La ciclista Anna Sanchis busca recursos económicos para la cita olímpica de Río
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copago deportivo para ir a los Juegos

La ciclista Anna Sanchis busca recursos económicos para la cita olímpica de Río

El bote salvavidas para esta ciclista, como es el caso de muchos deportistas, es el ‘crowfunding’, una financiación colectiva para un proyecto concreto

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Anna Sanchis, durante una carrera

Una de las palabras que ha puesto de moda la crisis que azota España desde hace años es el copago. Primero fue el farmacéutico, después el hospitalario y ahora parece que llega el deportivo. Muchos deportistas, lamentablemente cada vez más, tienen que correr con parte de los gastos que supone acudir a las competiciones porque las cajas de las federaciones están vacías. Un océano de falta de liquidez económica en el que aparece como bote salvavidas el ‘crowfunding’, o lo que es lo mismo, una financiación colectiva para un proyecto concreto.

La plataforma que más éxito está teniendo en España es Patrocínalos, la misma que descubrió la ciclista Anna Sanchis hace escasamente un mes. “Por Twitter vi que Samuel Sánchez apadrinaba un acto relacionado con ellos y decidí presentarles mi idea”, nos cuenta Anna Sanchis. “En los Juegos de Londres no hubo representación femenina en la prueba de ciclismo en carretera, pero no porque no tuviéramos el nivel deportivo sino porque no pudimos acudir a las competiciones para conseguir los puntos necesarios. Me dije que en Río 2016 eso no se podía repetir. Les gustó y aceptaron mi proyecto”, explica la valenciana, que este pasado fin de semana estrenaba su palmarés de victorias con el Wiggle Honda -su nuevo equipo para este 2014- al imponerse en el Trofeo Diputación de Valencia.

Anna necesita alrededor de4.000 euros para costearse los desplazamientosy el alojamiento a una serie de carreras que no cubre ni su actual equipo ni la Federación Española. “A través de la web www.patrocinalos.com la gente puede hacer sus donaciones. Cada uno aporta lo que puede, desde un euro hasta lo que desee”, cuenta Sanchis. “Gracias a esas aportaciones el benefactor entra en sorteos exclusivos, así como tiene acceso a fotos, vídeos… del deportista que apadrina”. De esta forma, la ‘cuenta corriente’ de las diferentes aventuras que propone la web va creciendo. Una ayuda desinteresada que también tiene su lado solidario, ya que el5% de lo recaudado va destinado a fundaciones benéficas.En el caso de Anna Sanchis y su Objetivo Río 2016 se colabora con ANFAS, la asociación navarra en favor de las personas con discapacidad intelectual.

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La ciclista valenciana se muestra feliz por la ayuda que está recibiendo, aunque al principio no fue fácil para ella. “Me sentía un poco mal porque tenía la sensación de estar pidiendo limosna, pero después me di cuenta de que no estaba haciendo nada malo. Quiero estar en los Juegos de Río como sea y hay que buscarse la vida”, se sincera. De hecho, no es la primera vez que Anna tiene que buscar vías de financiación alternativas. Ya el pasado año se echó a la calle con sus compañeras del Bizkaia Durango para vender papeletas y sortear unas ruedas buscando el dinero necesario que les permitiera cubrir el presupuesto para correr el Giro de Italia.

No obstante, a Sanchis le preocupa que este copago deportivo se convierta en tónica general en el deporte español. “El panorama es preocupante. Ojalá cambie pronto”, apunta esperanzada. De momento le faltan palabras de agradecimiento para esos donantes, anónimos en muchos casos, que creen en su proyecto y que aportan su granito de arena para que la valenciana pueda estar en la cita olímpica de Brasil.

Hija de ciclista, Salvador Sanchis, la vida de Anna siempre ha sido una carrera constante. A los 5 años ya montaba en bici y pronto empezó a destacar. Sin embargo, la de Xátiva no quería que su futuro estuviera monopolizado por un deporte de mucho sacrificio y poca recompensa económica. De esta manera comenzó a estudiar medicina. Ahora cursa cuarto y quinto de la especialidad y aunque su vocación es la medicina forense, cada vez más le tira el mundo del deporte y no descarta ejercer de médico deportivo cuando cuelgue la bici. ¡Ah¡ Y entre puerto de montaña sobre la bici y montaña de apuntes, Anna encuentra tiempo para tocar el violonchelo y disfrutar de la vida porque ella nunca ha dejado de cumplir sus sueños y Río 2016 es uno de ellos.

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