Cómo los Lakers han hecho el ridículo en Los Ángeles: soberbia y mala gestión
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Cómo los Lakers han hecho el ridículo en Los Ángeles: soberbia y mala gestión

Diez derrotas en los últimos once partidos condenan a un grupo que se asfixia y sigue sin levantar cabeza, perdido en el rumor, la incertidumbre y la hipótesis

placeholder Foto: Jordan Hill y Pau Gasol tratan de frenar la penetración de David Lee durante un encuentro de los Lakers. (Efe)
Jordan Hill y Pau Gasol tratan de frenar la penetración de David Lee durante un encuentro de los Lakers. (Efe)

“Quizás algún día Los Angeles será la ciudad de los Clippers, cuando yo ya me haya muerto, y cuando los hijos de mis hijos de mis hijos de mis hijos se hayan muerto”. Así de pretencioso se mostró Kobe Bryant a comienzos de diciembre. Apenas un mes después, los Lakers caían estrepitosamente en la derrota –la décima en los últimos once partidos- más abultada de la historia ante sus vecinos (123-87). Una dosis de realidad implacable que humillan las palabras de Kobe yevidencian el desdén del octavo peor equipo de la NBA (14-23). Un grupo que se asfixia y sigue sin levantar cabeza, perdido en el rumor, la incertidumbre y la hipótesis.

Sin embargo, la peor derrota de los oro y púrpura ante los Clippers, superando otro sonrojante 125-94 registrado en febrero de 1992, queda reducida a anécdota si levantamos la vista y presenciamos el devastador paisaje que envuelve a los Lakers. Cuesta abajo y sin frenos, desde abril de 2005 los californianos no acreditaban tan negro expediente. Fue la campaña posterior al descalabro del Palace ofAuburn Hills, última vez que los Lakers acabaron la temporada regular lejos de los ocho primeros del Oeste. Un golpe bajo para el honor que podría repetirse en el presente curso, donde deambulan por una preocupante decimotercera posición en su Conferencia, a siete partidos de los puestos que dan derecho a jugar la postemporada.

La mezcla de infortunio en forma de lesiones, los claros errores de cálculo desde los despachos y la ausencia de química entre ‘roster’ y técnico configuran un cocktail letal para una de las franquicias con más solera de la NBA. 16 títulos y 31 presencias en la Finales así lo corroboran. Ni el efímero regreso de Kobe (dos victorias y cuatro derrotas en seis choques) ha logrado espolear a un equipo que vive en la zozobra y el desquicio. El orgullo de Pau Gasol y la insolencia de Nick Young, electrizante pero inmadurocomo principal arma ofensiva, no bastan para labrar una senda ganadora. Se necesitan más piezas y de mayor calibre.

Y es que las los problemas físicos se han cebado con los angelinos. Un obstáculo difícil de sortear. Además de Bryant, Steve Nash, Steve Blake, Jordan Farmar y Xavier Henry se encuentran en la enfermería. Las previsiones más halagüeñas hablan de que Nash, con sus eternos problemas de espalda, reaparezca a finales de este mes. A las puertas de los 40 años, el base canadiense, MVP en 2005 y 2006, no ha logrado llegar al nivel requerido en el último arreón de su trayectoria.

Precisamente la ausencia de un director de orquesta supuso la llegada de Kendall Marshall directo de la NBDL (Liga de Desarrollo). Voluntarioso y con notables guarismos (9.9 puntos y 7.3 asistencias) no es una apuesta seria y madura. El pasado martes el equipo cortaba Shawne Williams y adelgazaba la plantilla hasta los 14 jugadores, uno menos del máximo permitido. Para mantener la flexibilidad la franquicia descartabahacerse con los servicios de un Hedo Turkoglu que no es el que era. Se abre la puerta pues a la posibilidadde reforzarse en las próximas semanas con otra pieza.

Ante este desolador panorama, al entrenador de los Lakers no le ha quedado otra que pedir clemencia a los ángeles y a los santos, no ya para ganar, sino para conformar un quinteto a la altura de la mejor liga del planeta. En los 37 encuentros disputados hasta la fecha, el técnico angelino ha puesto sobre el parqué hasta 19 quintetos iniciales diferentes. Una muestra de las dificultades del equipo para garantizar la continuidad deseada por todos. "Ni bebo ni fumo, sin embargo estoy pensando en empezar, aunque sólo sea la parte de beber", comentaba con cierta sorna Mike D’Antoni tras la derrota del pasado viernes. Nueva afirmación controvertida para un hombre al que se le acaban los chistes y le sobran las carencias.

