).

Lleva un tiempo algo gafado Alberto Contador. Parece que no puede ni siquiera decir qué es lo que quiere ganar, porque si lo dice, lo que tiene que pasar mal, pasará. No hay más. El año pasado, en el Tour de Francia, era el principal candidato y fue a traerse para España el maillot jeune. Pero se cayó en la décima etapa y no pudo continuar. En la Vuelta no dijo nada. De hecho, no iba a correrla hasta que poco antes de iniciarse la ronda decidió apuntarse para probarse… y cuando no iba a ganarla, se vistió de rojo y triunfó de nuevo en casa. Y ahora, como prácticamente único candidato, como ser superior del pelotón del Giro, se ve involucrado en otra caída. Horas después del incidente y después de haberle visto en el podio con el brazo izquierdo inmovil, Contador calmó los ánimos: “Gracias por vuestros ánimos. Por suerte no hay fracturas, ha sido una dislocación del hombro. Pasaré mala noche, pero espero salir este viernes”.

 

 

André Greipel, un ciclista que se dedica a ganar etapas con alevosía allá por donde pasa, aprovechó un salvaje trabajo de su equipo Lotto-Soudal para adjudicarse al sprint la sexta etapa disputada entre Montecatini Terme y Castiglione Della Pescaia, de 183 kilómetros, idónea para descargar piernas para prepararse para lo que está por venir. Pero la tranquila etapa acabó con susto por una fortísima caída de Daniele Colli, del Nippo Vini Fantini. En la recta de meta, mientras Greipel se divertía ganando, Colli chocó con el objetivo de una cámara que sostenía un espectador por encima de la valla, sobrepasándola. El italiano, que tuvo que ser inmovilizado y trasladado a un hospital, provocó una caída masiva… y Contador no se libró.

 

Monumental susto para el madrileño que había movido a su equipo en los últimos kilómetros precisamente para evitar caídas en zona de seguridad. Subió al podio señalándose la zona del golpe y con gesto de preocupación. Llevaba hielo en las dos rodillas y, según contó después Stefano Feltrin, director general del Tinkoff –Saxo, “hay que valorar las condiciones de Alberto para decidir si sigue” por la dislocación en el hombro izquierdo, nada de roturas. Contador mantuvo la ‘maglia’ rosa con las mismas diferencias, es decir, 2 segundos de ventaja respecto a Fabio Aru y 20 sobre Richie Porte, pero en el podio ni siquiera pudo ponérsela, ni descorchar el champán. Sólo recibió los besos de las dos azafatas…

Greipel, ‘El gorila’, se mostró esta vez intratable y rubricó el gran trabajo de su equipo a la hora de lanzarle a la victoria. El de Rostock arrancó de lejos y levantó los brazos por cuarta vez en la temporada. Un sprint alborotado en el que Greipel batió a Pelucchi (Iam) y Sacha Modolo (Lampre), todos ellos ajenos a la montonera que se formó con el sprint lanzado y que atrapó a Contador.

Era una etapa propicia para la tregua en el pelotón después de las batallas de La Spezia y Abetone, donde los gallos saltaron a escena. Esta vez tomaron la palabra los aventureros y los sprinters: los primeros para intentar una improbable sorpresa, los segundos para aplicar la lógica de llegada masiva. De salida hubo muchos ataques, hasta que cinco hombres se marcharon por delante: Bandiera (Androni), Malaguti y Grosu (Nippo-Vini Fantini), Marangoni (Cannondale) y Rutkiewicz (CCC). Un grupo nada peligroso para el líder Alberto Contador, que no obstante puso a controlar al Tinkoff.

El marcaje terminó como la mayoría de los sueños de los anónimos del pelotón, con la caza de la avanzadilla a 14 kilómetros de meta. Otra etapa daba comienzo, con el equipo del líder protegiendo a Contador en posiciones de cabeza, en busca de una posición segura. El Sky de Porte, tirado por la locomotora bielorrusa Kiryienka, y el Astana de Aru permanecían atentos a cualquier maniobra por las interminables rectas que conducían a la meta toscana. A tres kilómetros de meta apareció el Lotto para promocionar la candidatura de Greipel, con un tren organizado que se movía a gran velocidad. Lampre y Orica trataban de colocar a sus hombres, pero el equipo belga lo bordó para colocar a su explosivo alemán. El resto lo hizo Greipel con una tremenda arrancada hacia la gloria para firmar su tercera victoria en el Giro de Italia.

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