CICLISTAS ESPAÑOLES TIMADOS EN CHILE

PinoRoad: La gran estafa americana

Una historia con un villano chileno que está en paradero desconocido tras huir supuestamente con el dinero de los patrocinadores de su equipo

Foto: Imagen del equipo PinoRoad, que aún no tiene forma definitiva, con el protagomista de la estafa en el centro con camisa blanca (Prensa PinoRoad).
Imagen del equipo PinoRoad, que aún no tiene forma definitiva, con el protagomista de la estafa en el centro con camisa blanca (Prensa PinoRoad).

El próximo 2 de marzo, en la ceremonia de los Oscars, la película ‘La gran estafa americana’ será una de las favoritas para conseguir la estatuilla como mejor película. Sin embargo, en ella no se narra la historia de la que han sido protagonistas en los últimos días sietes españoles. Y eso que ‘su estafa’ tiene más tintes ‘holiwoodienses’ que cualquier largometraje aspirante al Oscar.

Una historia con un villano que está en paradero desconocido tras huir supuestamente con el dinero de algunos patrocinadores, con farsantes que fingen interesarse en patrocinar un equipo ciclista, fotos falsas, billetes de avión que nunca existieron y hasta un timbre notarial para dar oficialidad a una mentira de un notario que no ejerce desde el 2004. Esta es la gran estafa americana del PinoRoad.

Nadie podía presagiar un desenlace tan rocambolesco cuando a finales de la pasada campaña se anuncia el nacimiento de PinoRoad, un equipo ciclista chileno con base en España, concretamente en Mazarrón (Murcia). Juan Pablo Pino, el ideólogo y villano de esta historia, contacta con los españoles Andrés Cánovas y Fran Reyes en la primavera de 2013. “Pino se puso en contacto con nosotros a través de la web Revolutio.es, donde escribíamos Andrés y yo”, cuenta Fran Reyes. “Nos doraba la píldora diciendo que le gustaba mucho como escribíamos. Después empezó a pedirnos consejos de cómo llevar algunos aspectos del equipo que dirigía en Chile y finalmente, cuando el contacto ya era muy fluido, hasta nos invitó a su país y nos propuso que montáramos un equipo”, continúa Fran.

Fue en la concentración del equipo en tierras chilenas a finales de enero cuando la trama alcanza su cénit ‘telenovelesco’Juan Pablo Pino es una persona con tradición en el ciclismo chileno, de hecho sus equipos han ganado el ranking nacional los dos últimos años. Además, interpretó su papel a la perfección, como reconoce el propio Reyes. “Él se vende como licenciado en Derecho, gerente de una empresa de monitores, profesor en un MBA… Ahora ya no me creo ni que su nombre sea Juan Pablo, pero al principio era bastante creíble”.

Con Cánovas y Reyes al frente de la gestión, la maquinaria del PinoRoad empezó a funcionar de manera muy profesional. Se ficharon a los corredores, entre ellos los españoles Pablo Urtasun, Juanjo Oroz, Salvador Guardiola y Mikel Bizkarra. El también español Jesús Buendía sería el director y se alcanzó un acuerdo con todos los proveedores que necesita un equipo ciclista. Las bicicletas serían Berria (con sede en Albacete), los cascos y gafas Spiuk, la ropa FullWear y un largo etcétera.

Todo marchaba sobre ruedas, pero cuando se acercó la fecha del arranque de la temporada comenzaron las sospechas. Era el momento de efectuar los pagos y éstos se retrasaban con excusas poco convincentes por parte de Pino. No obstante, los días 30 de diciembre, 2 y 3 de enero se simularon unas transferencias para cumplir con los proveedores, pero éstas quedaron anuladas por un error en el número de cuenta del destinatario. Un 5 en lugar de un 8 y el fallo servía de tapadera a un montaje que estaba a punto de destaparse.

Fue en la concentración del equipo en tierras chilenas a finales de enero cuando la trama alcanza su cénit ‘telenovelesco’. Los propios ciclistas chilenos son quienes alertan a los españoles. “Se acercaban a hacerse fotos con Oroz y Urtasun y les decían que tuvieran cuidado con Pino, que no era de fiar”, señala Fran Reyes. De hecho, uno de ellos llegó a reconocerles que unos de los ‘pufos’ que dejó Pino en uno de sus equipos lo justificó contando que le habían robado el dinero de las nóminas en la puerta del banco justo cuando iba a ingresarlo.

Pino era tan bueno que hasta salvó los filtros de la UCI utilizando un timbre notarial de un funcionario que no ejerce desde 2004La sucesión de hechos en esos días dio, lamentablemente, la razón a los agoreros: Juan Pablo Pino consiguió bicis prestadas para que los ciclistas pudieran entrenar porque las oficiales, al no estar pagadas, estaban y están en un almacén de Albacete; el manager fingió hablar por teléfono delante de los corredores con supuestos patrocinadores; convenció a un amigo suyo para que se hiciera pasar por un responsable de marketing de una empresa interesada en poner su nombre al equipo… Hasta que la paciencia de los españoles explotó y exigieron a Juan Pablo que dimitiera y dejará la dirección del equipo. Es más, se le dio un ultimátum para que volara a España y pagara las deudas.

La UCI se fio del notario

Pino debía aterrizar en Madrid el pasado jueves con el dinero en mano para cumplir con los compromisos y como garantía de su buena fe mandó una fotocopia del billete de avión y hasta se fotografió despidiéndose de su hijo en el aeropuerto de Santiago de Chile. Sin embargo, todo era un montaje porque Juan Pablo nunca llegó a Madrid, su teléfono está inactivo, así como sus perfiles en las redes sociales y ahora nadie sabe nada de él.

Sus familiares dan versiones diversas a quienes les preguntan. “El suegro a unos les dice que está de vacaciones, a otros que está enfermo…”, admite Fran Reyes, que junto al resto de integrantes de la estructura PinoRoad se afana en salvar a contrarreloj un equipo que necesita muy poco para hacerse realidad. De hecho con 250.000 euros en los próximos días podrían salvar la temporada, pero el tiempo se les echa encima. Después, ya llegará el momento de pedir responsabilidades al villano de esta estafa, aunque antes habrá que dar con él.

La Federación Chilena de Ciclismo y la UCI les han dado todo su apoyo porque el montaje de Pino era tan bueno que hasta salvó los filtros federativos. ¿La manera de hacerlo? Utilizando un timbre notarial de un funcionario que no ejerce desde 2004 y con el que se ha sellado toda la documentación que se le ha exigido al PinoRoad hasta hoy. Lo dicho: digno de un Oscar.  

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