Con todo, el General Manager, Mitch Kupchak,capea el temporal con un discurso sorprendentemente optimista que muy pocos creen. El ejecutivo encargado de dirigir la, en su momento, errónea marcha de Andrew Bynum y la nefasta apuesta por un Dwight Howard que reniega de su pasado como ‘laker’, no ve la situación tan alarmante. De hecho, no duda en otorgar un voto de confianza a D’Antoni y confía de manera ciega en que todo cambie con la vuelta de Kobe, a quien defiende a capa y espada como estandarte de la franquicia, y Nash.

Acerca de la posibilidad de dejarse ganar para adquirir más papeletas de cara a la lotería del ‘draft’ (el famoso 'tanking'), algo sobre lo que se viene especulando de forma insistente en los últimos tiempos, Kupchak es rotundo: “Nuestros jugadores jugarán duro y lucharán hasta el final”.Por el momento hay que seguir remando. Tres jornadas de reflexión antes de volver a la competición y tratar de reparar la desaguisado. El martes llegan los Cavaliers al Staples Center antes de iniciar una gira de siete encuentros lejos de casaque les enfrentarán a:Phoenix, Boston, Toronto, Chicago, Miami, Orlando y Nueva York.

Las siete vidas de Pau Gasol

"Ahora mismo poca cara estamos plantando. Espero que hayamos tocado fondo, porque perder de casi 40... pocas cosas peores puede haber. Es una de las peores derrotas que he vivido en mi carrera. No me gusta perder nunca, y menos de este modo". Claridad de ideas y capacidad de autocrítica a raudales. En medio de la tempestad, un gladiador resiste estoicamente las embestidas en forma de críticas y menosprecios que le plantea el destino. Su nombre es Pau Gasol.El jugador español vive inmerso en una burbuja tóxica que le hace vivir el día a día con hastío y desgana. Aunque su carácter ganador y su ADN competitivo le hacen arrimar el hombre de forma refleja, hace tiempo que la sonrisa se borró de su rostro.

Los constantes rumores de traspaso le convierten en moneda de cambio día sí, día también. Un hecho que nubla el futurode uno de los estiletes de los Lakers en los últimos años. Una situación que por desgracia no es nueva para él.Los Lakers llevan tres años deshojando la margarita y jugando al despiste con el pívot español. Su elevado contrato se ha convertido en una carga desde el punto de vista económico. Una potencial partida de gasto a recortar para evitar que el impuesto de lujo (penalización progresiva para los equipos que superen en salarios los 71.7 millones de dólares fijados por la liga como 'luxury tax' durante esta campaña) se fuera más de madre. Más aún cuando algunas voces atrevidas dudaron (y dudarán) de su liderazgo y capacidad resolutiva.

Nueva Orleans, Atlanta, Chicago, Houston, Cleveland, incluso una hipotética vuelta a Memphis, fueron algunos de los supuestos nuevoshogares que acogerían a Gasol. Pero, después de infinidad de conversaciones y noches con el cartel de 'traspaso inminente', ninguna de estas propuestas terminó cuajando.El concepto mercantilista que gobierna la NBA garantiza los emolumentos firmados en su día con independencia del pagador. Un hecho que, en ocasiones, hace que sea incompatible engrosar la cuenta corriente con la gloria deportiva.

Actualmente, los 19.285.850de dólares que se embolsará este año le convierten en el octavo jugador mejor pagado de la liga. Algo insostenible ahora que, de forma irremediable, el de Sant Boi empieza a escribir el epílogo de su prolífera carrera. Cuando se abra el mercado de agentes libres en los primeros días de julio, Gasol, con 34 años recien cumplidos, podrá negociar el último gran contrato en su exitoso periplo estadounidense. Una rúbrica que, a fin de mantener su estatus en un equipo contendiente, deberá reducir pretensiones hasta situarse en torno a los 10-12 millones por temporada. Ya sea en los Lakers o lejos de su querida California, idea esta última que coge fuerza por momentos. Eso sí, siempre y cuando los caprichos de algún iluminado le hagan hacer las maletas antes de las 21.00 horas del próximo 20 de febrero, fecha límite para efectuar traspasos durante la temporada NBA.

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